Pero campañas de presión similares no equivalen a resultados similares, señalan expertos, aunque el presidente estadounidense Donald Trump haya advertido a menudo que “Cuba es la siguiente”.
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SUSCRIBITEWASHINGTON (AP) — La estrategia del gobierno de Estados Unidos contra Cuba se parece mucho a la que aplicó en Venezuela: un bloqueo petrolero, una mayor presencia militar estadounidense, cargos federales y amenazas reiteradas de intervención.
Pero campañas de presión similares no equivalen a resultados similares, señalan expertos, aunque el presidente estadounidense Donald Trump haya advertido a menudo que “Cuba es la siguiente”.
“El presidente Trump vio la intervención en Venezuela como un éxito fantástico", comentó Brian Finucane, asesor sénior del International Crisis Group y exabogado del Departamento de Estado. "Y ha buscado replicar el modelo de Venezuela en otros lugares, incluido Irán. Pero, obviamente, Cuba, al igual que Irán, es un país muy diferente de Venezuela”.
Si Estados Unidos derrocara al gobierno de Cuba, no hay un sucesor evidente que vaya a trabajar con el gobierno de Trump, indicó Finucane. Eso contrasta con Venezuela, donde Estados Unidos capturó al presidente Nicolás Maduro en enero y su segunda al mando, Delcy Rodríguez, asumió el cargo con la aprobación de Estados Unidos y se mantiene en el poder.
Funcionarios cubanos, que no estaban autorizados a comentar públicamente y hablaron bajo condición de anonimato, aseguran que “no hay una Delcy en Cuba”.
La cantidad de fuerzas armadas estadounidenses en el mar Caribe ahora también es menor y mucho menos intimidante que el enorme despliegue militar frente a la costa de Venezuela en los meses previos a la captura de Maduro, explicó Finucane. Además, una acusación formal contra un expresidente cubano de 94 años —Raúl Castro— tiene menos impacto que imputar al presidente en funciones de Venezuela por narcotráfico y usar eso para justificar su captura.
Estas son algunas de las similitudes y diferencias entre las campañas de presión de Estados Unidos contra Venezuela y Cuba:
Como en otros conflictos, Trump empezó a sentar las bases para una intervención de Estados Unidos en Venezuela —y la posibilidad de una en Cuba— con amenazas crecientes meses antes de que se produjera la acción militar.
Ha advertido a los líderes de los países del Caribe que se alineen o enfrenten el poderío estadounidense. Semanas antes de la operación militar para capturar a Maduro, Trump apareció junto a sus principales asesores de seguridad nacional en Florida e hizo lo que sería una de sus últimas amenazas públicas al entonces mandatario.
“Si quiere hacer algo, si se hace el duro, será la última vez que podrá hacerse el duro”, manifestó Trump en diciembre. Poco después de que Maduro fuera trasladado a Estados Unidos, donde ha sido sometido a juicio, Trump cambió su enfoque hacia otros países de la región, en particular Cuba, y afirmó que era el siguiente en su lista.
“Cuba está lista para caer. Cuba parece que está lista para caer. No sé si van a aguantar”, les dijo Trump a reporteros el 5 de enero.
Luego amenazó con imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba y sostuvo que Estados Unidos podría tener “el honor de tomar Cuba”.
Repitió sus amenazas el jueves, al calificar a Cuba como “un país fracasado”.
“Otros presidentes han mirado esto durante 50, 60 años", dijo. "Y parece que yo seré el que lo haga”.
Los embargos petroleros de Estados Unidos contra Cuba y Venezuela han sido diseñados para tener el mismo impacto: ejercer una presión intensa sobre las élites gobernantes, pero impulsan medios diametralmente opuestos para lograr esos objetivos.
En el caso de Venezuela, el gobierno de Trump apuntó a las exportaciones de petróleo del país, con el objetivo de privar al gobierno de Maduro de ingresos. Tras la salida de Maduro, el foco pasó a negar a Venezuela la capacidad de exportar petróleo a ciertos países —principalmente Cuba, de la que no recibía pagos en efectivo— y obligarla a aceptar condiciones de Estados Unidos para esos embarques.
