Cuba advierte a Trump: “No somos ingenuos”
Torres aseguró que el gobierno cubano continúa dispuesto a mantener un diálogo “respetuoso” con Washington, pero dejó claro que La Habana no interpreta las declaraciones estadounidenses como simples amenazas retóricas.
Según la diplomática, Cuba “no es ingenua” ante la posibilidad de un escenario militar.
La declaración coincide con el discurso que altos funcionarios cubanos vienen utilizando durante los últimos meses: mantener abierta una vía diplomática mientras simultáneamente se prepara al país para un eventual conflicto.
La diferencia ahora es que Torres reconoce explícitamente que las capacidades defensivas están siendo incrementadas.
¿Qué capacidades militares está aumentando Cuba?
Esa es precisamente una de las principales preguntas que deja la entrevista.
Torres no explicó si el incremento incluye:
drones,
sistemas antiaéreos,
artillería,
defensas costeras,
armamento antitanque,
capacidades de guerra electrónica
o movilización adicional de tropas.
Tampoco reveló cuánto ha aumentado el gasto militar ni si La Habana ha recibido recientemente nuevos sistemas procedentes de países aliados.
Por tanto, la afirmación de que Cuba está aumentando sus capacidades defensivas está respaldada por la declaración de la funcionaria, pero el alcance material de ese reforzamiento permanece sin conocerse públicamente.
2026 fue declarado “Año de Preparación para la Defensa”
El reforzamiento no aparece de manera aislada.
El gobierno cubano designó 2026 como “Año de Preparación para la Defensa” y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) han desarrollado durante los últimos meses ejercicios y maniobras en diferentes puntos del país.
Las actividades difundidas públicamente han incluido entrenamiento con:
fusiles,
drones,
minas antitanque
y otros componentes vinculados con la defensa territorial.
Miguel Díaz-Canel también ha supervisado personalmente ejercicios y planes militares.
La Habana lleva meses preparándose para un eventual ataque
Torres no es la primera alta funcionaria cubana que reconoce públicamente esos preparativos.
En marzo, el viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío afirmó en una entrevista con NBC:
“Nuestro ejército siempre está preparado y, de hecho, se está preparando en estos días para la posibilidad de una agresión militar”.
Desde entonces, las advertencias se han repetido.
En mayo, la Cancillería cubana aseguró que, si el país fuera atacado, ejercería su derecho a la legítima defensa.
Y en julio, la Asamblea Nacional advirtió que una intervención encontraría una:
“férrea e inclaudicable resistencia”.
“Estamos por nuestra cuenta”
Fernández de Cossío endureció todavía más el mensaje recientemente.
Preguntado sobre si Cuba podría esperar ayuda militar de países aliados en caso de un enfrentamiento con Estados Unidos, respondió:
“Estamos por nuestra cuenta”.
El vicecanciller reconoció que La Habana debe asumir que posiblemente ningún otro país acudiría directamente en su defensa.
Eso obligaría a las Fuerzas Armadas cubanas a estructurar su planificación sobre la premisa de enfrentar por sí mismas un eventual ataque.
Reportes sobre más de 300 drones elevaron la tensión
Otro elemento que ha alimentado la preocupación estadounidense son reportes sobre un supuesto aumento de las capacidades cubanas con sistemas no tripulados.
Informaciones periodísticas basadas en reportes de inteligencia señalaron que La Habana habría adquirido más de 300 drones militares desde 2023, algunos procedentes de Rusia e Irán.
También trascendieron versiones sobre posibles escenarios de utilización contra la Base Naval de Guantánamo, buques estadounidenses u otros objetivos.
El gobierno cubano rechazó esas acusaciones.
La Habana las calificó de falsas y cuestionó la credibilidad de los informes.
Por ahora, no existe confirmación pública independiente que permita determinar con precisión el inventario de drones militares operativos de las FAR.
EEUU también aumenta capacidades en Guantánamo
El incremento de la preparación cubana coincide con movimientos estadounidenses en la propia isla.
El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) confirmó recientemente el despliegue de sistemas no tripulados en la Base Naval de Guantánamo y anunció que la instalación será utilizada para desarrollar un sitio de entrenamiento y apoyo a misiones del SOUTHCOM Autonomous Warfare Command (SAWC).
