24 aerolíneas han acumulado unos 3.600 millones de dólares en liquidaciones que el gobierno les adeuda desde el 2013, de acuerdo a la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés).
"Desafortunadamente el país está desconectado de la economía mundial y corre el riesgo de un mayor aislamiento", dijo Jason Sinclair, un vocero de la IATA. "Simplemente no es sustentable para las aerolíneas volar a un país donde no les pagan".
Las negociaciones están en marcha y cerca de un tercio de las aerolíneas han alcanzado acuerdos preliminares, aunque sin "ninguna garantía", según Sinclair.
Pero todavía hay venezolanos que insisten en viajar. "Nunca había tomado un vuelo privado, pero tengo que hacerlo porque no pude conseguir uno normal", dijo Oriana Pamfil en el pequeño y exclusivo aeropuerto privado de Charallave, en las afueras de la capital venezolana.
Incapaz de encontrar un boleto a los Estados Unidos, Pamfil tuvo la suerte de conseguir un asiento libre en un pequeño avión de un amigo de su amigo para llegar a Houston.
"Es imposible para el común de los venezolanos viajar", agregó la joven de 23 años, al lado de sus maletas de diseñador.
El alquiler de un avión privado de siete puestos, como un Learjet 55, cuesta más de 2.500 dólares la hora, explicó el piloto Carlos da Silva. Acostumbrado a transportar clientes adinerados, ahora está recibiendo llamadas de grupos de venezolanos de clase media que buscan compartir los costos.
"Ha habido un aumento en la demanda porque la gente está desesperada", dijo Nicolás Veloz, otro piloto comercial. "Tienen negocios, escuela, temas de salud afuera. A veces la gente tiene que salir por una emergencia", añadió.