La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos difundió este sábado 24 de octubre una guía de siete pasos en español dirigida a ciudadanos cubanos interesados en proporcionar información a la agencia.
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SUSCRIBITELa CIA publica una guía en español para contactar a posibles colaboradores en Cuba. Marco Rubio respalda el llamado y el régimen responde con burlas y advertencias
La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos difundió este sábado 24 de octubre una guía de siete pasos en español dirigida a ciudadanos cubanos interesados en proporcionar información a la agencia.
La iniciativa, publicada en redes sociales después de un llamado del secretario de Estado Marco Rubio, provocó una inmediata reacción del Gobierno de Miguel Díaz-Canel, cuyos principales diplomáticos respondieron con burlas y advertencias a Washington.
La publicación representa una nueva fase visible de la estrategia estadounidense hacia Cuba, al combinar una convocatoria pública de colaboración con recomendaciones de seguridad digital destinadas a proteger la identidad de posibles informantes.
El material fue divulgado en la cuenta oficial de Instagram de la CIA, acompañado de un mensaje que expresa el interés de la agencia por obtener información sobre la realidad política y social cubana.
“La CIA quiere saber la verdad acerca de Cuba, y estamos buscando personas de confianza que sepan y que puedan comunicarnos esta verdad. Su información puede ser más valiosa de lo que piensa”, señaló la agencia.
La iniciativa llega apenas un día después de que Marco Rubio invitara públicamente a quienes desean cambios en Cuba a establecer una colaboración discreta con los servicios de inteligencia estadounidenses.
La respuesta de La Habana fue inmediata. El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío ridiculizó la convocatoria, mientras el canciller Bruno Rodríguez lanzó una advertencia relacionada con las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre la isla.
La agencia estadounidense difundió instrucciones en español para personas que consideren disponer de información de interés sobre Cuba y deseen establecer contacto.
El documento incluye recomendaciones de seguridad digital, privacidad y protección de las comunicaciones.
Entre las precauciones mencionadas figuran el uso de dispositivos no asociados directamente con la identidad del usuario, la navegación privada, las cuentas de correo destinadas exclusivamente al contacto y el empleo de redes privadas virtuales.
La guía también aborda los riesgos de vigilancia de las comunicaciones electrónicas y la posibilidad de que terceros identifiquen determinadas actividades en internet.
La CIA advierte que incluso las conexiones cifradas pueden dejar información sobre los sitios visitados.
Las recomendaciones forman parte de una publicación institucional de la agencia, pero no constituyen una garantía de anonimato absoluto.
Su difusión pública resulta especialmente llamativa porque está dirigida a personas que podrían encontrarse dentro de un país cuyo Gobierno mantiene una confrontación política y de inteligencia con Estados Unidos.
La convocatoria no se limita a recibir opiniones generales sobre la situación de la isla.
Según la información divulgada por la agencia, las personas que decidan establecer contacto deben proporcionar datos que permitan evaluar la relevancia de su posible colaboración.
Entre ellos se encuentran la ciudad y el país donde residen, su ocupación, el tipo de información a la que tienen acceso y una vía de comunicación segura.
La solicitud de información sobre el puesto de trabajo y el nivel de acceso resulta significativa porque permite a la agencia evaluar si una persona conoce asuntos de interés para sus actividades de inteligencia.
Sin embargo, la publicación no identifica instituciones cubanas específicas ni anuncia una operación concreta contra determinados funcionarios.
La CIA también señala que evaluará los mensajes recibidos, pero advierte que no necesariamente responderá a todos los contactos.
La falta de respuesta puede depender, entre otros factores, de consideraciones relacionadas con la seguridad del remitente.
La iniciativa fue precedida por una declaración del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, publicada el viernes 23 de octubre en su cuenta oficial de X.
El funcionario se dirigió a quienes buscan transformaciones políticas y económicas en Cuba.
“Para aquellos que buscan generar un cambio positivo en Cuba: ahora es el momento”, expresó.
Rubio mencionó el descontento provocado por las promesas incumplidas, la corrupción y los privilegios de una minoría.
Posteriormente invitó a aprovechar esa situación mediante una colaboración discreta con la CIA.
La declaración llamó la atención porque el principal responsable de la diplomacia estadounidense mencionó abiertamente la cooperación con una agencia de inteligencia extranjera.
Horas después, la propia CIA difundió un mensaje similar en español y publicó material audiovisual junto con la guía de contacto.
La secuencia muestra una coincidencia pública entre el mensaje diplomático de Rubio y la convocatoria de la agencia.
No obstante, las publicaciones no permiten establecer cuántas personas han respondido ni si se ha iniciado una operación nueva dentro de Cuba.
La respuesta más directa llegó del viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío.
En su cuenta de X, el funcionario cuestionó que una agencia de inteligencia estadounidense recurriera a las redes sociales para solicitar colaboradores.
“Ahora EE.UU. se apea con reclutamientos públicos de la CIA. Debe haber mucho desespero o pobreza en las filas de la agencia cuando tiene que vender sus ofrecimientos como pasta de dientes”, escribió.
La declaración fue reproducida por medios oficiales cubanos y recogida por la agencia EFE.
Fernández de Cossío amplió posteriormente sus críticas mediante otra publicación en Facebook.
En ella calificó a la CIA como una organización vinculada al terrorismo de Estado y recordó las investigaciones realizadas por el Senado estadounidense durante la década de 1970.
El diplomático hizo referencia a la Comisión Church, que examinó abusos y operaciones encubiertas de organismos de inteligencia estadounidenses.
Sus declaraciones constituyen la posición política del Gobierno cubano frente a la convocatoria y no aportan pruebas sobre las capacidades actuales de la CIA ni sobre los resultados de la campaña.
