Sin un físico que impresione, ni una velocidad que aterre, Cortés, nacido en el pueblito cubano de Surgidero de Batabanó, al sur de La Habana, y criado desde los siete meses en Hialeah, siempre soñó con lanzar en el gran escenario de una postemporada.
Convertido en la gran figura del pitcheo de los Yankees en la temporada regular, al zurdo le llegó la hora de brillar en los playoffs, cuando este jueves enfrente a los Guardianes de Cleveland en el segundo juego de la serie divisional.
“Es algo que obviamente he soñado desde chiquito”, dijo Cortés a los medios que cubren esta llave de la postemporada en Nueva York.
“Pienso que tener la oportunidad de abrir el segundo juego de la postemporada es algo inmenso para mí, para mi familia. Estoy agradecido, contento de poder hacerlo”.
Nasty Néstor le llaman, por lo incómodo de sus envíos, que suelta desde diferentes ángulos y con movimientos distintos, algunos hasta risibles, desde el montículo.
Gracias a un amplio repertorio que incluye recta de cuatro costuras, cutter, slider, cambio de velocidad, curva y sinker, el cubano mantuvo constantemente fuera de balance a los bateadores rivales, al punto de que su efectividad de 2.44 es la tercera mejor para un serpentinero abridor de los Yankees desde 1969.
Desde entonces, sólo Ron Guidry (1.78 en 1978) y Steve Kline (2.40 en 1972) tuvieron mejor promedio de limpias que Cortés.
Los Yankees ganaron el primer juego de la serie divisional con gran pitcheo de Gerrit Cole y ahora le toca a Nasty Néstor tratar de aumentar la ventaja, para llegar con un cómodo 2-0 cuando las acciones se trasladen a Cleveland el sábado.
FUENTE: Redacción de www.americateve.com