La votación parlamentaria anticipada fue programada para el domingo luego que los principales partidos políticos de Kosovo no lograran ponerse de acuerdo sobre quién debía reemplazar a la expresidenta Vjosa Osmani, cuyo mandato terminó a finales de marzo.
El partido de centroizquierda Vetevendosje, del primer ministro Albin Kurti, ha mantenido una clara mayoría parlamentaria desde las elecciones anticipadas de diciembre. Pero el presidente de Kosovo es designado por al menos 80 legisladores del Parlamento de 120 escaños, una mayoría que ni Kurti ni la oposición pudieron reunir.
Al tiempo que los actores clave se culpaban mutuamente de la crisis, su incapacidad para alcanzar un compromiso ha avivado la decepción entre los cerca de 2 millones de votantes de Kosovo, que quieren que el gobierno se concentre en la economía y el nivel de vida.
Vlora Kryeziu, empresaria de la capital, Pristina, lamenta que “se está repitiendo el mismo escenario”.
“Seguro que tendremos el mismo resultado”, comentó Kryeziu, de 52 años. “Como ciudadana, tengo mucha insatisfacción, y creo que como sociedad no estamos haciendo lo suficiente para cambiar estas cosas”.
La primera elección inconclusa, en febrero de 2025, dejó al país sin un gobierno funcional durante gran parte del año pasado, lo que obligó a celebrar una segunda elección en diciembre.
Kosovo está entre los países más jóvenes y pobres de Europa. La nación, predominantemente de etnia albanesa, declaró su independencia de Serbia en 2008 tras una guerra en 1998-99 que terminó con un bombardeo de la OTAN que obligó a Serbia a retirarse.
Kosovo ha sido reconocido por Estados Unidos y por la mayoría de los países de la Unión Europea, pero no por Serbia ni por sus aliados Rusia y China. A Pristina y Belgrado se les ha dicho que deben recomponer sus relaciones para avanzar en sus aspiraciones de adhesión a la Unión Europea.
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, instó esta semana a Kosovo a poner fin al estancamiento político y a unirse en torno al objetivo de la integración en la Unión Europea.
“La Unión Europea puede apoyar a Kosovo, pero no puede hacer los deberes de Kosovo”, afirmó en Pristina. “Kosovo necesita instituciones fuertes, estables y funcionales, capaces de impulsar reformas y aprovechar las oportunidades que ofrece la Unión Europea”.
El primer ministro Albin Kurti ha pedido a los votantes que le den otra oportunidad en la votación del domingo. Acusó a los partidos de oposición de crear una “crisis artificial” y de forzar elecciones repetidas pese a “la voluntad fuerte y clara del pueblo”.
Dos partidos de oposición, el Partido Democrático de Kosovo y la Liga Democrática de Kosovo, a su vez han acusado a Kurti de intentar imponer un control total sobre todas las instituciones políticas del país.
La expresidenta Osmani ahora se postula en la lista del partido LDK contra Kurti, su antiguo aliado, después que él se negara a respaldarla para un segundo mandato.
Aún así, el analista político Artan Muhaxhiri no espera un “cambio tectónico” en comparación con la elección anterior, cuando el partido de Kurti obtuvo más del 50% de los votos.
El bloqueo político también se reanudará, pronosticó Muhaxhiri, ya que “no hay indicios de que los líderes políticos estén dispuestos a cambiar sus posturas reales y reducir la brecha existente”.
La crisis prolongada ya ha afectado la economía de Kosovo, golpeada con fuerza por la crisis energética mundial y el aumento de los precios del combustible. El vacío institucional también ha retrasado el acceso a fondos de la Unión Europea y a otros fondos internacionales disponibles para el país.
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La periodista de The Associated Press Jovana Gec colaboró a este despacho desde Belgrado, Serbia.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP