Ojalá que eso vuelva a cumplirse esta primavera.
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SUSCRIBITELa NBA, por lo general, guarda lo mejor para el final.
Ojalá que eso vuelva a cumplirse esta primavera.
Quizá hayas notado que ahora mismo hay mucho mal baloncesto por ahí. Las palizas se están produciendo con una regularidad que bate récords. Algunos equipos han tirado la toalla, lo que está obligando a la NBA a hacer cambios en el formato de la lotería del draft. Hay entrenadores cuyos puestos probablemente estén en peligro; la cúpula directiva de Chicago ya ha sido desmantelada. Y Giannis Antetokounmpo dice que él y los Bucks de Milwaukee necesitan terapia, lo cual no es una gran señal para cualquier futuro que puedan tener juntos.
Obviamente, nada de eso es bueno.
Pero quizá el verdadero problema aquí sea que esas tramas —todas válidas— están eclipsando lo que sí es bueno, mientras la NBA se prepara para su mejor época del año: los playoffs.
El campeón defensor Oklahoma City está a punto de asegurar otro primer puesto en la Conferencia Oeste, superando de nuevo la barrera de las 60 victorias para contener a Victor Wembanyama y a un San Antonio emergente que se parece mucho a un aspirante al título. Detroit ha pasado de ser el hazmerreír a ser el primer sembrado en la Conferencia Este, y sólo necesitó dos temporadas para completar ese ascenso.
“Reflexionen sobre dónde hemos estado, reflexionen sobre el trabajo que hemos hecho para llegar aquí, pero entendiendo que esto no es el final. Crecer como ha crecido este grupo junto, tan rápido como lo ha hecho, es especial. Pero todavía nos queda más por comer”, dijo el entrenador de los Pistons J.B. Bickerstaff.
La anotación en toda la liga está en su ritmo más alto en más de medio siglo. Stephen Curry ha regresado de una lesión para ver si puede encender algo de magia de postemporada con Golden State. La carrera por el premio a entrenador del año podría estar completamente abierta. La carrera por el MVP tiene muchísimo atractivo. Wembanyama y Nikola Jokic (Denver) libraron una batalla épica el fin de semana pasado, al igual que el novato Cooper Flagg (Dallas) y LeBron James (Lakers), quien salió elogiando a los mejores novatos de la liga, como Flagg, Kon Knueppel (Charlotte) y VJ Edgecombe (Filadelfia).
“La liga está en buenas manos con esos novatos”, comentó James, quizá como una especie de traspaso simbólico de la antorcha por parte de un jugador de 41 años que comenzó su carrera en la NBA antes de que cualquiera de ese trío de estrellas novatas siquiera hubiera nacido.
Es cierto que ya ha habido más palizas que nunca: hasta el lunes, 261 partidos se habían decidido por 20 o más puntos, y 90 partidos por 30 o más puntos, más que en cualquier otra temporada en la historia de la liga. Son estadísticas peligrosas, dado lo fácil que es convertir esos números en la conclusión de que el producto general de la NBA es malo.
Pero los partidos cerrados no han desaparecido.
Hasta el lunes, hubo 47 partidos de la NBA esta temporada decididos por exactamente un punto y 176 decididos por tres puntos o menos. Los promedios en esas categorías durante la última década: 49 partidos de un punto, 177 partidos de una posesión.
¿Algunos equipos se están rindiendo en algunos partidos? Absolutamente.
¿Hubo equipos que tiraron la temporada? Claro que sí.
¿Eso diluyó el producto? Sin duda lo parece.
Los playoffs deberían dejar todo eso en el retrovisor. Eso no quiere decir que no vaya a haber palizas; las habrá. Pero al menos no habrá equipos tirando la temporada.
Basta con mirar los partidos que más han importado en los últimos días: Nueva York venció a Atlanta por 108-105 el lunes (cuando CJ McCollum, de los Hawks, llegó una milésima de segundo tarde con un lanzamiento desde media cancha que entró y habría forzado la prórroga), Houston derrotó a Golden State por 117-116 el domingo y Denver doblegó a San Antonio por 136-134 en tiempo extra el sábado. Todos se definieron al filo de la bocina, auténticos thrillers. Eso es lo que viene en los playoffs, no cosas como Utah perdiendo partidos por 34 y 35 puntos en un lapso de tres días, como ocurrió la semana pasada.
El entrenador de Denver David Adelman evidentemente sabe que existe esa narrativa que sugiere que no se está jugando buen baloncesto en ninguna parte. Sin que nadie se lo preguntara, lo abordó después de ese partido contra los Spurs.
“Yo diría esto, un poco fuera de tema, pero ya saben, mundo pesimista, deportes, el pesimismo está en todas partes", afirmó. "Yo pagaría por ver a estos dos equipos jugar. Esto es muy buen baloncesto. Están bien entrenados. Tienen jugadores talentosos y divertidos. Juegan en equipo. Wembanyama, un talento increíble. Y de nuestro lado, lo que tenemos... sí, definitivamente se puede construir a partir de esto”.
Los Spurs sintieron lo mismo. Jokic estuvo brillante en esa victoria de Denver; Wembanyama también estuvo fenomenal para San Antonio en la derrota, y después claramente ya miraba hacia lo que ese partido podría significar en términos de desarrollar cierta preparación para los playoffs.
"Creo que el momento de todo es excelente. No hay mejor manera en la que hubiéramos aprendido. No hay mejor resultado de este partido del que aprender para nosotros”, indicó Wembanyama dijo tras esa derrota.
Sus ojos ya están puestos en la postemporada. Muchos equipos ya están en esa dirección, ya sea hacia el play-in que comienza el 14 de abril o hacia el inicio de los playoffs propiamente dichos el 18 de abril.
Ojalá no tarde mucho en olvidarse lo de tirar la temporada y las palizas. La lucha por el Trofeo Larry O’Brien espera.
“Creo que la liga tiene muchísimo, muchísimo talento y hay tantos enfrentamientos y tantos buenos equipos jugando entre sí. Creo que es un gran momento para ser aficionado al baloncesto”, señaló Jokic.
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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes
FUENTE: AP

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