La doctora Casey Means, una influencer de bienestar, ha sido nominada para el cargo, pero el proceso ha quedado estancado pese a los esfuerzos continuos de la Casa Blanca y de activistas de Make America Healthy Again. El impasse ha dejado al descubierto las duras posiciones en cuanto a temas de salud, incluso en un Congreso que ha mostrado deferencia hacia el presidente Donald Trump.
La controversia se ha convertido en el más reciente tropiezo en la agenda del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., tras dos reveses legales la semana pasada.
Means, una médica de 38 años formada en Stanford que se desencantó de la medicina tradicional y no terminó su programa de residencia quirúrgica, ha sido objeto de escrutinio por su falta de experiencia y posibles conflictos. Otro punto de fricción ha sido su estrecha sintonía con Kennedy, cuyos esfuerzos por recortar drásticamente la lista de vacunas recomendadas han sido duramente criticados por legisladores y grupos médicos.
Para avanzar a una votación del pleno del Senado, Means probablemente necesita que todos los republicanos del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones de esa instancia legislativa respalden su nominación. Pero tras la audiencia del mes pasado, dos de ellos —las senadoras Lisa Murkowski, de Alaska, y Susan Collins, de Maine— comentaron a reporteros que aún tenían preguntas para ella.
Murkowski declaró a reporteros el martes que sigue teniendo dudas. Collins y el presidente republicano del comité, el senador Bill Cassidy —un médico de Luisiana que interrogó a Means sobre vacunas durante la audiencia— no respondieron a múltiples consultas sobre la demora.
El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, señaló en un comunicado que el gobierno de Trump ha estado manteniendo “conversaciones productivas con el Senado” para impulsar a Means. Agregó que sus “prominentes credenciales académicas, su trayectoria en investigación y su defensa frente a la epidemia de enfermedades crónicas en Estados Unidos la convertirán en un activo crucial para el impulso del presidente Trump de hacer que Estados Unidos sea saludable otra vez".
El portavoz de Kennedy, Andrew Nixon, reforzó el respaldo del gobierno republicano a Means y la elogió por sus pedidos de adoptar un estilo de vida más saludable en lugar de "concentrarse en las enfermedades"
Audiencia polémica presagió camino difícil hacia la confirmación Means promueve ideas populares dentro del movimiento MAHA, entre ellas que la gente está sobremedicalizada y que es mejor hacer cambios en la dieta y el estilo de vida para vencer a epidemias.
Pero ha recibido críticas por tener una licencia médica inactiva, por no revelar vínculos financieros con marcas que promociona y por algunos de sus comentarios pasados relacionados con la salud.
Durante su audiencia, los senadores le preguntaron cómo hablaría al público sobre las vacunas.
Murkowski y Cassidy presionaron a Means por sus dudas anteriores sobre la dosis de la vacuna contra la hepatitis B para los recién nacidos, que bajo Kennedy, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades dejaron de recomendar para todos los niños en una medida que luego fue bloqueada temporalmente por un juez federal. Means calificó la vacuna contra la hepatitis B como importante y salvadora, pero sostuvo que los padres deberían tomar sus propias decisiones con sus médicos.
Cassidy también le preguntó a Means si aconsejaría al público vacunarse contra la gripe y el sarampión en medio de brotes en todo el país. Ella no asumió ese compromiso y, en su lugar, enfatizó la importancia del consentimiento informado.
Collins le preguntó a Means sobre su defensa previa del uso terapéutico de hongos psicodélicos. Means, que ha hablado positivamente de su propia experiencia con esas drogas, afirmó que no recomendaría psicodélicos al público en general.
Partidarios de Kennedy presionan a senadores indecisos Tan pronto se hizo evidente que Murkowski y Collins estaban indecisas, activistas de MAHA orquestaron una campaña para lograr la aprobación de Means, pidiendo a la gente que inunde a las dos senadoras con llamadas telefónicas.
“Por favor, llamen a ambas. Llámenlas una y otra vez. Hagan que sus amigos las llamen”, exhortó a sus seguidores Tony Lyons, líder de "MAHA Action", un grupo alineado con Kennedy.
Otros se han opuesto con fuerza a la nominación de Means. El doctor Jerome Adams, quien fue director de salud pública durante el primer mandato de Trump, ha dicho repetidamente que ella no está calificada por no tener una licencia médica activa. En una entrevista, reveló que republicanos en el Congreso y en el gobierno le han admitido que desaprueban la elección, pero la ven como decisión de Kennedy.
“Lo que sigo escuchando de la gente es: ‘Esto es lo que quiere Bobby’”, expresó.
Aunque la ley no exige que hay que tener una licencia médica activa para ejercer se cargo, sí exige formar parte del Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública, un grupo de profesionales de la salud según el cual sus miembros deben tener licencias al día.
Means insistió durante su audiencia de confirmación que, puso en estado inactivo su licencia médica de Oregon por voluntad propia, y que el almirante Brian Christine, quien dirige el Cuerpo Comisionado, había testificado que ella era elegible para servir.
Incluso si la nominación de Means sale del comité, podría tener dificultades para ser confirmada por el pleno del Senado, compuesto por 100 miembros. El senador republicano Thom Tillis, de Carolina del Norte, que no busca otro mandato, dijo a The Associated Press que se inclina a votar en contra de Means.
“Su currículum ya me pone en alerta, y no creo que ella se benefició con sus propias palabras en la audiencia”, afirmó Tillis.
Demora inusualmente larga Con casi 300 días desde su nominación en mayo, el proceso de confirmación de Means ha tardado casi el doble que el promedio de las designaciones presidenciales en el segundo mandato de Trump, según datos de la organización sin fines de lucro Partnership for Public Service. El grupo encontró que, en los primeros 400 días, el tiempo promedio entre nominación y confirmación para los nominados de Trump fue de 157 días.
En ocasiones, el proceso ha sido mucho más rápido. Markwayne Mullin, el nuevo secretario del Departamento de Seguridad Nacional que juró el cargo el martes, tuvo su audiencia de confirmación, la votación en el pleno y la toma de posesión, todo dentro de un periodo de una semana.
Una razón de la prolongación de la nominación de Means es el nacimiento de su hijo, que ocurrió en octubre pasado, el mismo día en que iba a tener lugar su primera audiencia de confirmación.
Pero Chris Piper, gerente de política pública en Partnership for Public Service, dijo que también es inusual el tiempo transcurrido desde la audiencia de confirmación reprogramada de Means. Señaló que los comités suelen someter a votación el asunto dentro de la semana posterior a una audiencia.
“Una demora de un mes después de una audiencia es atípica para la mayoría de las nominaciones, particularmente en un cargo de este nivel”, indicó.
___________________________________
Contribuyeron a esta nota los corresponsales Joey Cappelletti y Stephen Groves en Washington.
___________________________________
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP