Tras permanecer cerrado desde mayo de 2024 por remodelaciones de cara al Mundial de 2026, el estadio donde el Brasil de Pelé y la Argentina de Diego Maradona ganaron la Copa del Mundo en 1970 y 1986, respectivamente, volverá a abrir sus puertas a los aficionados para un partido amistoso entre México y Portugal.
Será una prueba crucial para Aguirre y para todos los trabajadores que en las últimas semanas han estado contra reloj para dejar listo el estadio, no solo para ese encuentro, sino también para el partido inaugural del Mundial el 11 de junio, cuando México enfrente a Sudáfrica.
‘Estamos listos' “Es cierto que he tenido problemas para dormir pensando en el proyecto y en asegurarme de que sea lo mejor posible”, le dijo Aguirre a The Associated Press. “Hoy puedo decirles que lo logramos y estamos listos”.
La AP tuvo acceso al estadio el jueves, cuando parecía que aún se trabajaba en varias áreas, incluidos los nuevos vestuarios, donde se percibe el olor a pintura.
Según Aguirre, actualmente hay 2.200 trabajadores en el proyecto, laborando 24 horas al día.
Con las remodelaciones, el estadio, rebautizado oficialmente como Banorte, aumentó su capacidad de 83.000 a 87.500 espectadores. Además, se instalaron nuevos asientos, un nuevo sistema de sonido con 250 bocinas, dos pantallas de video, nuevos vestuarios y una cancha híbrida, entre otras mejoras.
Para incrementar la capacidad, se retiró una zona tipo lounge ubicada en la parte baja y central del estadio.
“En algún momento derribamos las gradas bajas para poner palcos y algunos lounges que no estaban bonitos; ahora estamos recuperando esas gradas y eso es volver al Azteca original”, comentó Aguirre.
El estadio, ubicado al sur de la Ciudad de México, albergará cinco partidos del Mundial el próximo verano. Inaugurado en 1966, el Azteca ha pasado por varias remodelaciones —la última para recibir partidos de la NFL en 2016—.
“Había muchas áreas por mejorar, pero en algunas cosas estábamos obsesionados, como elevar la experiencia del aficionado. Para lograrlo, mejoramos el audio, el video y el internet, pero también mejoramos los baños, los accesos de entrada y salida, y todo lo relacionado con la experiencia en general”, explicó Aguirre.
“Es algo un tanto subjetivo, pero creo que lo logramos”.
Todo sobre el alma Aguirre recibió una consigna clara.
“Otra cosa que queríamos era que no perdiera su alma”, señaló Aguirre. “Este es un edificio histórico que forma parte de la ciudad; no podíamos faltarle al respeto a su esencia. Simplemente teníamos que mejorarlo, preservar su alma y ofrecerles a los aficionados una mejor experiencia”.
El exterior sigue siendo una imagen familiar para los aficionados. En algunos puntos todavía se observan escombros, y no habrá estacionamiento disponible para los seguidores en el partido del sábado. Las autoridades han pedido a los aficionados que utilicen el transporte público o servicios de traslado que saldrán desde puntos públicos en toda la capital.
La misión de Aguirre es entregar el estadio a la FIFA un mes antes del partido inaugural del 11 de junio.
Si todo sale bien, entonces podrá dormir tranquilo.
“Eso es lo que esperamos”, expresó entre risas.
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FUENTE: AP