Rubio diferenció entre la capacidad de las autoridades para conservar el control político y la capacidad del Estado para ofrecer servicios y sostener una economía funcional.
Afirmó que el gobierno mantiene herramientas represivas, pero argumentó que eso no convierte al país, desde su perspectiva, en un Estado funcional.
Apunta contra el modelo económico cubano
Rubio responsabilizó también al modelo económico de la isla y acusó a las Fuerzas Armadas y al Partido Comunista de controlar los sectores con mayor capacidad para generar ingresos.
“No existe una economía cubana que beneficie al pueblo cubano”, sostuvo.
Según el secretario de Estado, las actividades económicas rentables han sido utilizadas para beneficiar a “un puñado de individuos” en detrimento del resto de la población.
Se trata de acusaciones de la administración estadounidense. La Habana, por su parte, atribuye una parte sustancial de sus dificultades económicas al embargo y a las sanciones de Washington.
Rubio utiliza el éxodo como evidencia de la crisis
El jefe de la diplomacia estadounidense citó además la emigración masiva registrada durante los últimos años.
Rubio aseguró que desde 2021 cerca del 20% de la población cubana ha abandonado la isla.
“Se ha ido porque es un fracaso, un fracaso completo”, afirmó.
La magnitud exacta del éxodo varía según la metodología y la fuente utilizada, pero diferentes estimaciones coinciden en que Cuba ha experimentado una pérdida poblacional extraordinaria durante los últimos años.
La salida que plantea Washington: una transición
Rubio dedicó una parte central de su intervención a explicar qué considera necesario para superar la crisis.
El secretario de Estado descartó que una liberalización exclusivamente económica resulte suficiente.
“No se puede tener libertad económica en Cuba si no se tiene libertad política primero”, afirmó.
Y agregó que ambas deben avanzar, como mínimo, simultáneamente.
Para Rubio, ese proceso:
“requerirá un período de transición”.
El planteamiento consolida una posición que el secretario de Estado ha expresado en intervenciones anteriores: Washington busca que Cuba avance hacia lo que define como un Estado democrático y económicamente funcional.
Un “camino irreversible” de cambio
La administración Trump ha utilizado repetidamente el concepto de “cambio positivo irreversible” para describir el rumbo que espera de Cuba.
Rubio afirmó que Washington mantiene la esperanza de que personas dentro de las propias estructuras de poder cubanas reconozcan la gravedad de la situación y opten por un camino diferente.
“Tenemos la esperanza de que Cuba elija un camino distinto”, señaló.
No explicó quién podría dirigir una eventual transición ni qué calendario tendría.
Tampoco detalló cuáles serían las condiciones institucionales específicas que Washington exigiría durante ese proceso.
La preferencia de Trump sigue siendo un acuerdo
Pese a la dureza de sus declaraciones, Rubio sostuvo que Donald Trump prefiere alcanzar un acuerdo antes que recurrir a otras alternativas.
La posición coincide con las declaraciones realizadas recientemente por el propio presidente sobre Cuba.
Trump dijo que cree posible alcanzar un entendimiento con La Habana y que no considera necesario actualmente recurrir a la vía militar.
La diplomacia aparece así como la opción públicamente preferida por Washington, aunque la administración mantiene simultáneamente sanciones y otras herramientas de presión.
Rubio advierte a quienes esperan el final de la administración Trump
El secretario de Estado dirigió también un mensaje explícito a sectores dentro del gobierno cubano que, según él, creen que pueden evitar reformas y simplemente esperar un cambio de administración en Washington.
Rubio afirmó que esas personas:
“están equivocadas”.
Y añadió que “aprenderán la lección por las malas si no corrigen el rumbo”.
No explicó en esa intervención qué medidas específicas implicaría esa advertencia.
Una línea roja de seguridad nacional
Rubio introdujo además un componente estratégico.
Aseguró que mientras Trump permanezca en la Casa Blanca, Estados Unidos no permitirá que Cuba sea utilizada como “base de operaciones contra los intereses estadounidenses” ni que represente una amenaza para la seguridad nacional.
La declaración se produce en un contexto de creciente preocupación de Washington por los vínculos de La Habana con China, Rusia e Irán.
La administración estadounidense ha convertido esas relaciones en uno de los argumentos centrales de su política de seguridad hacia la isla.
Trump también calificó a Cuba de “Estado fallido”
Las declaraciones de Rubio siguen la misma línea utilizada recientemente por Trump.
Durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente calificó a Cuba como un “Estado absolutamente fallido”, aseguró que está sometida a una presión sin precedentes y afirmó que su administración busca un “cambio fundamental” en la isla.
Trump también reveló públicamente que Rubio participa en contactos con La Habana.
El gobierno cubano ha reconocido la existencia de canales de comunicación, pero niega que exista actualmente una negociación formal con una hoja de ruta acordada.
Washington combina presión y negociación
La política estadounidense hacia Cuba se mueve actualmente sobre varios frentes.
Por un lado, la administración Trump ha ampliado las sanciones contra empresas estatales, estructuras militares y sectores estratégicos de la economía cubana.
Por otro, mantiene contactos diplomáticos y afirma estar dispuesta a discutir una transformación de las relaciones bilaterales.
Rubio ya había señalado a comienzos de septiembre que, desde la perspectiva estadounidense, la solución pasa por colocar a Cuba en un camino “irreversible” hacia un Estado funcional y, eventualmente, democrático.
Rubio reconoce que el cambio no sería inmediato
El secretario de Estado también ha advertido anteriormente que una transformación de esa magnitud no podría producirse de un día para otro.
Su argumento es que después de décadas bajo un mismo sistema político y económico sería necesario desarrollar instituciones capaces de sostener un modelo diferente.
De ahí que vuelva ahora a utilizar el concepto de “período de transición”.
Para Washington, según Rubio, ese proceso tendría que combinar cambios políticos y económicos y no limitarse a reformas parciales.
Venezuela aparece como referencia regional
Durante la misma entrevista, Rubio abordó la situación de Venezuela y afirmó que Estados Unidos trabaja para establecer condiciones que permitan celebrar elecciones libres y justas.
Washington mantiene conversaciones con representantes de la Asamblea Nacional venezolana elegida en 2015 mientras negocia simultáneamente con el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez.
Rubio reconoció que Venezuela arrastra décadas de corrupción y mala gestión y que su recuperación institucional y económica también requerirá tiempo.
El paralelismo muestra la importancia que la administración Trump está otorgando al concepto de transición dentro de su política hemisférica.
El mensaje de Rubio a Cuba
Las declaraciones del secretario de Estado consolidan varios elementos de la actual posición estadounidense:
Rubio considera que Cuba ya es un “Estado fallido”.
Washington atribuye la crisis principalmente al modelo político y económico cubano.
La administración Trump considera insuficiente una apertura exclusivamente económica.
Rubio plantea libertades políticas y económicas simultáneas.
Reconoce que ese proceso necesitaría un período de transición.
Y Trump mantiene públicamente su preferencia por alcanzar un acuerdo mediante la diplomacia.
La Habana rechaza que Washington tenga derecho a determinar su sistema político y atribuye buena parte de la crisis económica a las sanciones estadounidenses.
Las palabras de Rubio dejan claro, sin embargo, que desde la perspectiva de la administración Trump el objetivo declarado no se limita a obtener concesiones económicas puntuales, sino a impulsar una transformación política y económica de mayor alcance en Cuba.