La presidencia de la Asamblea, ejercida durante ese momento por Khalilur Rahman, intervino para solicitar que los delegados regresaran a sus lugares.
“Por favor, vuelva a su asiento”, expresó Rahman, de acuerdo con el relato de la sesión.
El debate sufrió una breve interrupción antes de que el embajador estadounidense pudiera continuar su intervención.
Michael Waltz responde a Bruno Rodríguez: “No me va a intimidar”
El embajador de Estados Unidos rechazó las interrupciones y respondió directamente al canciller cubano.
“Esta persona tiene que alejarse del podio. No me va a intimidar ni a los Estados Unidos de América”, declaró Waltz.
La confrontación continuó cuando Rodríguez volvió a cuestionar sus afirmaciones.
Waltz advirtió entonces que prolongaría sus explicaciones cada vez que fuera interrumpido.
“Cada vez que me interrumpa, yo voy a seguir explicando cuán corrupto es este régimen, y lo voy a hacer más lentamente”, afirmó el diplomático estadounidense.
Durante el intercambio, la delegación cubana presentó varias cuestiones de orden para objetar el contenido de la intervención de Waltz.
Las objeciones fueron rechazadas por la presidencia de la Asamblea, que permitió al representante estadounidense continuar con su discurso.
“Usted miente otra vez”: la acusación de Bruno Rodríguez contra el embajador estadounidense
Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió cuando el canciller cubano acusó directamente a Waltz de faltar a la verdad.
“Señor Waltz, usted miente otra vez. Le deseo un mejor desempeño en sus futuros cargos políticos”, manifestó Rodríguez.
La delegación cubana recurrió a cuestiones de orden relacionadas con el artículo 71 del reglamento de la Asamblea General, que regula las intervenciones sobre asuntos de procedimiento.
El enfrentamiento puso de manifiesto las profundas diferencias entre ambos gobiernos sobre las sanciones estadounidenses y las responsabilidades de las autoridades cubanas en la crisis económica que atraviesa la isla.
EEUU exhibe presuntos lujos de la dirigencia cubana ante la Asamblea General
Durante su intervención, Michael Waltz dirigió fuertes acusaciones contra los dirigentes cubanos y mostró imágenes de artículos de lujo y propiedades que, según sostuvo, estarían vinculados con integrantes de la cúpula gubernamental.
Entre los objetos mencionados figuraron relojes Rolex atribuidos a Fidel Castro, accesorios de marcas internacionales y propiedades asociadas a la familia Castro.
El embajador también hizo referencia a una residencia de playa en Varadero, una propiedad identificada como Cayo Piedra y un yate de grandes dimensiones.
Waltz utilizó estos ejemplos para cuestionar el nivel de vida de determinados dirigentes frente a las dificultades económicas de la población cubana.
Las afirmaciones sobre la titularidad y valoración de esos bienes corresponden a las acusaciones presentadas por el representante estadounidense y requieren documentación independiente para establecer su alcance.
Waltz acusa a GAESA de acumular miles de millones de dólares mientras Cuba enfrenta una crisis
El representante estadounidense también dirigió sus críticas al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), conglomerado empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas cubanas.
Waltz citó una investigación del Miami Herald que, según su intervención, atribuyó al grupo aproximadamente 18.000 millones de dólares en ganancias y 14.000 millones en efectivo.
El embajador cuestionó la gestión de esos recursos en un país afectado por problemas de abastecimiento, escasez de combustible y dificultades en el sistema sanitario.
“Los sueldos de los doctores, las medicinas, el combustible: todo ha sido robado”, afirmó Waltz.
Se trata de acusaciones formuladas por el representante estadounidense; la existencia de recursos financieros no demuestra por sí sola la comisión de delitos ni el destino específico del dinero.
Denuncian otro incidente entre diplomáticos cubanos y un portavoz estadounidense
La controversia también se extendió fuera del intercambio de discursos.
De acuerdo con reportes sobre el episodio, un integrante de la delegación cubana habría intentado quitarle el teléfono a J. P. Freire, portavoz de Michael Waltz, mientras grababa lo ocurrido.
El incidente se sumó a las acusaciones formuladas por la misión estadounidense sobre supuestos actos de intimidación contra opositores cubanos durante actividades celebradas anteriormente en Naciones Unidas.
Waltz recordó un encuentro denominado “Cuba Libre”, organizado el 19 de octubre, en el que participaron figuras de la oposición cubana como José Daniel Ferrer y Luis Manuel Otero Alcántara.
Según el diplomático, representantes cubanos habrían intentado filmar e intimidar a participantes del evento.
“Si eso sucede aquí, imagínense lo que sucede allá”, expresó Waltz al referirse a esas denuncias.
El embargo a Cuba vuelve a dividir a Estados Unidos y La Habana en Naciones Unidas
La confrontación tuvo lugar durante el debate anual sobre una resolución que reclama el levantamiento del embargo estadounidense a Cuba.
La iniciativa se presenta desde 1992 y ha recibido históricamente un amplio respaldo entre los Estados miembros de Naciones Unidas.
En 2024 obtuvo 187 votos favorables, mientras que en 2025 el respaldo descendió a 165, de acuerdo con los datos citados en el reporte.
La resolución no tiene carácter jurídicamente vinculante, pero constituye un importante pronunciamiento diplomático sobre la política estadounidense hacia la isla.
El Gobierno cubano sostiene que las sanciones de Washington perjudican gravemente la economía nacional y afectan las condiciones de vida de sus ciudadanos.
Por su parte, la administración estadounidense responsabiliza a las autoridades de La Habana por la represión política, la falta de libertades y decisiones económicas que, según Washington, han agravado la crisis.
Una sesión marcada por acusaciones y enfrentamientos diplomáticos
Al concluir su intervención, Waltz pidió a los representantes internacionales que rechazaran la resolución presentada por Cuba.
“No le den a La Habana otra victoria de propaganda. No voten por el maltrato del pueblo de Cuba”, declaró el embajador.
El episodio volvió a trasladar al escenario de Naciones Unidas las tensiones entre Washington y La Habana, esta vez con un enfrentamiento directo que requirió la intervención de la presidencia de la Asamblea.
Más allá del resultado de la votación, el intercambio evidenció el deterioro de las relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos y las posiciones enfrentadas sobre el embargo, los derechos humanos y la situación económica cubana.