Madre cubana dueña de salón en Miami recibe orden de deportación y promete luchar: “No me voy a rendir”
Leidys Barrabi, una joven emprendedora cubana que construyó desde cero un salón de belleza en Miami, contó en Instagram que recibió una orden de deportación. Su caso provocó una ola de apoyo en redes sociales y vuelve a poner el foco sobre la incertidumbre migratoria que enfrentan miles de cubanos en Estados Unidos.
Embed - Leidys Barrabi on Instagram: "Me dieron una orden de DEPORTACIÓN …. Déjame en los comentarios un mensaje de aliento . Los leo Si creen en el poder de Dios cómprate este mensaje para orar por todos los emigrantes que están pasando una situación similar Yo Creo en La Oración #deportación #fé #poderdedios #cadenadeoracion"
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Una madre cubana en Miami revela que recibió orden de deportación
Leidys Barrabi, una madre cubana de 25 años y dueña de un salón de belleza en Miami, reveló públicamente que recibió una orden de deportación tras cuatro años viviendo en Estados Unidos.
La joven compartió la noticia en un video publicado en Instagram, donde relató con evidente emoción el impacto de la decisión migratoria y el temor por el futuro de su hija y su familia.
“Me dieron una orden de deportación. Todavía no me puedo creer esta noticia”, dijo Barrabi en el clip, que rápidamente se viralizó entre cubanos dentro y fuera de Florida.
“No me voy a rendir”: el mensaje que conmovió a sus seguidores
En su publicación, Barrabi recordó que llegó a Estados Unidos con sueños, sacrificio y deseos de salir adelante.
Según explicó, durante estos años logró levantar un negocio desde cero, construir un salón exitoso en Miami y crear una vida estable para su hija y su familia.
A pesar del golpe emocional, la emprendedora dejó claro que no piensa rendirse.
“Sigo creyendo que Dios tiene el control de mi vida y seguiré luchando más fuerte que nunca”, expresó, al asegurar que sus ganas de construir un futuro mejor para su hija son más grandes que sus miedos.
Un video viral y miles de mensajes de apoyo
La publicación desató una avalancha de solidaridad en redes sociales.
En menos de 24 horas, el video acumuló cientos de miles de reproducciones, miles de “me gusta” y comentarios de apoyo de seguidores que le pidieron apelar la decisión y continuar luchando por su permanencia en Estados Unidos.
“Ellos te dieron la orden de deportación, pero Dios te dará la victoria”, escribió una seguidora.
Otros usuarios le recordaron que una orden de deportación puede ser apelada y le recomendaron buscar asesoría legal especializada de inmediato.
El caso refleja el drama migratorio de muchos cubanos
La historia de Leidys Barrabi se produce en un momento de creciente preocupación dentro de la comunidad cubana en Estados Unidos.
Miles de migrantes de la isla enfrentan procesos migratorios pendientes, audiencias ante cortes de inmigración, órdenes de deportación o incertidumbre sobre su posibilidad de regularizarse.
La situación es especialmente compleja para quienes entraron al país y recibieron documentos como el I-220A, una figura que ha dejado a muchos cubanos en un limbo legal, sin acceso automático a la residencia bajo la Ley de Ajuste Cubano.
¿Qué puede hacer una persona ante una orden de deportación?
Una orden de deportación no siempre significa que la expulsión será inmediata o que el caso está completamente cerrado.
En términos generales, una persona puede tener derecho a apelar la decisión ante la Junta de Apelaciones de Inmigración, conocida como BIA, dentro de un plazo determinado.
También puede solicitar una suspensión de deportación o presentar otros recursos legales, dependiendo de las circunstancias específicas del caso.
Sin embargo, cada expediente migratorio es diferente. Por eso, abogados de inmigración suelen recomendar actuar con rapidez, revisar la fecha exacta de la decisión, verificar si la orden es final y preparar cualquier apelación o moción dentro del plazo correspondiente.
El peso emocional de una deportación
Más allá del aspecto legal, el caso de Barrabi muestra el impacto humano de una orden de deportación.
Para muchos migrantes, la posibilidad de ser enviados de regreso a Cuba significa perder años de trabajo, separación familiar, cierre de negocios, ruptura de estabilidad económica y temor por el futuro de sus hijos.
En el caso de Leidys, su historia conecta con una narrativa frecuente dentro del exilio reciente: jóvenes que llegaron sin recursos, trabajaron durante años, abrieron negocios, formaron familias y ahora enfrentan decisiones migratorias que podrían cambiarles la vida.
Una emprendedora que convirtió su historia en un llamado público
Barrabi no presentó su caso solo como una situación personal. Su mensaje también fue una declaración de resistencia.
La joven se mostró golpeada por la noticia, pero insistió en que continuará luchando por su permanencia en Estados Unidos y por el futuro de su hija.
Su historia se ha convertido en otro símbolo del drama migratorio cubano: personas que intentaron rehacer sus vidas en Estados Unidos, pero que ahora enfrentan el riesgo real de ser deportadas.
El debate sobre los cubanos en riesgo de deportación
El caso reabre una pregunta sensible dentro de la comunidad cubana: qué debe ocurrir con los migrantes que llevan años en Estados Unidos, trabajan, pagan impuestos, tienen hijos, negocios y raíces familiares, pero aún no han logrado una vía migratoria estable.
Mientras las autoridades aplican con más rigor las órdenes de deportación, organizaciones, abogados y activistas insisten en la necesidad de revisar caso por caso, especialmente cuando se trata de personas con arraigo familiar, emprendimientos y temor de regresar a Cuba.
Leidys Barrabi, por ahora, promete seguir luchando.
Su frase resume el espíritu del video que la volvió viral: “No me voy a rendir”.