El objetivo es proteger la cumbre, pero también exhibir fortaleza y subrayar el compromiso de Turquía con la OTAN, aunque a menudo se la presente como un caso atípico dentro de la alianza.
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SUSCRIBITEANKARA, Turquía (AP) — Turquía está poniendo en marcha amplias medidas de seguridad para la cumbre de la OTAN de la próxima semana, con el despliegue de decenas de miles de policías y las defensas antiaéreas en máxima alerta, al tiempo que prohíbe las concentraciones públicas e impone polémicas restricciones a la libertad de expresión y de reunión.
El objetivo es proteger la cumbre, pero también exhibir fortaleza y subrayar el compromiso de Turquía con la OTAN, aunque a menudo se la presente como un caso atípico dentro de la alianza.
Los líderes de los 32 Estados miembro tienen previsto reunirse en la capital turca el 7 y 8 de julio, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuyas amenazas de retirarse de la OTAN y reducir el número de tropas estadounidenses en el continente han sembrado incertidumbre sobre el futuro de la coalición.
Turquía también ha inaugurado un nuevo aeropuerto VIP, remodelado a partir de un antiguo aeródromo militar, para recibir específicamente a los líderes de la OTAN.
En la cumbre de Ankara, se espera que los miembros de la OTAN aborden interrogantes sobre el gasto en defensa y el papel cambiante de Estados Unidos dentro de la alianza.
La agenda principal se centrará en la unidad después de las críticas de Trump a los aliados por no respaldar su guerra contra Irán y los esfuerzos por reabrir el estrecho de Ormuz.
“El aspecto importante de la reunión es hasta qué punto la fractura entre Estados Unidos y Europa puede sanar o reducirse durante la cumbre", afirmó Fatih Ceylan, exembajador turco ante la OTAN y analista de seguridad del Ankara Policy Center. "No deberíamos esperar milagros, pero aun así, si hay una convergencia de ideas que enfatice la importancia de la OTAN, debería considerarse un éxito”.
El papel de Turquía como anfitrión parece haber ayudado a garantizar la presencia de Trump, quien mantiene una relación cercana con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan.
“Bueno, salvo por el hecho de que se celebrara en Turquía con el presidente Erdogan, no creo que hubiera ido”, comentó Trump a reporteros tras una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la Casa Blanc .
En vísperas de la cumbre, Erdogan ha presentado a Turquía como un aliado fiable que asume de manera constante responsabilidades en el flanco sudoriental de la OTAN y que seguiría desempeñando un papel de liderazgo en el grupo. Señaló que su país trabajaba para garantizar que la Cumbre de Ankara “quede como un punto de referencia en la historia de la OTAN”.
Miembro de la alianza desde 1952, Turquía cuenta con su segundo ejército más grande después del estadounidense, una industria de defensa en rápido crecimiento y tiene una ubicación estratégica en la encrucijada entre Europa, Oriente Medio, el mar Negro y el Cáucaso.
Sin embargo, a menudo ha actuado de forma independiente, frustrando a sus aliados al negarse a participar en las sanciones contra Rusia, involucrándose en disputas con Grecia y comprando sistemas rusos de defensa antimisiles, una decisión que llevó a su expulsión del programa F-35, liderado por Washington, en 2019.
Turquía también retrasó la adhesión de Finlandia y Suecia hasta obtener concesiones en cooperación antiterrorista y el levantamiento de las restricciones a la exportación de armas, y bloqueó los nombramientos de los jefes de la OTAN Anders Fogh Rassmussen en 2009 y Mark Rutte en 2024 hasta que se cumplieron otras exigencias.
Pero la tendencia de Ankara a manejarse con independencia también le ha permitido desempeñarse como mediador, desde facilitar un acuerdo para enviar grano a través del mar Negro entre Ucrania y Rusia en 2022 hasta respaldar iniciativas recientes destinadas a poner fin a la guerra en Irán.
