Podrías ser una luchadora contra las prohibiciones de libros, como Valerie Byrd Fort en la Universidad de Carolina del Sur; o una mentora para estudiantes de posgrado que investigan biomedicina, como Joanne Doucette en el Massachusetts College of Pharmacy and Health Sciences, o transformar un sótano oscuro en un espacio de encuentro para familias, como Mary Anne Russo en la Hubbard Public Library, en Ohio.
Ellas figuran entre los 10 galardonados del I Love My Librarian Award, que incluye un premio en efectivo de 5.000 dólares y una asignación de 750 dólares para la convención anual de la American Library Association (ALA), que se celebra este año en Chicago del 25 al 29 de junio. Los ganadores fueron seleccionados de un conjunto de más de 1.300 postulaciones presentadas por usuarios de bibliotecas, quienes explican cómo “un bibliotecario marcó una diferencia en tu vida o fue más allá de lo esperado para servir a tu comunidad”.
El presidente de la ALA, Sam Helmick, manifestó en un comunicado que “reconocemos las notables contribuciones que estos 10 bibliotecarios hacen por nuestras comunidades, por el aprendizaje, por nuestra salud y por el bien público” el lunes. “Estos bibliotecarios son personas que impulsan la posibilidad en nuestros vecindarios, nuestras escuelas y nuestros centros de educación superior. Su liderazgo, creatividad e innovación fortalecen a las comunidades a las que sirven, y nos enorgullece rendirles homenaje”.
Otros ganadores incluyen a Tracy Fitzmaurice, del condado de Jackson, Carolina del Norte, elogiada por la ALA como una “líder transformadora para las bibliotecas rurales”; Deb Sica, de la Alameda County Library, en Fremont, California, defensora de la diversidad y la libertad intelectual; Zachary Stier, quien ha trabajado durante años en proyectos de alfabetización en la Ericson Public Library, en Boone, Iowa; y Christine Szeluga, de la Cranford High School de Nueva Jersey, donde consiguió subvenciones para un estudio de pódcast y un archivo histórico.
También fueron reconocidas Mahasin Ameen, cuyas iniciativas en Indiana University abarcan desde la alfabetización en salud hasta la alfabetización informacional; Mia Gittlen, quien transformó la biblioteca cerrada de la Milpitas High School, en California; y Jenny Cox, de la Georgetown Middle School de Carolina del Sur, quien trabajó para aumentar la financiación destinada a miles de libros nuevos.
Los premios, establecidos en 2008, son otorgados por la ALA, la Biblioteca Pública de Nueva York y Carnegie Corporation of New York.