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Comunidades amazónicas recurren a la energía solar ante amenaza de sequía

SANTARÉM, Brasil (AP) — Para la comunidad ribereña de Nova Sociedade, en lo profundo de un área protegida de la selva amazónica de Brasil, el río Arapiuns es la única ruta hacia el mundo exterior.

El Arapiuns desemboca en el Tapajós, uno de los principales afluentes del río Amazonas, a través de vías fluviales tan vastas que navegar por ellas puede sentirse como cruzar mar abierto. Sin embargo, durante una sequía histórica en 2024, los habitantes de Nova Sociedade tuvieron que caminar hasta 20 kilómetros (12,4 millas) en busca de agua.

“Al amanecer, empezaba nuestra lucha. Niños cargando agua, ancianos cargando agua. Todos sufrimos”, relató Tiago Silva, líder indígena arapium de Nova Sociedade.

Dos años después, la comunidad está mejor preparada para El Niño de este año, el fenómeno climático natural que eleva las temperaturas globales y puede agravar la sequía en el Amazonas.

Nova Sociedade instaló paneles solares en junio para alimentar bombas de agua que llenan tanques de almacenamiento y proporcionan agua limpia a las 36 familias del poblado. La organización sin fines de lucro Saude e Alegria, con sede en el Amazonas, proporcionó el sistema y ha equipado a otras 29 comunidades con tecnología similar ante otra posible sequía.

Antes de que llegara la energía solar, Nova Sociedade dependía de generadores diésel para contar con electricidad básica. El combustible es costoso y contaminante, y los generadores ofrecen energía limitada y poco confiable.

En todo el Amazonas, la expansión de la energía solar no vinculada a compañías de servicios públicos está ayudando a comunidades remotas a reducir su dependencia del diésel, al tiempo que mejora el acceso a agua limpia y a electricidad en hogares, escuelas y centros de salud.

El mes pasado, cada hogar de Nova Sociedade recibió su propio sistema de energía solar donado por Schneider Electric a través de Saude e Alegria. Los kits, fáciles de instalar, incluyen baterías para alimentar luces por la noche y suficiente electricidad para cargar teléfonos y otros dispositivos pequeños.

“Esta tecnología usa la fuerza del sol y puede reemplazar otras formas de generar electricidad que a menudo requieren talar el bosque o quemar combustible, precisamente las prácticas que impulsan el calentamiento global”, explicó Caetano Scannavino, ambientalista y director de Saude e Alegria, a los residentes mientras recibían los kits solares. Advirtió también que probablemente llegue otra sequía severa en octubre y noviembre.

Mientras los líderes comunitarios llamaban a los jefes de hogar, los residentes se levantaban sonriendo para recoger sus kits.

Algunos describieron la tecnología como una bendición. Mujeres artesanas señalaron que una mejor iluminación les permitirá seguir tejiendo joyería tradicional y canastas después del atardecer, ampliando las horas que pueden dedicar a producir una importante fuente de ingresos.

La mayoría de quienes aún no tienen electricidad vive en el Amazonas

Nova Sociedade ilustra cómo la energía solar fuera de la red está cambiando la vida diaria en comunidades amazónicas aisladas. Más allá de proporcionar agua y electricidad en los hogares, la tecnología está respaldando cada vez más a escuelas, centros de salud y negocios locales.

Según datos oficiales, el número de sistemas instalados en zonas remotas del Amazonas aumentó de apenas 105 en 2020 a más de 11.000 en 2022. Para 2026, había superado los 100.000.

“Es justo decir que casi todos estos son instalaciones solares”, afirmó Fabio Galdino dos Santos, investigador del Instituto de Energía y Medio Ambiente, o IEMA, una organización brasileña sin fines de lucro enfocada en energía sostenible.

Más del 99% de los 214 millones de habitantes de Brasil tenía acceso a electricidad según el censo de 2022. La mayoría de quienes aún no cuentan con energía vive en el Amazonas, donde el aislamiento y los altos costos de infraestructura han dificultado la electrificación. Alrededor de 1 millón de personas en la región todavía carece de acceso a electricidad, de acuerdo con el IEMA.

