La representante demócrata Sheila Cherfilus-McCormick enfrenta un momento crítico en su carrera política el martes, cuando los miembros del Comité de Ética de la cámara bajara debatirán la penalidad correspondiente.
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SUSCRIBITEWASHINGTON (AP) — Una comisión del Congreso estadounidense debate el martes qué castigo recomendar para una legisladora demócrata por Florida acusada de cometer 25 violaciones de las normas de la Cámara de Representantes y estándares éticos, incluidas las leyes de financiamiento de campañas.
La representante demócrata Sheila Cherfilus-McCormick enfrenta un momento crítico en su carrera política el martes, cuando los miembros del Comité de Ética de la cámara bajara debatirán la penalidad correspondiente.
Los republicanos ya están pidiendo la expulsión de Cherfilus-McCormick, quien cursa su tercer mandato y se postula para la reelección. También enfrenta cargos penales federales que la acusan de robar 5 millones de dólares en fondos de ayuda por el coronavirus y de usar el dinero para comprar artículos como un anillo de diamante de 3 quilates.
Cherfilus-McCormick se ha declarado inocente de los cargos penales y sostiene que tampoco es culpable de las violaciones éticas.
Las acusaciones contra la congresista se centran en cómo recibió millones de dólares del negocio de atención médica de su familia después de que Florida le pagara por error a la empresa aproximadamente 5 millones de dólares de más, con fondos de ayuda por COVID-19. Se le acusa de haber usado ese dinero para financiar su campaña al Congreso de 2022 mediante una red de empresas y familiares.
Cherfilus-McCormick se negó a testificar durante una audiencia previa del Comité de Ética, invocando su derecho de la Quinta Enmienda a no autoincriminarse. Su abogado, William Barzee, se enfrentó verbalmente con algunos legisladores y argumentó que debieron haber permitido un juicio ético exhaustivo, en el que él pudiera presentar testigos y pruebas para refutar las conclusiones de los investigadores.
Un grupo de simpatizantes en el distrito congresional de Cherfilus-McCormick intervino a su favor ante los legisladores que encabezan el Comité de Ética. Señalaron que la decisión del comité podría dejar a cientos de miles de personas sin representación en el Congreso en un momento importante para su estado, y exhortaron a los legisladores a proceder con cautela.
“Nuestras comunidades merecen estabilidad. Nuestras voces merecen ser escuchadas. Y nuestro derecho a la representación debe ser protegido”, manifestó una de las cartas enviadas al comité, firmada por alrededor de una docena de líderes religiosos locales, dirigentes sindicales y otras personas.
En total, la investigación del panel duró dos años y derivó en la emisión de 59 citaciones, 28 entrevistas a testigos y la revisión de más de 33.000 páginas de documentos.
El representante Greg Steube, republicano de Florida, ha dicho que impulsará la expulsión de Cherfilus-McCormick una vez que el Comité de Ética determine qué castigo recomendará.
Esa medida podría, a su vez, llevar a los demócratas a buscar la expulsión del representante Cory Mills, republicano de Florida, quien es investigado por el Comité de Ética sobre si violó leyes de financiamiento de campañas, hizo un uso indebido de recursos del Congreso y participó en conducta sexual indebida o violencia de pareja. Esa investigación sigue en curso. Mills ha negado cualquier irregularidad.
La atención sobre las faltas de los legisladores llega apenas una semana después de que dos legisladores renunciaran durante investigaciones por presunta conducta sexual indebida. El representante demócrata Eric Swalwell, de California, y el representante republicano Tony Gonzales, de Texas, evitaron posibles expulsiones con sus renuncias.
Los líderes demócratas de la Cámara han evitado condenar a Cherfilus-McCormick, al afirmar que quieren ver cómo se desarrolla el proceso ético. Entre los posibles castigos figuran una reprimenda o una censura, que funcionan como formas de reproche público. El comité también podría recomendar una multa. La forma más severa de castigo es la expulsión, pero históricamente la Cámara ha sido reacia a actuar como árbitro final de la carrera de un legislador, y ha preferido dejar esa última palabra a los votantes.
Solo seis miembros de la Cámara han sido expulsados. Los primeros tres combatieron por la Confederación durante la Guerra Civil y fueron expulsados por deslealtad. Los dos siguientes habían sido condenados por delitos. El último fue George Santos, el legislador republicano por Nueva York que fue objeto de un demoledor informe ético sobre su conducta, además de una acusación federal. Santos cumplió tiempo en prisión por estafar a donantes de campaña antes de que el presidente Donald Trump le concediera clemencia, y se ha disculpado con sus antiguos electores.
Según la Constitución, para que se produzca una expulsión debe votar a favor al menos dos tercios de la Cámara, un umbral alto que requiere un enorme respaldo bipartidista.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, dijo a los periodistas la semana pasada que cree que esa instancia legislativa avanzará para expulsar a Cherfilus-McCormick.
“Los hechos son indiscutibles y por eso creo que será el consenso de este órgano que ella debe ser expulsada”, afirmó Johnson.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP

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