El proyecto permitirá entrenar e integrar sistemas autónomos y no tripulados destinados a operaciones regionales.
Washington no ha afirmado que esas plataformas hayan sido desplegadas específicamente para una operación contra Cuba.
Sin embargo, su presencia añade otro elemento militar al escenario de creciente tensión bilateral.
Trump dice que prefiere un acuerdo
Pese a la preparación militar de ambos lados, Trump ha intentado reducir recientemente las expectativas sobre una intervención.
A finales de septiembre declaró:
“Cuba y nosotros llegaremos a un acuerdo. No creo que necesitemos recurrir a la vía militar”.
La declaración llegó después de reportes de CBS News sobre planificación de contingencia vinculada con posibles necesidades futuras del Comando Sur.
Los documentos citados no constituían órdenes de despliegue ni mencionaban directamente a Cuba.
Pero funcionarios estadounidenses consultados por la cadena relacionaron parte de esa planificación con escenarios alrededor de la isla.
Cuba dice que ignorar esos reportes sería “irresponsable”
La Habana sostiene que no puede basar su planificación únicamente en las declaraciones conciliadoras de Trump.
Fernández de Cossío afirmó recientemente que sería:
“ingenuo”
e
“irresponsable”
no tomarse en serio las informaciones relacionadas con una eventual acción militar.
Ahora Torres utiliza prácticamente el mismo argumento:
Cuba “no es ingenua”.
El mensaje oficial busca transmitir que La Habana continuará preparándose independientemente de que Washington insista públicamente en su preferencia por una solución diplomática.
Cuba y EEUU mantienen contactos, pero discrepan sobre qué significan
En paralelo a la preparación defensiva, ambos gobiernos continúan comunicándose.
Torres confirmó que existen:
reuniones,
llamadas telefónicas
y mensajes entre funcionarios.
Pero rechazó describir esos intercambios como negociaciones formales.
“Lo que tenemos con Estados Unidos son canales de comunicación”, afirmó.
La caracterización contradice parcialmente la versión de Trump, quien declaró ante Naciones Unidas que el secretario de Estado Marco Rubio estaba profundamente involucrado en negociaciones con Cuba.
Departamento de Estado asegura que las conversaciones continúan
Washington rechazó la interpretación ofrecida por la diplomática cubana.
Según Reuters, un portavoz del Departamento de Estado sostuvo que las conversaciones continúan y acusó al gobierno cubano de utilizar propaganda para presentar la relación de otra manera.
Estados Unidos argumenta además que ha realizado propuestas que podrían beneficiar directamente a la población cubana, pero que La Habana no las acepta porque pondrían en riesgo el control político del gobierno.
Así, incluso existe una diferencia sobre cómo denominar los contactos:
La Habana habla de “canales de comunicación”.
Washington habla de conversaciones.
El sistema político cubano vuelve a aparecer como línea roja
Torres reiteró además una posición expresada días antes por Fernández de Cossío.
El gobierno cubano no está dispuesto a negociar con Estados Unidos su sistema político interno.
Ese punto constituye probablemente el principal obstáculo para cualquier acuerdo de fondo.
La administración Trump exige cambios políticos y económicos sustanciales.
Marco Rubio ha defendido una transición que permita simultáneamente libertades políticas y económicas.
La Habana responde que su estructura política constituye un asunto exclusivamente interno.
Diálogo y preparación militar al mismo tiempo
La posición cubana puede resumirse en dos líneas paralelas.
Por un lado:
mantener abiertos los canales con Washington.
Por otro:
incrementar las capacidades militares ante la posibilidad de que la diplomacia fracase.
La afirmación de Torres constituye una de las admisiones más explícitas realizadas hasta ahora por un funcionario cubano sobre el actual nivel de preparación.
“Estamos aumentando nuestras capacidades ahora más que nunca”, aseguró.
Lo que permanece bajo secreto es exactamente qué está aumentando Cuba, cuánto y con qué apoyo exterior.
Mientras esas preguntas continúen sin respuesta, la relación entre La Habana y Washington seguirá marcada por una combinación inusual:
contactos diplomáticos, sanciones económicas, advertencias políticas y preparativos militares simultáneos.