Además, en ocasiones se ha sentido frustrada con sus aliados de la OTAN, en particular por lo que consideró una falta de solidaridad durante un fallido intento de golpe de Estado en 2016, y por las restricciones a la venta de armas impuestas tras su intervención en Siria.
Murat Aslan, analista del centro de estudios SETA con sede en Ankara, sostuvo que Turquía aprendió a “jugar en solitario” debido a sus turbulentas relaciones con Estados Unidos y Europa, y añadió que ahora Europa habla también de “autonomía estratégica” respecto de Washington.
Turquía puede ayudar a la OTAN a gestionar las tensiones entre Estados Unidos y Europa mostrando cómo “equilibrar” la independencia con los compromisos de la alianza, indicó.
Recientemente, sin embargo, Turquía se ha acercado más a la OTAN, cuya importancia quedó de manifiesto durante la guerra con Irán, cuando las defensas antimisiles de la alianza interceptaron cuatro proyectiles disparados desde suelo iraní hacia territorio turco. Semanas antes de la cumbre, Italia y Alemania desplegaron sistemas de defensa antiaérea para ayudar a Turquía a responder al aumento de las amenazas.
“Turquía quiere distinguirse como un actor de política exterior independiente de la OTAN y de Occidente”, escribió Hamish Kinnear, analista principal para Oriente Medio y el Norte de África de la empresa de inteligencia de riesgos Verisk Maplecroft, en una nota. “Aunque no está abandonando su enfoque de equilibrio, se está inclinando más hacia Occidente, principalmente por la OTAN”.
En Ankara se impondrán estrictas restricciones de acceso en varias de las principales arterias de la ciudad, en torno a los aeropuertos, al complejo presidencial donde se celebrará la cumbre y a los hoteles que alojarán a las delegaciones, lo que alterará gravemente la vida en la capital, de casi seis millones de habitantes.
Mientras el país se prepara para la cita, Erdogan inauguró un nuevo aeropuerto creado a partir de la remodelación de un antiguo aeródromo militar en una instalación moderna con pistas ampliadas. Se espera que el nuevo Aeropuerto de Ankara siga siendo una instalación VIP después de la cumbre y no se prevé que abra al público general, según las autoridades.
Las fachadas de las casas a lo largo de la ruta desde el nuevo aeropuerto han sido repintadas como parte de un esfuerzo de embellecimiento urbano, informó el periódico Cumhuriyet.
Con un historial de atentados terroristas, la ciudad está acostumbrada a una seguridad estricta, pero las medidas adoptadas en relación con la cumbre parecen ir más allá de lo habitual.
Las autoridades también han prohibido manifestaciones, conciertos y ceremonias de graduación durante la cumbre, mientras que los empleados estatales no esenciales fueron puestos en excedencia para aliviar la congestión.
Las fuerzas de seguridad han detenido a más de 200 personas sospechosas de tener vínculos con grupos extremistas, incluido Estado Islámico, informaron las autoridades. Reportes de prensa indicaron que varios activistas, abogados y un académico se vieron afectados en la redada.
Un tribunal turco, por su parte, bloqueó el acceso a webs críticas con la OTAN y la cumbre por motivos de seguridad y orden público, según Engelli Web, un sitio que rastrea páginas bloqueadas en el país. A varios periodistas medios turcos próximos a la oposición se les negó la acreditación para cubrir el evento, lo que provocó indignación entre defensores de los derechos de la prensa.
“En la historia de la organización, nunca hemos presenciado medidas de seguridad tan estrictas y asfixiantes en una ciudad anfitriona para una cumbre como las que estamos viendo esta vez en Ankara”, dijo Namik Tan, exembajador turco y legislador del principal partido de la oposición.
La entrenadora personal Selin Karakoc contó que respiró aliviada después de que le dijeron que su boda, el 5 de julio, cae justo antes del inicio de las restricciones.
“La nuestra podría ser una de las últimas bodas en Ankara esa semana”, bromeó.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP

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