Literalmente.
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SUSCRIBITETOKIO (AP) — Si hay un país que tiene garantizado que barrerá en el Mundial, ese es Japón.
Literalmente.
Las escenas de aficionados japoneses al fútbol barriendo los estadios y recogiendo basura después de un partido llamaron por primera vez la atención del público en Francia 1998, la primera participación de Japón en una Copa del Mundo.
La tradición ha continuado cada cuatro años. Ocurrió en el Mundial de Qatar 2022, y con seguridad continuará cuando Japón inaugure su participación en junio con partidos de la fase de grupos en Arlington, Texas, y Monterrey, México.
La limpieza asombra a la gente de otros países, que quizá estén acostumbrados a dejar los estadios y a pasar por encima de comida a medio comer, envoltorios de papel hechos tiras y vasos vacíos o con líquido goteando.
En el Mundial de Rusia de 2018, los jugadores japoneses limpiaron de forma célebre el vestuario tras perder y dejaron una nota de agradecimiento en ruso. En 2022, los aficionados dejaron notas de agradecimiento en bolsas de basura escritas en árabe, inglés y japonés.
No es tan complicado. Desde la escuela primaria, se socializa a los estudiantes para comportarse así: en el aula, en el patio escolar o en un campo de juego.
“Los aficionados japoneses al deporte en eventos mundiales que limpian el estadio se comportan de manera muy similar a como lo hacían cuando aprendieron a disfrutar del deporte siendo niños y niñas en la escuela”, declaró a The Associated Press Koichi Nakano, quien enseña política e historia en la Universidad Sophia.
Hay una frase en japonés que lo explica.
“Tatsu tori ato wo nigosazu”.
La traducción literal es: “Un pájaro no deja nada atrás”.
Expresado en inglés, el mensaje dice: “Devuélvelo tal como lo encontraste”.
Muchas escuelas primarias japonesas no tienen conserjes, así que el trabajo de limpieza queda en manos de los estudiantes. Los empleados de oficina a menudo dedican tiempo a arreglar y adecentar sus áreas.
Además, en Japón hay relativamente pocos contenedores de basura en los espacios públicos, por lo que la gente se lleva sus desechos a casa. Esto mantiene más limpias las aceras, ahorra el costo de vaciar papeleras y mantiene alejadas a las alimañas.
“La manera en que la mayoría de los aficionados comunes al fútbol viven el fútbol en la escuela no es diferente de otros deportes, y el énfasis no está solo en la educación física, sino también en la educación moral”, añadió Nakano.
Criada en Alemania, Barbara Holthus es subdirectora del Instituto Alemán de Estudios Japoneses en Tokio. Como Socióloga, coincide en que es prudente no poner a los japoneses en un pedestal. Japón, pues como cualquier país, tiene sus propios desafíos y carencias.
“Una explicación académicamente sólida es que en Japón la gente simplemente resulta socializada de manera diferente”, comentó a AP. “Si creciste con una cierta forma de hacer las cosas, aplicas eso incluso a limpiar un estadio después”.
También entra en juego el concepto japonés de “meiwaku”, que implica no causar problemas ni molestar a los demás. Desde el punto de vista japonés, dejar basura amontonada en un estadio sería una molestia para otros.
Japón es un lugar relativamente abarrotado, y el área metropolitana de Tokio cuenta con 35 millones de habitantes, casi la población de todo el estado de California. La gente necesita llevarse bien.
“Los japoneses aprenden desde temprano que no quieres incomodar a otras personas”, señaló Holthus.
Indicó que el enfoque suele estar en lo colectivo, en comparación con Occidente, donde el énfasis está en el individuo y los derechos individuales.
“No quieres molestar a la gente. Eso se extiende a todas las áreas de la vida en Japón”, agregó Holthus. “A nosotros (en Occidente) nos crían con la idea de que no tenemos que limpiar lo que ensuciamos en espacios públicos porque habrá algún tipo de servicio público que lo hará”.
Y como los japoneses han recibido elogios generalizados por la limpieza, ese comportamiento se ha reforzado.
“Ahora que los medios se han aferrado a la historia y han colmado de elogios a los aficionados japoneses, ellos han hecho de ello un motivo de orgullo para exhibir esos valores y normas”, escribió Jeff Kingston, quien enseña historia en la Universidad Temple en Japón, en un correo electrónico.
La tradición de limpiar no se limita al torneo más emblemático del fútbol. Lo mismo ocurrió el año pasado en el Mundial Sub20 en Chile, cuando los aficionados japoneses limpiaron las gradas después de un partido. Y aún más recientemente, el mes pasado, en el Estadio de Wembley en Londres, donde Japón derrotó a Inglaterra 1-0 en un amistoso internacional.
“Es una de nuestras tradiciones”, manifestó Toshi Yoshizawa, quien encabezaba la limpieza en Chile. “Crecimos con la enseñanza de que debemos dejar un lugar más limpio que cuando llegamos”.
William Kelly, profesor emérito de antropología en la Universidad de Yale y especialista en Japón, afirmó que la tradición está vinculada al fútbol más que a otros deportes. Especuló que está relacionada con la creación de la liga profesional japonesa de fútbol hace más de 30 años.
“(La J-League) intentaba distinguirse del béisbol al enfatizar el arraigo comunitario y el compromiso de los equipos”, escribió Kelly en un correo electrónico. “Los aficionados al fútbol sentían, y sienten, que forman más parte del club y de su estadio”.
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Cobertura del Mundial de AP: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa
FUENTE: AP

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