Por primera vez, jurados en dos estados de Estados Unidos se han puesto de su parte.
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SUSCRIBITEDurante años, padres, adolescentes, pediatras, educadores y delatores han defendido la idea de que las redes sociales son perjudiciales para la salud mental de los jóvenes y pueden conducir a la adicción, los trastornos alimentarios, la explotación sexual y el suicidio.
Por primera vez, jurados en dos estados de Estados Unidos se han puesto de su parte.
Un jurado determinó el miércoles en Los Ángeles que tanto Meta como YouTube eran responsables de los daños causados a los menores que usan sus servicios. En Nuevo México, un jurado concluyó que Meta perjudicó a sabiendas la salud mental de los niños y ocultó lo que sabía sobre explotación sexual infantil en sus plataformas.
Grupos de supervisión tecnológica, familias y defensores de los niños celebraron ambas decisiones.
“La era de la invencibilidad de las grandes tecnológicas ha terminado”, afirmó Sacha Haworth, directora ejecutiva de The Tech Oversight Project. “Tras años de manipulación por parte de empresas como Google y Meta, nuevas pruebas y testimonios han levantado el velo y validado los daños de los que jóvenes y los padres llevan años hablando al mundo".
Aunque todavía es pronto para saber si los resultados de esta semana provocarán cambios fundamentales en la forma en que las plataformas de redes sociales tratan a sus usuarios más jóvenes, los dos fallos señalan un cambio de tendencia en la percepción pública contra las tecnológicas que podría derivar en más demandas y regulación. Durante años, han sostenido que los daños que sus plataformas causan a los menores son un mero subproducto, consecuencias involuntarias e inevitables de problemas sociales más amplios o de personas malintencionadas que se aprovechan de las salvaguardas. Se opusieron a la idea de que los daños psicológicos pudieran estar causados por el uso de redes sociales y restaron importancia a las investigaciones que mostraban lo contrario.
Cuando durante su declaración en el juicio de Los Ángeles se le preguntó si la gente tiende a usar más una plataforma o un producto si es adictivo, el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, respondió: “No estoy seguro de qué decir sobre eso. No creo que aplique aquí”.
Los veredictos muestran la creciente disposición de la población a responsabilizar a las empresas por los daños y a exigir cambios significativos en la forma en que operan. Lo que no está claro, al menos por ahora, es si las compañías harán caso. Tanto Meta como Google señalaron que discrepan de los fallos y están explorando sus opciones legales, incluyendo posibles apelaciones.
Arturo Béjar, exdirector de ingeniería de Meta que durante años alertó a nivel interno sobre los daños de Instagram antes de testificar ante el Congreso en 2023, apuntó que los juicios con jurado “nivelan el terreno de juego” para estas compañías multimillonarias. Pero advirtió que hará falta una regulación real para ponerles límites.
“Una cosa que vi funcionar dentro de la empresa y que efectivamente condujo a un cambio de comportamiento fue cuando un fiscal general o la FTC intervinieron y exigieron cosas a la compañía”, manifestó. “Tanto Nuevo México como Los Ángeles, y todos los fiscales generales que forman parte de este proceso, tienen realmente una oportunidad extraordinaria y la capacidad de exigir un cambio significativo”.
Aunque ambos casos se centraron en daños a menores, existen diferencias clave entre ellos. La demanda de Nuevo México fue presentada por el fiscal general del estado, Raúl Torrez, en 2023. Los investigadores estatales construyeron el caso haciéndose pasar por niños en redes sociales y documentaron las solicitudes de carácter sexual que recibieron, así como la respuesta de Meta. Se pidió al jurado que determinara si Meta violó la ley de protección del consumidor de Nuevo México.
El caso de Los Ángeles contaba con una única demandante, identificada con las iniciales KGM, contra Meta, YouTube —propiedad de Google—, TikTok y Snap. TikTok y Snap llegaron a un acuerdo antes del juicio. La demandante alegaba que las características de diseño de las plataformas de las demás empresas, Meta y YouTube, fueron concebidas para ser adictivas, especialmente para usuarios jóvenes. Como miles de familias han presentado demandas similares, KGM y un puñado de demandantes más han sido seleccionados para juicios “bellwether”, que son fundamentalmente casos de prueba para que ambas partes vean cómo se desarrollan sus argumentos ante un jurado, lo que eventualmente conduce a un acuerdo más amplio, similar a los procesos contra las grandes tabacaleras y los relacionados con los opioides.
Al centrarse en decisiones de diseño deliberadas y en la responsabilidad por el producto, las demandas pudieron eludir la Sección 230, que suele eximir a las empresas de internet de responsabilidad por el material publicado por los usuarios. Demandas previas, centradas en cómo las plataformas distribuyen el contenido, fracasaron a menudo por este motivo.
“Por primera vez, los tribunales han responsabilizado a las plataformas de redes sociales por cómo el diseño de su producto puede perjudicar a los usuarios”, dijo Nikolas Guggenberger, profesor adjunto de derecho en el University of Houston Law Center. “Este es un nuevo territorio legal que podría reconfigurar una industria que durante mucho tiempo estuvo protegida por la Sección 230. Las plataformas tendrán que replantearse su enfoque en la interacción a cualquier costo, algo que ya ha quedado obsoleto”.
El desenlace final de estos casos podría tardar años en resolverse debido a apelaciones y acuerdos, pero los expertos sostienen que el cambio en el sentir de la población y en la comprensión de los peligros de las redes sociales ya se está produciendo. En una encuesta del Pew Research Center de 2025, por ejemplo, el 48% de los adolescentes indicó que las redes sociales perjudicaban a las personas de su edad. En 2022, solo el 32% decía lo mismo.
Pero en medio del ajuste de cuentas con las redes sociales, los chatbots de inteligencia artificial se presentan como la próxima frontera en la lucha por hacer que la tecnología sea más segura para los jóvenes.
“Puedes prohibir el daño de hoy, pero ¿cómo sabes qué va a traer el mañana?”, planteó Sarah Kreps, profesora y directora del Tech Policy Institute de la Universidad de Cornell. Ya sea otra aplicación de redes sociales, la inteligencia artificial u otra tecnología nueva, añadió, aparecerán cosas nuevas.
“Y la gente acudirá en masa a ellas porque donde hay demanda, aparece una oferta para satisfacerla”, concluyó.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP

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