Sin embargo, al intentar reingresar a Estados Unidos, las autoridades migratorias revisaron su historial y detectaron un antecedente penal ocurrido más de una década antes.
Un caso penal de 2013 reactivó el problema migratorio
El conflicto legal se remontaba a 2013, cuando Yaima tenía 21 años y estaba embarazada.
En aquel momento fue acusada, junto con otras cuatro personas, en un caso relacionado con robo de combustible y conspiración en el condado de Manatee, Florida.
Según su familia, decidió declararse culpable para evitar dar a luz en prisión.
Durante años, ese antecedente no había provocado la pérdida de su residencia.
Pero el problema reapareció al regresar del extranjero.
Por qué un residente permanente puede tener problemas al regresar
Una de las claves del caso es que, bajo determinadas disposiciones de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, un residente permanente que regresa a Estados Unidos puede ser sometido nuevamente a un examen de admisibilidad.
Eso significa que ciertos antecedentes penales antiguos pueden volver a ser revisados en el momento del reingreso, incluso si la persona ha vivido legalmente durante años en el país.
La abogada de Yaima explicó que las autoridades migratorias detectaron el antecedente y concluyeron que podía hacerla inadmisible.
A partir de ahí comenzó el procedimiento de deportación.
“Estar sin tus hijos es horrible”
Después de recuperar la libertad, Yaima habló sobre los seis meses que pasó detenida.
“Horrible, horrible. Hay cosas buenas, porque me llevé amistades muy buenas, pero el estar sin tus hijos, estar sin tu familia, es horrible”, declaró.
Durante ese periodo, su esposo, Yankiel Suárez, quedó al cuidado de los cinco hijos menores de la pareja.
Tres de ellos, según el reporte, tienen autismo.
La separación familiar se convirtió en uno de los aspectos más difíciles del caso.
La defensa intentó varias vías para conseguir su liberación
Durante los seis meses de detención, los abogados trabajaron en diferentes estrategias legales.
Una de ellas fue solicitar que Yaima pudiera obtener una fianza, argumentando que no debía estar sometida a detención obligatoria.
Sin embargo, existía una limitación importante: no había acumulado los 15 años de residencia necesarios para solicitar una cancelación de remoción por esa vía específica.
Finalmente, la defensa consiguió que el juez le otorgara un perdón que eliminó el obstáculo migratorio que amenazaba con provocar su expulsión.
Yaima conserva su residencia permanente
La decisión judicial permitió no solo su salida de la custodia de ICE, sino también que su residencia permanente no fuera revocada.
Eso significa que, por ahora, puede continuar viviendo legalmente en Estados Unidos.
El resultado constituye una diferencia fundamental respecto de otros casos en los que residentes permanentes con antecedentes penales han terminado perdiendo su estatus migratorio.
Estuvo cerca de ser deportada a un tercer país
Durante el proceso también existió la posibilidad de que Yaima fuera deportada a un tercer país, debido a las dificultades que pueden surgir en determinados casos de remoción de ciudadanos cubanos.
Esa posibilidad quedó finalmente descartada con la decisión del juez.
Su liberación pone fin, al menos por ahora, a uno de los periodos más difíciles que ha atravesado desde que llegó a Estados Unidos.
El caso deja una advertencia para otros residentes
El periodista Javier Díaz, quien siguió el caso, lanzó una advertencia dirigida a residentes permanentes que tengan antecedentes penales.
“Si usted tiene un récord criminal, es importante, si aún es residente permanente, contacte con un abogado”.
El consejo cobra especial relevancia para quienes planean viajar fuera de Estados Unidos.
Tener una residencia válida no garantiza que un antecedente penal antiguo vaya a ser ignorado al regresar.
Viajar a Cuba puede activar un nuevo escrutinio migratorio
El caso de Yaima demuestra que un viaje internacional puede desencadenar una revisión más profunda del historial migratorio y penal.
En el caso específico de ciudadanos cubanos, además, el regreso desde la Isla puede generar un examen especialmente riguroso dependiendo de las circunstancias individuales.
Esto no significa que viajar a Cuba implique automáticamente perder la residencia, pero sí que personas con antecedentes penales deberían consultar con un abogado de inmigración antes de salir del país.
Un final favorable después de seis meses detenida
Tras medio año separada de sus hijos, Yaima regresó finalmente con su familia.
Su caso terminó con un resultado favorable: un juez le concedió el perdón, evitó la deportación y mantuvo vigente su residencia permanente.
La historia deja, sin embargo, una advertencia importante para otros residentes legales:
un antecedente penal antiguo puede volver a tener consecuencias migratorias cuando una persona sale de Estados Unidos e intenta regresar.