Los críticos advierten sobre escenarios apocalípticos sacados de un thriller de ciencia ficción; por su parte, los defensores sostienen que la IA generará tanta riqueza nueva que nadie debería preocuparse demasiado por los millones de despidos.
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SUSCRIBITEWASHINGTON (AP) — Estados Unidos se ha estado apresurando hacia un futuro de inteligencia artificial sin demasiado plan para frenar lo que podrían ser pérdidas de empleo catastróficas.
Los críticos advierten sobre escenarios apocalípticos sacados de un thriller de ciencia ficción; por su parte, los defensores sostienen que la IA generará tanta riqueza nueva que nadie debería preocuparse demasiado por los millones de despidos.
Una nueva organización bipartidista sin fines de lucro espera garantizar que Estados Unidos pueda concretar las ganancias económicas prometidas por la IA sin que sus trabajadores sufran.
RAISE US comienza con más de 500 millones de dólares para desplegar en nuevas formas de educación y capacitación, con un enfoque en asociarse con estados y grandes empleadores en lugar de con el gobierno federal.
Fundado por la exsecretaria de Comercio Gina Raimondo, demócrata, y el exgobernador de Indiana Eric Holcomb, republicano, el grupo busca poner a prueba programas e incentivos para ayudar a los trabajadores estadounidenses a reorientarse hacia nuevas carreras en una economía que estará cada vez más automatizada por la inteligencia artificial.
“Estamos hablando de cierto nivel de desempleo que podría desestabilizar nuestro país y nuestra democracia", afirmó Raimondo en una entrevista. "Si quieres liderar el mundo en IA, tienes que actuar para asegurarte de que nuestra democracia no se derrumbe”.
La organización sin fines de lucro se está asociando inicialmente con las autoridades de Arkansas, Connecticut, Maryland y Utah, junto con varias de las empresas y organizaciones benéficas más grandes de Estados Unidos. El grupo pretende desarrollar políticas que conecten más estrechamente a las escuelas con los empleadores, de modo que los despidos puedan ser reemplazados por la posibilidad de nuevos empleos con mayores ingresos. También están explorando cambios en los impuestos corporativos y otros incentivos con el objetivo de mantener a la gente trabajando.
“Suelen ocurrir cosas buenas cuando conviertes a quienes no tienen en quienes sí tienen”, señaló Holcomb.
Entre las empresas que actúan como socios ancla de RAISE US están Amazon, Microsoft, Anthropic, la OpenAI Foundation y Bank of America. Otros empleadores involucrados en el proyecto incluyen UPS, General Motors, Eli Lilly, Mastercard, el fabricante de chips AMD, Cisco e IBM.
Raimondo, la exgobernadora demócrata de Rhode Island que desempeñó un papel decisivo en la definición de la política de IA como secretaria de Comercio del gobierno de Joe Biden, será la directora ejecutiva de la organización.
La junta asesora incluye al expresidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan, el multimillonario gestor de inversiones Stephen Schwarzman, la presidenta de la AFL-CIO Liz Shuler y los economistas David Autor, Erik Brynjolfsson y Raj Chetty.
Un análisis de abril del Boston Consulting Group estimó que aproximadamente la mitad de los empleos en Estados Unidos se verán transformados por la IA en los próximos años. El análisis indicó que hasta 25 millones de empleos podrían eliminarse en Estados Unidos durante los próximos cinco años. Goldman Sachs, en marzo, publicó por separado una estimación según la cual una cuarta parte de las horas de trabajo en Estados Unidos podría automatizarse mediante la IA.
Más que un motor de búsqueda sofisticado o un generador de videoclips e imágenes novedosas, la IA podría llenar las carreteras de camiones sin conductor, crear fábricas atendidas por robots y sustituir a empleados de oficina, abogados y médicos.
El presidente Donald Trump ha mostrado poca inquietud ante la posibilidad de que la IA desplace a trabajadores humanos.
Consultado antes de recorrer una fábrica de Mack Trucks en Pennsylvania el martes sobre si la IA podría hacer que los camioneros pierdan sus empleos, Trump le respondió a un reportero: “Ahora mismo, no”.
El presidente ha apostado por la expansión de centros de datos de IA y plantas de energía para impulsar la contratación y el crecimiento económico general. Si bien las inversiones relacionadas con la IA han ayudado a la economía, la manufactura ha perdido 68.000 empleos y el sector del transporte de carga por camión ha recortado 28.300 empleos desde el inicio del segundo mandato de Trump, según la Oficina de Estadísticas Laborales.
“Tenemos, ahora mismo, tantos empleos que van a estar disponibles y el mayor problema que tenemos es conseguir a la gente. Así que realmente lo estamos haciendo de manera espectacular”, sostuvo Trump.
Expertos en IA han advertido sobre brechas entre las transformaciones que la IA podría generar y una red de protección social del siglo XX —con seguro de desempleo y universidad de cuatro años— que parece mal preparada para el alcance, la escala y la velocidad del cambio.
“La IA ahora está alterando múltiples sectores simultáneamente, más rápido de lo que cualquier institución puede responder”, afirmó Vivienne Ming, neurocientífica que escribió el libro “Robot-Proof: When Machines Have all the Answers, Build Better People”.
Ming indicó que coincide con el argumento de economistas de que la riqueza generada por la IA podría crear demanda de más trabajadores que compensará cualquier pérdida de empleos. Pero sostuvo que las habilidades que importan en una economía de IA van más allá de oficios como la plomería o la construcción e implican curiosidad y flexibilidad intelectual.
“Ni nuestro sistema educativo ni nuestras políticas laborales están construyendo el capital humano fundamental que el trabajo de la era de la IA realmente requiere”, afirmó.
Raimondo dijo que la nueva organización sin fines de lucro quiere usar a los estados como vehículo para poner a prueba ideas que el Congreso pueda adoptar más adelante como políticas, allanando el camino para cambios más profundos tanto en el código tributario como en el sistema educativo.
“No tengo mucha esperanza de que el Congreso tome medidas audaces en los próximos años sobre este tema, y no creo que podamos esperar unos años”, expresó. “También creo que hay muchos ejemplos en la historia de que, cuando el gobierno federal sí actúa, mirará a su alrededor para ver qué ha estado funcionando en los estados. Me siento bastante segura de que mirarán el trabajo que hemos hecho”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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