A algunos de esos soldados se les indicó poco antes de viajar que no abordaran un vuelo a Polonia, mientras que quienes habían sido enviados por adelantado —inicialmente alrededor de 1.000 efectivos— aún esperan confirmación de que serán enviados de regreso, señaló un funcionario militar de Estados Unidos.
Ese funcionario agregó que las fuerzas armadas también siguen esperando detalles del Pentágono sobre cómo cumplir la orden de Trump de enviar 5.000 efectivos a Polonia. La suposición de trabajo es que provendrán de unidades que ya están en Europa, en lugar de un despliegue adicional desde Estados Unidos, explicó.
El Comando de Transporte de Estados Unidos había fletado un barco para llevar el equipo de la unidad de combate desde Texas hasta Polonia y transportar de vuelta a Estados Unidos el material de una unidad saliente. La parte del costo correspondiente al equipo entrante fue de 32 millones de dólares, incluido el flete del barco y la carga y descarga del material.
Como el barco fue fletado para llevar una unidad a Europa y traer otra de regreso, es difícil decir si esa cantidad se habría ahorrado si la decisión de detener el despliegue se hubiera tomado antes de que el nuevo equipo ya hubiera comenzado a trasladarse al extranjero.
Sin embargo, el funcionario militar indicó que el traslado no programado de personal y equipo de regreso desde Europa muy probablemente no es un costo que el Pentágono hubiera presupuestado y sería un gasto adicional.
Los costos totales de cancelar la rotación son difíciles de cuantificar por muchos factores, afirmó Joe Costa, ex alto funcionario del Pentágono que ahora se centra en los desafíos que enfrentan las fuerzas armadas de Estados Unidos como director del programa Forward Defense del Atlantic Council.
Lo más probable es que esos costos provengan del retorno del equipo y de los soldados enviados por adelantado para el despliegue y, probablemente, estarían en el extremo bajo del costo total de la rotación, señaló Costa. El mayor impacto, añadió, recae en la preparación de las tropas que se entrenaron para una misión y podrían ser desplegadas en otra.
Los contratos de las fuerzas armadas de Estados Unidos con empresas privadas para transportar tropas y equipo contienen cláusulas de cancelación que a menudo añaden cargos extra si se anula un despliegue, explicó John Deni, investigador sénior no residente del Atlantic Council que ha estudiado esos costos.
“La pregunta es qué costos adicionales se generaron cuando se decidió enviarlos de regreso antes de tiempo, cambiando los arreglos, cambiando el plan”, planteó Deni, exasesor y planificador militar de Estados Unidos que se enfocó en fuerzas en Europa.
No está claro si el Pentágono puede recuperar esos costos o los relacionados con el traslado de la unidad a Europa. El Departamento de Defensa no respondió preguntas sobre los costos de cambiar los planes de despliegue, y la Casa Blanca remitió una solicitud de comentarios al departamento.
Funcionarios del Pentágono han dicho repetidamente que planeaban reducir los niveles de tropas para que Europa asuma una mayor parte de su propia defensa y que la decisión formaba parte de un “proceso integral y de múltiples capas”.
El memorando del mes pasado también produjo la cancelación de un despliegue a Alemania de un batallón entrenado para disparar cohetes y misiles de largo alcance.
Retirar tropas estacionadas en Alemania sería más caro Cuando Trump amenazó por primera vez con retirar 5.000 soldados de Europa, funcionarios del Pentágono sugirieron inicialmente replegar al 2do Regimiento de Caballería, estacionado de manera permanente en Alemania, dijo el funcionario de defensa.
En cambio, los funcionarios decidieron cancelar la rotación de la otra unidad a Polonia. Luego Trump también sumió ese plan en la confusión.
Retirar a los soldados estacionados en Alemania podría costar varios miles de millones de dólares en el extremo bajo, porque no existe en Estados Unidos un espacio e infraestructura dedicados para alojarlos a ellos y a sus familias, señaló Costa.
“La otra opción es básicamente desintegrar la unidad”, explicó. “Trasladan el equipo a distintos lugares. Trasladan a la gente a distintos lugares. Eso conlleva importantes costos de preparación porque ahora encajan artificialmente piezas de unidades en lugares a los que no necesariamente pertenecen”.
Retirar o pausar despliegues también puede perjudicar la moral de los soldados y sus familias porque los planifican con meses y años de anticipación, indicó Deni. La incertidumbre puede ser disruptiva.
“Eso suele ser lo último que quieres hacerles a las familias militares”, manifestó Deni.
Aún no se sabe qué ocurrirá con los soldados de Estados Unidos estacionados en Europa, dijeron los dos funcionarios. Entre las opciones figura trasladar a Polonia unidades militares asignadas a Alemania, pero eso podría llevar varios años y costar más, señaló el funcionario militar.
Los cambios de tropas ocurren en medio de un déficit presupuestario del Ejército Los movimientos se producen mientras el Ejército enfrenta un déficit presupuestario, algo que el principal oficial uniformado del servicio, el general Christopher LaNeve, reconoció recientemente ante el Congreso.
Las estimaciones sitúan el déficit en algún punto entre 2.000 millones y 6.000 millones de dólares, según un funcionario del Ejército que también habló bajo condición de anonimato para tratar asuntos sensibles de defensa. Un impacto ha sido el recorte de cursos de entrenamiento para soldados en todo el país, algo que ABC News informó previamente.
En un comunicado, el Ejército dijo que ha emitido directrices a sus mandos para “tomar decisiones difíciles y acertadas sobre recursos que optimicen y prioricen estos últimos hacia sus requisitos más críticos, incluidos los principales eventos de entrenamiento y preparación”.
El funcionario del Ejército también señaló que al servicio se le han asignado misiones como el despliegue de la Guardia Nacional en Washington, una presencia reforzada a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México y su participación en la guerra con Irán, todo lo cual ha tensionado su presupuesto.
El Departamento de Seguridad Nacional espera reembolsar al Ejército por su papel en la misión fronteriza.
El secretario del Ejército, Dan Driscoll, dijo a los legisladores en una audiencia el 15 de mayo que era “optimista” respecto a que habría avances en esos pagos “en una o dos semanas”. Pero hasta la fecha, el Ejército no ha sido reembolsado.
“Queremos que se repongan esos pagos”, expresó entonces Driscoll.
Las fuerzas armadas de Estados Unidos en Europa también están reduciendo el apoyo a entrenamientos no relacionados con combate y priorizando con dureza las funciones críticas, indicó el funcionario militar.
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Burrows informó desde Londres.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP