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Cizalladura del viento durante El Niño contribuyó a la formación de Isaías en el Golfo de México

El Niño actual de dimensiones desproporcionadas ha sido una máquina imparable que no deja de generar tormentas tropicales que aparentemente atraviesan la región del Pacífico como tráfico en hora pico. Ahora es el turno del Golfo de México.

Uno de los años de El Niño más fuertes de los que se tenga registro tuvo un inicio tranquilo en los primeros cuatro meses de la temporada de huracanes del Atlántico, pero eso ya no es el caso. Se tiene previsto que la tormenta tropical Isaías, que se formó el miércoles, alcance categoría de huracán el jueves antes de tocar tierra. En caso de que eso suceda, se igualará un récord establecido hace 121 años como el primer huracán de la temporada del Atlántico que se haya formado más tarde, según el Servicio Meteorológico Nacional.

Isaías es la novena tormenta con nombre de la temporada del Atlántico. Ninguna de las ocho anteriores se convirtió en huracán. Una temporada de huracanes habitual tiene 14 tormentas con nombre; siete de las cuales se convierten en huracanes y tres alcanzan categoría tres o mayor, con vientos de al menos 177 km/h (110 mph).

“La temporada ha estado completamente muerta — y aun así vamos a tener una tormenta significativa que golpeará el norte del Golfo", explicó el miércoles el experto en huracanes de la Universidad Estatal de Colorado, Phil Klotzbach. "Está por verse qué tanto impacto tendrá”.

El Niño implica un calentamiento natural y temporal de partes del Pacífico ecuatorial, lo que desencadena una serie de fenómenos meteorológicos en buena parte del mundo. Aunque es apenas uno de muchos factores que intervienen en la formación de Isaías, el actual El Niño “sin duda sigue llevando el timón”, afirmó Klotzbach.

Las temperaturas del agua en el Golfo de México están “súper calientes” en este momento y se consideran “combustible de cohete para los huracanes”, añadió. Otro factor que contribuye a su formación es el patrón meteorológico estacional natural en curso que se desplaza por el planeta cada 30 días aproximadamente, llamado Oscilación de Madden-Julian.

Aun así, la actividad general de huracanes en el Atlántico —medida con un indicador que considera el número de tormentas, su intensidad y duración— va camino a ser la más baja desde que comenzaron a llevarse los datos modernos alrededor de 1950, gracias a un El Niño que podría convertirse en el de mayor intensidad en los registros, puntualizó Klotzbach.

¿Por qué se forma una tormenta a estas alturas de la temporada?

Durante El Niño, los vientos superficiales de niveles bajos que soplan hacia el oeste a través del Pacífico se debilitan o, en ocasiones, se invierten. Esto provoca un desplazamiento de la corriente en chorro y contribuye a un calor global sin precedentes, sequías severas, incendios forestales y la reducción de los suministros de agua. El Niño también suele frenar la actividad de huracanes en la cuenca del Atlántico. Cuando se forman sistemas tropicales en el océano Pacífico durante episodios de El Niño, se incrementa la cizalladura del viento en el Caribe, lo que dificulta la formación de tormentas en esa zona.

Pero ahora, la cizalladura del viento en el Golfo de México se ha debilitado un poco en comparación con otras regiones tropicales, por lo que está “un poco más preparado para el desarrollo”, indicó Lindsey Long, meteoróloga del Centro de Predicción Climática de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

“En realidad no es tan sorprendente que empecemos a ver cierto desarrollo en el Golfo en esta época del año", comentó Long. "Basta una sola tormenta para causar mucha destrucción. Así que no conviene bajar la guardia”.

Otros huracanes en la cuenca del Atlántico durante episodios previos de El Niño

Entre los huracanes más destacados que han golpeado el este de Estados Unidos durante un El Niño figuran Lili en 2002, Iván en 2004 e Idalia en 2023.

El huracán Andrew, la primera tormenta con nombre de la temporada de huracanes del Atlántico en 1992, no se formó hasta agosto. Provocó la muerte de 65 personas y dejó daños por más de 26.000 millones de dólares en Florida, Luisiana y Bahamas. Un El Niño que comenzó el invierno previo continuó durante la primavera y se extendió hasta el verano de 1992.

Cuando Andrew se formó, el mundo estaba transitando hacia una condición neutral en lo que respecta a la importante Oscilación del Sur de El Niño, un fenómeno natural que distorsiona los sistemas meteorológicos en todo el mundo, explicó Long. La condición neutral ocurre cuando el clima se acerca más a los promedios de largo plazo o a lo normal.

¿Ha habido un año sin huracanes en el Atlántico?

Durante la era moderna de satélites, que comenzó a mediados de la década de 1960, nunca se ha registrado un año en el que no se hayan formado huracanes en la cuenca del Atlántico. Y “tampoco parece que vaya a ocurrir este año”, señaló Long.

Antes de la llegada de los satélites, hubo algunos años en los que no se registraron huracanes en el Atlántico, pero algunas tormentas mar adentro podrían haberse pasado por alto y los registros eran menos fiables, indicó.

Desde el inicio de la era satelital, la fecha más tardía en la que se formó el primer huracán del Atlántico fue el 11 de septiembre, tanto en 2002 como en 2013, informó el servicio meteorológico. Se tiene previsto que Isaías rompa esa marca.

La temporada de huracanes del Atlántico de este año ya había establecido un récord por el mayor tiempo transcurrido durante una temporada sin una tormenta que alcanzara vientos de 119 km/h (74 mph) para calificar como huracán —al menos en la era satelital—, dijo Nick Novella, meteorólogo del Centro de Predicción Climática.

¿Hacia dónde se dirige Isaías?

La mayor amenaza de marejada ciclónica y el riesgo inicial de inundaciones repentinas durante las próximas 48 horas se extiende desde la desembocadura del río Mississippi, en el sureste de Luisiana, hasta Yankeetown, Florida, al norte de Tampa.

Se prevén vientos con fuerza de huracán sobre la franja noroeste de Florida, a lo largo de la costa de Alabama y hasta Bay St. Louis, Mississippi. Los riesgos de inundaciones repentinas el sábado llegan tan al norte como Memphis, Tennessee, según el servicio meteorológico.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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