Funcionarios de la administración Trump advirtieron al ministro chavista que no usara los aparatos de seguridad contra la oposición, ante temores de que pudiera sabotear la transición tras la destitución de Maduro.
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SUSCRIBITEReuters reveló que EE.UU. mantuvo contactos con Diosdado Cabello meses antes de la captura de Maduro para evitar represión y caos en Venezuela
Funcionarios de la administración Trump advirtieron al ministro chavista que no usara los aparatos de seguridad contra la oposición, ante temores de que pudiera sabotear la transición tras la destitución de Maduro.
Washington / Caracas (Reuters). Funcionarios de la administración del presidente Donald Trump mantuvieron contactos directos y a través de intermediarios con el ministro del Interior del régimen venezolano, Diosdado Cabello, meses antes de la operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero**, y continuaron comunicándose con él tras la destitución del exmandatario, según varias fuentes citadas por Reuters.
De acuerdo con cuatro personas familiarizadas con el asunto, Washington advirtió a Cabello —de 62 años— que no utilizara los servicios de seguridad del Estado ni a grupos militantes oficialistas para perseguir a la oposición, en un contexto de alta tensión política y con el aparato represivo venezolano prácticamente intacto tras la redada estadounidense.
Las comunicaciones, no reportadas previamente, forman parte de los esfuerzos de la Casa Blanca para controlar la situación interna en Venezuela durante el período posterior a la caída de Maduro. Según una fuente informada, si Cabello decide activar las fuerzas bajo su influencia, podría generar caos y amenazar la autoridad de la presidenta interina, Delcy Rodríguez.
Aunque Cabello ha prometido públicamente unidad con Rodríguez, en Washington persiste la preocupación por su historial de represión, su rivalidad interna con la mandataria y su capacidad real para facilitar o frustrar los planes de transición impulsados por Estados Unidos.
Cabello figura en la misma acusación por narcotráfico utilizada por la administración Trump para justificar el arresto de Maduro, aunque no fue capturado durante la operación del 3 de enero. Las conversaciones con el ministro chavista incluyeron las sanciones estadounidenses vigentes y los cargos que enfrenta, y se iniciaron en los primeros días del actual mandato de Trump, prolongándose en las semanas previas a la captura de Maduro.
Todas las fuentes hablaron bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad de las comunicaciones. La Casa Blanca y el régimen venezolano no respondieron de inmediato a solicitudes de comentarios.
Considerado durante años la segunda figura más poderosa de Venezuela, Cabello es exoficial militar, estrecho colaborador del fallecido Hugo Chávez y leal ejecutor del aparato represivo durante el mandato de Maduro. Ha ejercido influencia directa sobre los servicios de inteligencia, la policía, las fuerzas armadas y milicias progubernamentales como los colectivos, señalados por atacar manifestaciones opositoras.
Washington lo considera una pieza clave para mantener la estabilidad mínima durante un período de transición no especificado, en el que Estados Unidos busca acceder a las reservas petroleras del país miembro de la OPEP. Sin embargo, funcionarios estadounidenses temen que Cabello se convierta en un factor desestabilizador si decide desafiar el nuevo equilibrio de poder.
¿Salida inevitable?
El exrepresentante especial de Trump para Venezuela, Elliott Abrams, hoy vinculado al Consejo de Relaciones Exteriores, afirmó que muchos venezolanos esperan que Cabello sea apartado si se quiere avanzar hacia una transición democrática real:
“Si él se va, y cuando se vaya, los venezolanos sabrán que el régimen realmente ha comenzado a cambiar”.
Recompensa y presión política en EE.UU.
Cabello está bajo sanciones estadounidenses desde hace años. En 2020, Washington ofreció 10 millones de dólares por información que condujera a su captura, acusándolo como figura clave del “Cartel de los Soles”. Posteriormente, la recompensa fue elevada a 25 millones de dólares. El funcionario ha negado públicamente cualquier vínculo con el narcotráfico.
Tras la destitución de Maduro, algunos legisladores cuestionaron por qué EE.UU. no capturó también a Cabello. La congresista republicana Maria Elvira Salazar declaró el 11 de enero en CBS:
“Yo sé que solo Diosdado es probablemente peor que Maduro y peor que Delcy”.

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