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla también respondió al aumento de las tensiones con Estados Unidos.
“En nuestras costas hay bellas playas, pero también diente de perro”, escribió en redes sociales.
La expresión hace referencia a las formaciones rocosas afiladas presentes en algunas zonas costeras cubanas.
En el contexto político, el mensaje fue interpretado como una advertencia frente a las declaraciones estadounidenses sobre posibles movimientos navales cerca de la isla.
Rodríguez rechazó las amenazas que, según su posición, responden a las aspiraciones de Washington de ejercer presión sobre Cuba.
Su reacción se produjo en medio de la controversia generada por la CIA y las declaraciones del presidente Donald Trump durante un acto político en Florida.
El viernes 23 de octubre, Donald Trump participó en un mitin republicano celebrado en Fort Myers, Florida, de cara a las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
Durante el encuentro, el mandatario volvió a hablar sobre la posibilidad de acercar buques estadounidenses a Cuba después de las operaciones militares en Irán.
“Nos ocuparemos de Cuba de regreso de Irán”, afirmó.
Trump también planteó, en tono de broma, que una de las embarcaciones podría detenerse a unas 50 yardas de la costa cubana, aproximadamente 46 metros.
Posteriormente mencionó a Marco Rubio como el funcionario encargado de alcanzar un eventual acuerdo con La Habana.
Las declaraciones no constituyen una orden militar ni confirman un despliegue naval contra Cuba.
Sin embargo, coinciden con una etapa de mayor presión diplomática, económica y de inteligencia por parte de Washington.
La publicación de la guía ocurre después de varios reportes sobre las actividades de inteligencia estadounidenses relacionadas con la isla.
En agosto, The New York Times informó sobre la creación de una fuerza de tarea de la CIA dedicada específicamente a Cuba.
Según ese reporte, la estructura reunía especialistas en análisis, operaciones y otras capacidades de inteligencia.
El objetivo descrito incluía mejorar el conocimiento sobre las estructuras de poder y las posibles divisiones dentro de la dirigencia cubana.
También se informó que Cuba había recibido una clasificación de elevada prioridad dentro de las actividades de inteligencia estadounidenses.
Estas informaciones permiten contextualizar el interés de Washington por ampliar sus fuentes sobre la isla.
Sin embargo, la existencia de una guía pública no demuestra que la CIA haya establecido nuevas redes de colaboradores ni que se haya puesto en marcha una operación para sustituir a dirigentes cubanos.
La iniciativa de la CIA se desarrolla mientras ambos gobiernos mantienen profundas diferencias sobre el futuro político y económico de Cuba.
Durante 2026 se han conocido contactos entre representantes estadounidenses y cubanos, incluidos reportes sobre reuniones de alto nivel.
Sin embargo, esos intercambios no han producido un acuerdo público que permita superar las principales controversias bilaterales.
La encargada de negocios de Cuba en Washington, Lianys Torres Rivera, ha señalado que existen canales de comunicación, pero que estos no constituyen negociaciones formales.
Estados Unidos ha reclamado reformas económicas y políticas, mientras las autoridades cubanas mantienen que su sistema de gobierno no está sujeto a negociación con otros países.
También han trascendido reportes sobre una propuesta estadounidense de asistencia energética vinculada a cambios en el sector, que La Habana habría rechazado.
No se conocen públicamente todos los términos de esa propuesta.
La convocatoria de la CIA también recibió respaldo desde el Congreso de Estados Unidos.
El representante republicano por Florida Carlos A. Giménez celebró la iniciativa y expresó su confianza en que Cuba atraviese transformaciones políticas.
“El régimen en La Habana debe ser relegado al basurero de la historia, y sé que ese día está más cerca que nunca”, declaró.
La afirmación refleja la posición política del congresista cubanoamericano, quien ha respaldado las sanciones y otras medidas de presión de Washington contra las autoridades de La Habana.
No obstante, su pronóstico sobre la cercanía de un cambio político no puede considerarse un hecho confirmado.
La publicación de una guía en español introduce un elemento de especial relevancia en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.
La agencia estadounidense ha decidido hacer visible su interés por recibir información de personas con conocimiento sobre la isla, en lugar de limitar la convocatoria a canales reservados.
La iniciativa también tiene una dimensión política, al producirse inmediatamente después del mensaje de Marco Rubio y en medio de las declaraciones de Trump sobre Cuba.
Sin embargo, deben distinguirse tres cuestiones.
La primera es que la CIA publicó una convocatoria real y material de orientación para posibles contactos.
La segunda es que el Gobierno cubano respondió públicamente con críticas y advertencias.
La tercera es que ninguna de esas circunstancias confirma por sí sola una operación militar estadounidense ni demuestra que exista un plan definido para reemplazar al Gobierno cubano.
La guía de siete pasos publicada el 24 de octubre coloca nuevamente a los servicios de inteligencia en el centro de las tensiones entre Washington y La Habana.
El mensaje de Marco Rubio, la convocatoria de la CIA y las recientes declaraciones de Donald Trump muestran diferentes instrumentos de presión empleados por la administración estadounidense.
Por su parte, el Gobierno cubano respondió mediante las declaraciones de Carlos Fernández de Cossío y Bruno Rodríguez, que cuestionaron la iniciativa y rechazaron las amenazas estadounidenses.
Mientras Washington busca ampliar sus fuentes de información sobre Cuba, las autoridades de La Habana mantienen su negativa a negociar cambios en el sistema político.
Por ahora, no se han divulgado resultados concretos de la convocatoria ni se conoce cuántas personas han contactado a la CIA después de la publicación.
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