La dictadura reconoce que viene una etapa de sacrificios extremos mientras descarta negociar reformas con EEUU
El régimen cubano reconoció públicamente que se avecina un período aún más difícil para la población, al confirmar que prepara un “plan de contingencia” ante la creciente presión internacional y el colapso energético que golpea a la isla.
En una entrevista concedida a la agencia EFE, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, admitió que Cuba enfrenta un escenario crítico que obligará a una “reorganización muy difícil”, anticipando más sacrificios para los ciudadanos.
“Tenemos opciones limitadas y una necesidad reorganizativa que implicará mucho trabajo, creatividad y sacrificio. Será un proceso de reorganización muy difícil para la población”, afirmó.
Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/UHN_Plus/status/2019024229782405262?s=20&partner=&hide_thread=false
La Habana niega negociaciones con EE.UU.
Fernández de Cossío negó que exista una mesa de negociación con Estados Unidos, pese a reconocer que se mantienen intercambios de mensajes tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, un hecho que reconfiguró el equilibrio político regional.
“Sería un error decir que se está diseñando una negociación bilateral. Ese diálogo no se ha empezado”, subrayó el diplomático.
Las declaraciones contrastan con lo dicho recientemente por el presidente estadounidense Donald Trump, quien aseguró que su administración mantiene “negociaciones a alto nivel” con dirigentes cubanos.
El vicecanciller también descartó contactos indirectos mediante terceros como México o el Vaticano, y fue tajante al fijar las líneas rojas del régimen.
Nada de reformas ni presos políticos
Fernández de Cossío dejó claro que Cuba no discutirá reformas políticas, económicas ni la liberación de presos políticos, temas que sí forman parte del proceso de transición en Venezuela.
“Cuba tiene la misma limitación que tendría Washington para hablar de su Constitución o de las redadas contra migrantes en Minneapolis”, dijo, rechazando cualquier condicionamiento externo.
La postura confirma que La Habana solo acepta diálogo técnico limitado —migración, seguridad o narcotráfico—, pero ninguna transformación estructural del sistema.
Un plan de contingencia bajo presión máxima
El anuncio del plan de contingencia llega en medio de un bloqueo energético casi total, apagones prolongados y nuevas sanciones impulsadas por Washington, que ha declarado al régimen cubano una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Según fuentes diplomáticas, la reorganización anunciada implicaría recortes severos, priorización extrema de recursos y mayores restricciones, en un país ya sumido en una profunda crisis económica y social.
Las líneas rojas constitucionales del régimen
En una entrevista previa con The Associated Press, Fernández de Cossío reafirmó que el régimen no debatirá:
-
La Constitución
El sistema económico
El modelo socialista
Al considerarlos “asuntos internos no negociables”.
Esta postura busca blindar los pilares del poder en Cuba:
-
La irrevocabilidad del socialismo (art. 4)
El papel hegemónico del Partido Comunista (art. 5)
La prohibición de reformar ese orden político (art. 229)
Choque frontal con Washington
La negativa de La Habana choca directamente con la estrategia de la administración Trump y del secretario de Estado Marco Rubio, que promueven una transición democrática de los regímenes autoritarios del hemisferio.
En Washington, la postura cubana es interpretada como una resistencia explícita al cambio, en un momento en que la Casa Blanca ha dejado claro que no habrá alivio ni estabilidad sin transformación del sistema.
Conclusión
Por primera vez en semanas, el régimen cubano admite lo inevitable:
vienen tiempos aún más duros.
Pero al mismo tiempo, se atrinchera, descarta negociar reformas y traslada el peso de la crisis a la población, anunciando un período de sacrificio, escasez y reorganización forzada mientras el cerco internacional se estrecha.