Los dirigentes tienen previsto discutir temas como las relaciones comerciales, una reforma en la composición del sistema financiero internacional, el cambio climático y las transiciones energética y digital. Además, los negociadores europeos buscan hacer una mención a la guerra en Ucrania.
Los mandatarios de ambos bloques se reúnen por primera vez desde 2015, y desde la última cumbre hay nuevos puntos de divergencia.
La canciller de México, Alicia Bárcena, que representará a su país en la cumbre, advirtió el viernes que la reunión “no va a ser fácil”.
Los vínculos de la UE son especialmente tensos con Nicaragua desde la represión de las protestas de 2018, y con Venezuela, ya que los países del bloque europeo consideran que hubo irregularidades en la elección en la que Nicolás Maduro obtuvo su segundo mandato.
“La UE se enfrenta a un conjunto muy diverso de países con diferentes ambiciones y sensibilidades políticas. Y en algunos casos mantiene relaciones limitadas y espinosas como con Nicaragua y Venezuela”, explicó a la AFP Christopher Sabatini, investigador de Chatham House.
Con Nicaragua, la UE tiene una relación crispada marcada por las sanciones impuestas a varios altos cargos, incluyendo la esposa del dictador Daniel Ortega, la vicepresidenta Rosario Murillo, que tiene prohibido ingresar a territorio europeo.
En este contexto, los vínculos se han caracterizado por una seguidilla de crisis diplomáticas.
Con respecto a Caracas, la UE defiende una solución “pacífica y democrática, liderada por Venezuela, para poner fin a la prolongada crisis política” y afirma que esto implica que las próximas elecciones presidenciales de 2024 deben ser “creíbles, transparentes e inclusivas”.