China fabrica más del 70% de los vehículos eléctricos y cerca del 85% de las celdas de batería a nivel mundial, según la Agencia Internacional de la Energía. Su actual plan quinquenal hasta 2030 sigue priorizando estas industrias.
“Están a la vanguardia de esto, más que cualquier otro país del mundo, ciertamente más que Estados Unidos”, señaló Li Shuo, director del China Climate Hub del Asia Society Policy Institute.
Estados Unidos es el mayor productor de petróleo del mundo y ha impulsado el gas natural licuado. La estrategia estadounidense —resumida por Trump como “perfora, cariño, perfora”— favorece los combustibles fósiles por encima de las renovables.
Los mercados ya estaban presenciando una “bifurcación” antes de la guerra, comentó Reynolds, en la que las superpotencias impulsan futuros energéticos muy distintos, lo que deja a otros países ante decisiones complejas sobre qué estrategia respaldar.
Los inversionistas apuestan por el crecimiento de las renovables La guerra con Irán está impulsando la demanda de tecnología china, cuyas exportaciones de artículos como paneles solares, baterías y autos eléctricos alcanzaron un récord de casi 22.300 millones de dólares en diciembre. Eso supuso un aumento de alrededor del 47% respecto del año anterior, y gran parte se destinó al Sudeste Asiático y Europa, según el centro de análisis Ember.
Se espera que aumente la inversión en energía renovable y almacenamiento en baterías —diseñado para guardar energía cuando no brilla el sol o no sopla el viento— en países muy dependientes de las importaciones energéticas, como países europeos, según la firma calificadora Fitch Ratings.
Los inversionistas apuestan a que la guerra elevará la demanda de renovables. En marzo, las acciones de CATL y BYD que cotizan en Hong Kong subieron aproximadamente un 24% y un 11%, respectivamente.
En los últimos años, los fabricantes de automóviles chinos ya estaban ampliando el desarrollo y la producción de vehículos eléctricos, al tiempo que incrementaban las exportaciones más rápido que sus rivales estadounidenses o europeos, ofreciendo modelos más baratos y ganando terreno en regiones como el Sudeste Asiático.
Se espera que estas tendencias se aceleren.
El shock energético “va a ayudar a la industria china a nivel global y perjudicar a la industria automotriz estadounidense a nivel global”, señaló Amy Myers Jaffe, del Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York.
Mientras tanto, los altos aranceles de Estados Unidos han mantenido en gran medida a los vehículos eléctricos chinos fuera del mercado estadounidense.
El aumento de los precios del combustible también podría impulsar el crecimiento de BYD en China, indicó Chris Liu, de la firma de investigación y asesoría Omdia.
Incluso el mayor exportador mundial de carbón da un giro Es probable que los hogares que enfrentan mayores costos de energía se pasen a la energía limpia, sostuvo James Bowen, de la consultora ReMap Research, con sede en Australia.
Pakistán ofrece un ejemplo temprano. Su despliegue de renovables en 2017 llevó a que, para diciembre de 2025, se importaran más de 50 gigavatios de paneles solares chinos.
Pakistán aún importa un tercio de su energía. Cerca del 80% de su petróleo pasaba por el estrecho de Ormuz, y Qatar había estado suministrando una cuarta parte de su gas natural licuado. Pero “el shock no es tan grande como habría sido sin la energía solar”, explicó Nabiya Imran, de Renewables First.
Si los precios se mantienen altos, la energía solar podría ahorrarle a Pakistán 6.300 millones de dólares en importaciones de combustibles fósiles durante el próximo año, según los centros de análisis Renewables First y el Centre for Research on Energy and Clean Air.
En Reino Unido, la demanda de leasing de vehículos eléctricos aumentó más de un tercio en las primeras tres semanas de marzo en comparación con un período similar de febrero, antes de la guerra, según Octopus Energy, un grupo de energías renovables. Octopus también informó de aumentos en las ventas de energía solar en tejados y en las consultas relacionadas con la energía solar.
En el Sudeste Asiático, el fabricante vietnamita de vehículos eléctricos VinFast está ofreciendo descuentos para compensar los shocks por el precio del combustible.
Los picos prolongados del combustible pueden actuar como un catalizador futuro para los vehículos eléctricos, pero llevará tiempo ver la tendencia reflejada en las compras, en parte porque es probable que los clientes estén esperando a ver cómo evoluciona el conflicto, dijo Patrick Tan, de la consultora energética Aurora Research.
Incluso Indonesia, el mayor exportador de carbón del mundo, está recalibrando su planificación de maneras que podrían convertirlo en un cliente importante de la tecnología china de energía limpia.
El presidente indonesio Prabowo Subianto anunció un impulso hacia los vehículos eléctricos en marzo, incluidos planes para producir autos eléctricos y ampliar la infraestructura de carga.
El sueño del transporte electrificado está recibiendo una atención renovada, comentó Putra Adhiguna, del centro de análisis Energy Shift Institute, con sede en Yakarta.
Las empresas chinas desempeñan un papel importante en la cadena de suministro de energía limpia de Indonesia. Firmaron acuerdos por más de 54.000 millones de dólares con la empresa estatal de servicios públicos en 2023 y añadieron un compromiso de 10.000 millones de dólares durante la visita de Prabowo a Beijing en 2024.
“Habrá beneficios financieros directos para las empresas chinas”, expresó Reynolds, del IEEFA.
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Ghosal informó desde Hanói, Vietnam. Delgado informó desde Bangkok. El redactor de negocios de AP Paul Wiseman contribuyó a este despacho.
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FUENTE: AP