Muchas comunidades desvinculadas han dependido durante mucho tiempo de generadores diésel costosos y contaminantes. En Nova Sociedade, comprar combustible requiere un viaje en bote de casi tres horas hasta Santarém, la ciudad más cercana.

Incluso cuando hay combustible disponible, la electricidad es limitada. Por lo general, los generadores se apagan poco después de las 10 de la noche y a menudo no tienen capacidad suficiente para hacer funcionar refrigeradores. Las temperaturas allí superan con regularidad los 35 grados Celsius (95 grados Fahrenheit).

Mejor atención médica y escuelas más silenciosas

En todo el Amazonas, iniciativas públicas y filantrópicas están ampliando el acceso a la electricidad, a menudo priorizando infraestructura que sirve a comunidades enteras.

En una clínica de salud pública en Ana, otra comunidad a lo largo del río Arapiuns, paneles solares instalados recientemente permiten al personal refrigerar vacunas, realizar consultas de telemedicina y operar equipos médicos básicos, incluidos nebulizadores, que son esenciales cuando el humo de los incendios forestales cubre la región.

En Surucuá, una comunidad a orillas del río Tapajós, la llegada de la energía solar se nota sobre todo en el silencio.

Hasta el año pasado, la escuela São Benedito, que atiende a los 116 estudiantes de la comunidad, dependía únicamente de un ruidoso generador diésel.

“Hoy, lo único que se escucha son los niños y los pájaros", comenta Rosenilce Cruz, directora de la escuela. "No podíamos trabajar al aire libre porque el generador era demasiado ruidoso. Ahora, los niños pueden leer afuera. Podemos realizar proyectos allí, y se escucha perfectamente tanto a los niños como al maestro”.

El suministro limitado de electricidad también dejaba las aulas con poca luz e impedía que la escuela usara refrigeradores. Luego, el gobierno municipal de Santarém renovó la escuela e instaló paneles solares.

“Hoy, las comidas de nuestros niños ya no se basan en alimentos enlatados, sino en fuentes frescas de proteína. Ahora tenemos un lugar para almacenar esa comida porque hay electricidad las 24 horas del día”, añadió Cruz.

La energía solar también empieza a respaldar a negocios locales. En el vecino estado de Amazonas, una planta de procesamiento de açaí en la comunidad de Bela Conquista, un poblado remoto a lo largo del río Solimões, recientemente dejó de depender de electricidad generada con diésel.

La energía diésel limitaba la producción y hacía que la fruta cosechada se echara a perder. La Fundación para la Sostenibilidad del Amazonas instaló un sistema solar con baterías en alianza con la Global Energy Alliance for People and Planet y el Ministerio de Minas y Energía de Brasil. Los socios planean desarrollar 20 proyectos piloto durante los próximos dos o tres años, apoyando negocios de pesca sostenible, agricultura y procesamiento de frutas.

El Amazonas, la selva tropical más grande del mundo, es vital para el clima global. Almacena enormes cantidades de carbono, y la humedad de sus árboles regula las temperaturas y moldea el clima en Sudamérica y más allá.

Proteger los territorios indígenas y tradicionales es una de las formas más efectivas de preservar la selva. Según MapBiomas, una organización que monitorea el uso del suelo, más del 80% de las áreas protegidas en el Amazonas brasileño —incluidos 330 territorios indígenas— no registró deforestación en la primera mitad de este año.

Fortalecer a esas comunidades tradicionales, incluidas las que ahora funcionan con energía solar, podría ayudar a mantener el bosque en pie, sostuvo Lázaro Silva, profesor de ingeniería y coordinador del laboratorio de energía renovable de la Universidad Federal del Oeste de Pará, en Santarém.

Silva y sus estudiantes han instalado 40 sistemas solares en 27 comunidades remotas del Amazonas desde 2022.

“Estas comunidades han demostrado un nivel de organización que las hace más resilientes, ayudándolas a reconocer su papel protagónico en la protección del bosque”, expresó.

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La cobertura climática y ambiental de The Associated Press recibe apoyo financiero de múltiples fundaciones privadas. La AP es la única responsable de todo el contenido. Encuentra los estándares de la AP para trabajar con organizaciones filantrópicas, una lista de las fundaciones y las áreas de cobertura que financian en AP.org.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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