Luis Ortiz no estuvo derribando aviones en la cima del Empire State Building, pero había prometido derrumbar una torre nigeriana y el hombre que se hace llamar "The Real King Kong'' cumplió su palabra.
El peso pesado cubano (22-0, 19 KO) dio un paso enorme en sus aspiraciones de pelear por un título del orbe cuando el jueves en la noche venció por nocaut técnico en el primer asalto a Lateef Kayode (20-1, 16 KO) y conquistó la faja interina de la Asociación Mundial del Boxeo (AMB).
"Yo soy el verdadero King Kong y pronto iré por la corona del mundo'', gritó un Ortiz rebosante de alegría luego de que el árbitro le levantara la mano en señal de triunfo. "Esto comienza ahora y quiero a Deontay Wilder''.
En el caso de Ortiz no se trata solamente del éxito sino de la manera en la cual lo consigue, pues se esperaba mucho más de Kayode, quien también había comentado toda la semana de su poder y su capacidad para destrozar al cubano.
Pero ni siquiera un adivino habría trazado el destino de un combate que finalizó a los 2:55 minutos del primer asalto, luego de que una andanada de golpes y un error táctico del africano obligaran al encargado de impartir justicia a detener las acciones.
Grande fue la sorpresa de Kayode, cuando antes de que concluyera el primer minuto tuviera que poner rodilla en tierra debido a un golpe de derecha que le sorprendió en pleno rostro.
Kayode trató de argumentarle al árbitro Robert Byrd que había resbalado, pero la evidencia del impacto era demasiado fuerte como para ser pasada por alto por el tercer hombre en el cuadrilátero.
Por un momento pareció que Ortiz cometería el tremendo error de tantos otros cubanos de no presionar una vez que tienen al rival en una situación de debilidad, pero el antillano tuvo el sentido común de no dejar escapar el cuadro que la fortuna le depositaba ante sus puños.
Ortiz persiguió a su oponente y lo acorraló en una esquina en la cual comenzó a pegarle, mientras Kayode se arremolinaba entre las cuerdas sin hallar una solución defensiva o al menos poner rodilla en tierra para detener las acciones de manera momentánea, aunque eso le costase otro conteo.
"Esto no es justo, esto no sirve'', arremetió Kayode contra Byrd, tras la detención del combate y dando evidentes muestras de que podía continuar, pero lo cierto es que mientras estaba en la esquina como un guerrero indefenso a punto de ser aniquilado.
Y al final de la jornada será Ortiz quien se enrumbe a mejores cosas en el boxeo, pues ese título interino de la AMB habrá de acercarle a Wilder o, quién sabe, a Ruslan Chagaev y el mismo Wladimir Klitschko, los campeones "regular'' y "súper'' de ese organismo en la división máxima.
"Cuando un hombre como Ortiz viene y gana por KO, pues eso le hace bien al peso pesado'', apuntó Paulie Malinaggi, ex campeón y actual comentarista de boxeo. "Se ha ganado el derecho de una pelea más grande, tal vez hasta el mismo Klitschko''.
Sobre el futuro de Ortiz queda mucho por escribir y negociar, pero sin duda de que el jueves en la noche hasta el King Kong de Hollywood estaría orgulloso de su tocayo cubano.