Alemania, la mayor economía de la Unión Europea, está tratando de reducir rápidamente su dependencia del gas natural importado de Rusia en respuesta a la invasión de Moscú a Ucrania. Pero Alemania utiliza más gas ruso que cualquier otro país del bloque. Rusia ya ha cortado sus exportaciones de gas a varios países de la UE y las autoridades temen que Moscú usará las exportaciones de gas como arma política para conseguir el levantamiento de sanciones —incluyendo suspender las exportaciones de gas a Europa en el invierno, cuando la demanda es mayor.

