Sin mencionar específicamente la guerra entre Israel y Hamás, la primera dama anunció el martes que “hemos hecho algunos ajustes a la sección de entretenimiento” de la cena. En vez de los B-52s —célebre por “Love Shack” y otros éxitos— habrá música instrumental ofrecida por bandas del Cuerpo de Infantería de Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea.
“El fortalecimiento de nuestras relaciones con socios y aliados es críticamente importante, especialmente en estos tiempos turbulentos”, expresó la primera dama. “La comida es algo reconfortante y sanador, y esperamos que esta cena ofrezca algo de eso también”.
Los integrantes de los B-52s igual asistirán, pero como invitados a la cena, que es en honor del primer ministro australiano Anthony Albanese.
El presidente Joe Biden invitó a Albanese para la visita de Estado, el máximo honor diplomático otorgado por Washington y algo reservado para sus aliados más estrechos, luego que Biden tuvo que cancelar un viaje a Australia en mayo pasado para regresar y lidiar con las negociaciones con el Congreso sobre el presupuesto.
Albanese es el cuarto líder mundial que Biden ha honrado con una visita de Estado, después de los líderes de Francia, Corea del Sur e India.
La visita, que concluirá con la cena de Estado, es en cierta manera un premio de consuelo para Albanese. La visita ocurre no solo en medio del conflicto en Oriente Medio sino también durante un caos en el Congreso debido a que los republicanos no se han puesto de acuerdo en cuanto a quién será el titular de la Cámara de Representantes, luego de haber destituido al ocupante previo del cargo.