El martes, Trump había amenazado con que “Toda una civilización morirá esta noche, para no regresar nunca”, si no se alcanzaba un acuerdo. Aunque finalmente dio marcha atrás en su amenaza y aceptó un alto al fuego de dos semanas, el episodio puso de relieve las crecientes exigencias para que los demócratas se opongan al presidente republicano en los términos más contundentes posibles. Los legisladores señalaron que las llamadas sobre Irán inundaron las oficinas del Congreso.
Jeffries escribió en una carta a los miembros demócratas que “seguiremos desatando la máxima presión sobre los republicanos para que pongan el deber patriótico por encima de la lealtad partidista y se unan a los demócratas para detener esta locura”.
En la Casa Blanca, la secretaria de prensa Karoline Leavitt defendió la retórica de Trump.
“Creo que fue una amenaza muy, muy fuerte del presidente de Estados Unidos la que llevó al régimen iraní a caer de rodillas y pedir un alto el fuego, y a aceptar la reapertura del estrecho de Ormuz”, indicó Leavitt.
Llamadas saturan líneas telefónicas del Congreso
Mientras impulsan su caso contra Trump, los demócratas están respondiendo a las preocupaciones de su propia base y de sus electores. Las oficinas del Congreso fueron bombardeadas con llamadas telefónicas y correos electrónicos esta semana, en gran medida de personas alarmadas por la retórica del presidente.
En la Cámara, la oficina de la representante Suzan DelBene, demócrata por Washington, recibió “un montón” de llamadas y correos electrónicos el lunes y el martes, en su mayoría sobre Irán, pero también sobre someter a Trump a juicio político o destituirlo mediante la 25ª Enmienda, según un asesor que no estaba autorizado a hablar sobre la situación interna de la oficina y pidió el anonimato.
El asesor contó que, cuando el personal en la oficina se tomó un descanso el martes, al regresar una hora después encontraron 75 mensajes de voz sobre Irán.
“Los teléfonos de mi oficina no han dejado de sonar”, señaló la representante Maxine Dexter, demócrata por Oregon, en una conferencia de prensa en Portland, al instar a sus colegas de la Cámara a regresar de inmediato a Washington.
La oficina de Dexter recibió más llamadas el martes, 257, que las que había recibido en cualquier periodo de 24 horas desde que el equipo de la legisladora comenzó a llevar el registro.
El auge pareció ser orgánico, más que una campaña orquestada para presionar a los legisladores a actuar.
Aunque algunos grupos externos han estado difundiendo puntos de discusión, incluidos los detalles legales sobre cómo invocar la 25ª Enmienda, no ha habido un esfuerzo organizado para inundar las oficinas del Congreso con un mensaje estratégico, indicó un estratega demócrata familiarizado con la situación, quien pidió el anonimato para hablar de conversaciones privadas.
El estratega sostuvo que fue simplemente el “horror” de lo que Trump estaba diciendo, y la magnitud de las amenazas del presidente, lo que pareció haber detonado la movilización.
En la derecha política, varias figuras destacadas, incluida la exrepresentante Marjorie Taylor Greene de Georgia, también sugirieron que Trump debería ser destituido mediante la 25ª Enmienda.
¿Impulsarán los demócratas un juicio político?
Los demócratas sometieron dos veces a Trump al llamado "impeachment" por acciones realizadas durante su primer mandato, pero fue absuelto en ambas ocasiones. Han intentado evitar ese tipo de debates durante los últimos 16 meses, mientras procuran centrar su mensaje en asuntos económicos en lugar de oponerse a un presidente que ganó por estrecho margen el voto popular.
Luego llegó la amenaza de Trump el martes por la mañana de borrar del mapa “toda una civilización”.
“Ya sea por su gabinete o por el Congreso, el presidente debe ser destituido", sostuvo en redes sociales la representante Alexandria Ocasio-Cortez de Nueva York. " Estamos jugando al borde del abismo”.
Esos llamados a destituir a Trump no se detuvieron después de su anuncio de un alto al fuego.
“Con o sin alto al fuego, Trump ya cometió una falta que amerita un juicio político. El Congreso tiene que volver al trabajo y destituirlo antes de que cause más daño a nuestro país y al mundo”, apuntó el representante Seth Moulton de Massachusetts, veterano de la guerra en Irak.
Los republicanos tienen la mayoría en la Cámara y han rechazado con facilidad dos intentos previos de destituir a Trump en su segundo mandato. Podrían tener que hacerlo de nuevo en las próximas semanas, ya que el representante John Larson, demócrata por Connecticut, ya presentó una resolución con una lista de 13 artículos de impugnación.
En junio, 128 demócratas se unieron a todos los republicanos para archivar una resolución patrocinada por el representante Al Green, demócrata por Texas, para someter a Trump a juicio por abuso de poder después de que lanzara ataques militares contra Irán sin buscar primero la autorización del Congreso.
Una segunda resolución de Green en diciembre arrojó una votación de 237-140, pero hubo señales de un cambio: 47 demócratas votaron “presente” en lugar de oponerse de plano a la resolución. Jeffries y otros líderes dijeron que no se había preparado el trabajo previo adecuado y que votarían “presente” mientras mantenían el foco en temas económicos.
No está claro cómo manejará Jeffries las exigencias de un nuevo impulso de juicio político. Pero los líderes demócratas están realizando una llamada el viernes con miembros del Comité Judicial de la Cámara centrada en la “rendición de cuentas del gobierno de Trump y la 25ª Enmienda”.
Otros demócratas también han puesto la atención en el secretario de Defensa Pete Hegseth, diciendo que él también debería ser destituido. Hegseth ha defendido las acciones de Estados Unidos contra Irán y ha dicho que las fuerzas estadounidenses e israelíes habían logrado una “victoria militar con V mayúscula” y que el ejército iraní ya no representaba una amenaza significativa para las fuerzas de Estados Unidos ni para la región.
La representante demócrata Yassamin Ansari, cuya familia huyó a Estados Unidos desde Irán, estuvo entre quienes pidieron la destitución de Hegseth. Dijo que se sintió “momentáneamente aliviada” de que los civiles en Irán no enfrentarían la amenaza de Trump de una destrucción generalizada.
“Necesitamos una acción urgente por el bien de nuestra seguridad nacional y la seguridad y protección del resto del mundo”, expresó Ansari.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP