La iniciativa reúne a militares estadounidenses con integrantes del Servicio Nacional de Fronteras, el Servicio Nacional Aeronaval y la Policía Nacional de Panamá.
En los ejercicios también han participado soldados de la 82.ª División Aerotransportada, infantes de Marina estadounidenses y personal de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo.
El objetivo oficialmente declarado es fortalecer la supervivencia, la movilidad, el combate y la coordinación entre fuerzas de diferentes países en terrenos selváticos.
Un curso de 18 días dividido en tres fases
El programa tiene una duración aproximada de 18 días y está estructurado en tres etapas.
Durante la primera fase, instructores panameños enseñan técnicas básicas de supervivencia, entre ellas la utilización del machete, construcción de refugios, purificación de agua, encendido de fuego y desplazamiento en áreas de vegetación densa.
La segunda fase está dirigida principalmente por militares estadounidenses y se concentra en tácticas de pequeñas unidades, emboscadas, evacuación de heridos, operaciones acuáticas y movimientos bajo condiciones de alta humedad y visibilidad reducida.
La fase final incluye cinco misiones combinadas y concluye con el llamado “Green Mile”, una prueba de resistencia física y mental en la que los participantes deben demostrar capacidad de liderazgo y trabajo en equipo.
La histórica escuela militar cerró en 1999
El entrenamiento estadounidense en la selva de Panamá tiene una larga historia.
El Ejército comenzó a utilizar las áreas selváticas cercanas al canal durante las primeras décadas del siglo XX. En 1951 estableció formalmente el Jungle Operations Training Center en Fort Sherman.
Durante el período de mayor actividad, la escuela llegó a preparar a aproximadamente 9.000 militares cada año, incluidos soldados de infantería, Rangers, Fuerzas Especiales, infantes de Marina y efectivos de países aliados.
El centro cerró en junio de 1999, como parte del proceso de transferencia de las instalaciones estadounidenses establecido por los Tratados Torrijos-Carter.
Su desaparición dejó un vacío en la preparación convencional para operaciones tropicales, mientras Estados Unidos concentraba gran parte de sus recursos y experiencia militar en los conflictos de Irak y Afganistán.
EEUU reconstruye su capacidad de guerra tropical
El artículo compartido por Hegseth sostiene que el regreso a Panamá permite recuperar conocimientos adquiridos durante la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Vietnam.
Los autores, el coronel Keith W. Benedict y el capitán Christian M. Hert, consideran que los soldados preparados para sobrevivir y combatir en la selva pueden conservar mejor sus fuerzas, moverse sin ser detectados y desgastar a un adversario afectado por la humedad, las enfermedades y el agotamiento.
La reactivación también refleja un cambio de prioridades estratégicas: Washington busca que sus fuerzas puedan operar en cualquier entorno, incluidos los territorios tropicales de América Latina, el Caribe y el Indo-Pacífico.
El nuevo mando estadounidense para el hemisferio occidental
El regreso del curso en Panamá coincide con una profunda reorganización del Ejército estadounidense.
El 5 de diciembre de 2025 fue activado el U.S. Army Western Hemisphere Command, un mando de cuatro estrellas encargado de coordinar operaciones, preparación militar y cooperación de seguridad en América del Norte, América Latina y el Caribe.
La nueva estructura integró las funciones del antiguo Army Forces Command, Army North y Army South. Entre sus misiones oficiales se encuentran la defensa del territorio estadounidense, la respuesta ante crisis y la proyección de fuerzas en apoyo de los comandos Norte y Sur.
La combinación del nuevo mando y la recuperación del entrenamiento en Panamá demuestra que Estados Unidos está reforzando deliberadamente su capacidad operativa en el hemisferio occidental.
No obstante, esto no prueba por sí solo que las maniobras estén dirigidas contra Cuba.
El Pentágono evaluó escenarios militares relacionados con Cuba
La preocupación aumentó después de que CBS News informara que planificadores estadounidenses habían estudiado varias opciones hipotéticas para una posible operación en Cuba.
Entre los escenarios examinados figuraba un asalto aéreo encabezado por la 101.ª División Aerotransportada y con la participación de miles de soldados.
Los funcionarios consultados aclararon que la existencia de esos análisis no significa que Donald Trump o el Pentágono hayan decidido ejecutar una intervención. El desarrollo de planes de contingencia para distintos escenarios forma parte de los procedimientos habituales de las Fuerzas Armadas.
Las mismas fuentes señalaron que una operación contra Cuba no sería probable en el corto plazo, debido a la cantidad de aeronaves, sistemas de inteligencia y capacidades ofensivas estadounidenses comprometidas en Oriente Medio.
Trump anticipó que “muchas cosas” podrían ocurrir en Cuba
La especulación creció después de unas declaraciones del presidente Donald Trump durante una entrevista con el periodista de Fox News Trey Yingst.
“Muchas cosas van a suceder en Cuba durante los próximos quizás dos meses, pero no veo que sea como Venezuela”, expresó el mandatario sin explicar a qué tipo de acontecimientos se refería.
La falta de detalles permitió diferentes interpretaciones sobre una posible negociación política, un aumento de las sanciones, cambios internos en la isla o una eventual acción estadounidense.
Hasta ahora, la Casa Blanca no ha anunciado públicamente una operación militar contra Cuba.
La Habana denuncia una campaña de “guerra psicológica”
El canciller cubano Bruno Rodríguez calificó los reportes sobre posibles opciones militares como parte de una campaña de “guerra psicológica” y acusó a Washington de utilizar supuestas filtraciones para aumentar la presión sobre el régimen.
En mayo, Miguel Díaz-Canel había advertido que una intervención estadounidense podría provocar un “baño de sangre” y consecuencias graves para la estabilidad regional. Esa declaración fue realizada por el gobernante cubano y no por Bruno Rodríguez, como señalaron algunas versiones difundidas posteriormente.
El régimen cubano ha reforzado su discurso de defensa nacional y acusa a Estados Unidos de intentar crear un escenario que justifique una intervención.
Panamá vuelve al centro de la estrategia militar regional
La recuperación del entrenamiento de guerra en la selva devuelve a Panamá un papel relevante en la preparación de fuerzas estadounidenses y regionales.
Su ubicación geográfica, su entorno tropical y su cercanía con el Caribe convierten al país en un espacio estratégico para ejercicios de supervivencia, combate y cooperación militar.
El regreso del curso representa una señal del renovado interés de Washington en el hemisferio occidental. Pero, por ahora, cualquier vínculo directo entre las prácticas en Panamá y una posible operación contra Cuba continúa siendo una interpretación sin confirmación oficial.