Gran parte del crudo venezolano ahora se envía o se enviará a través de refinerías de Estados Unidos.
En el caso de Cuba, el embargo busca privar de importaciones de petróleo al país, que enfrenta escasez energética, aunque Estados Unidos ha permitido que algunos envíos limitados lleguen a la isla, que recientemente declaró que se había quedado sin reservas. El bloqueo petrolero, una extensión del embargo más amplio que ha impuesto Estados Unidos a Cuba desde hace décadas, ha dificultado mucho más que el gobierno pueda suministrar electricidad y gasolina a sus ciudadanos.
Las medidas podrían ir demasiado lejos, advirtió Finucane, y provocar que muchos cubanos se dirijan hacia Florida, en embarcaciones improvisadas, como muchos hicieron en la década de 1990.
“Al presidente Trump le importa especialmente la inmigración. Y si presionan demasiado a Cuba y desestabilizan la isla, existe la posibilidad de algún tipo de crisis de refugiados”, señaló.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos había acusado a Maduro de asociación delictuosa relacionada con narcoterrorismo y otros cargos durante el primer mandato de Trump, en 2020.
El caso se utilizó para capturar a Maduro, quien ahora está en Nueva York a la espera de juicio y se ha declarado inocente. La medida cambió la relación de Venezuela con Estados Unidos, que ha permitido la venta de petróleo venezolano previamente sancionado a empresas estadounidenses y en los mercados globales, un giro enorme después de bloquear en gran medida durante años los negocios con el gobierno de Venezuela y su sector petrolero.
El objetivo inmediato de la acusación formal contra Castro por el derribo en 1996 de aviones civiles pilotados por exiliados cubanos afincados en Miami es dar otro paso en la escalada de la campaña de presión del gobierno de Trump, explicó William LeoGrande, profesor especializado en política latinoamericana en American University, en Washington.
Pero añadió que capturar a Castro por cargos que incluyen asesinato y destrucción de una aeronave no cambiaría el funcionamiento del gobierno cubano.
Castro "todavía tiene influencia y los dirigentes buscan su opinión sobre decisiones importantes, pero no dirige el gobierno en el día a día”, señaló LeoGrande.
En los meses previos a la captura de Maduro, Estados Unidos envió buques de guerra a las aguas cercanas a Venezuela, en lo que se convirtió en su mayor despliegue militar en América Latina en generaciones.
El buque de guerra más avanzado del país, el portaaviones USS Gerald R. Ford, fue desviado traído desde Europa para sumarse a la operación. Tres buques de asalto anfibio transportaron alrededor de 2.000 infantes de Marina, además de helicópteros y aeronaves Osprey.
Las fuerzas de Estados Unidos pasaron meses atacando pequeñas embarcaciones acusadas de contrabandear drogas en el Caribe y el océano Pacífico oriental —y aún realizan esos ataques—, mientras aviones de combate sobrevolaban el golfo de Venezuela.
La misión real para capturar a Maduro involucró más de 150 aeronaves desplegadas en todo el hemisferio occidental.
El ejército de Estados Unidos ahora tiene una fuerza menor en el mar Caribe, que aun así incluye dos buques de asalto anfibio con infantes de Marina a bordo. Destaca la llegada del portaaviones USS Nimitz y buques de guerra que lo acompañan el mismo día en que se anunciaron los cargos contra Castro.
Pero el Nimitz está en su última gira, participando en ejercicios marítimos en la región, antes de ser dado de baja.
“Son situaciones muy diferentes, y es muy difícil ver resultados similares", comentó Finucane. "Una incursión relámpago para capturar a Raúl Castro o a alguien que realmente esté en una posición de liderazgo no parece que vaya a tener el mismo resultado en Cuba que en Venezuela”.
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La periodista de The Associated Press Andrea Rodríguez en La Habana contribuyó a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP

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