El pequeño que quiere una sala privada de videojuegos dice incluso cuánto dinero cree necesitar para su negocio aunque no sabe cómo lo obtendrá.
Para muchos, las palabras de estos pequeños podría ser muestra de cómo la apertura al cuentapropismo estaría estimulando una mentalidad emprendedora en los cubanos. A otros, como el adolescente Abraham Bocourt, son las duras carencias las que los obliga a entrar al negocio privado en Cuba.
Sean una muestra o no de un aparente cambio de mentalidad emprendedora en la isla, lo cierto es que estos niños cubanos no sabrán como obtener el dinero para sus negocios pero si al menos como hacer su propio comercial.
Y tenemos noticia del caso del adolescente cubano, Abraham Bocourt, cuya historia usted vio primero aquí en América Noticias. Según el fotógrafo Enrique Ricabal, creador de esta campaña de recaudación en el exilio para comprarle una casa a Abraham, ya tienen unos 13 mil dólares, de los 20 mil previsto.