La estrella sueca de pop de culto publicará su primer álbum nuevo en ocho años el viernes. “Sexistential”, un claro acrónimo de “sexi” y “existential” (existencial), aquí no hay crisis, sino la claridad que llega después. Son nueve canciones de sintetizadores relucientes (“Dopamine”, “Really Real”), estribillos en ascenso (“Into the Sun”) y temas pop rebeldes que también funcionan como balsas emocionales (“Sucker for Love”).
Según los materiales de prensa del álbum, este, su noveno disco, llega al final de una relación de largo plazo. El desamor aparece solo con la auténtica fascinación de Robyn, a través de una programación electrónica exultante, incluso en su momento más sutil. Y esa pista, “Light Up”, está impregnada de juguetones sonidos láser y encanto intergaláctico. En conjunto, “Sexistential” es una luminosa colección de temas sensuales sobre la libertad, la maternidad en solitario, el amor y el deseo, a menudo en la misma frase.
Para “Sexistential”, Robyn volvió a reclutar a su colaborador de siempre, Klas Åhlund. También trabajó con el genio del pop Max Martin, en su primera colaboración desde “Time Machine” de 2010, en el himno de sexo telefónico “Talk To Me” y en el cierre retrofuturista del álbum, “Into the Sun”. Ambos potencian sus habilidades ya bien establecidas.
También hay algunas canciones que son revisitadas, una versión vaporwave de su tema de 2002 “Blow My Mind”, de “Don't Stop the Music”, y “Sucker for Love”, una defensa del romance con los puños en alto, coescrita originalmente con el dúo noruego de electrónica Röyksopp para su EP conjunto de 2014, “Do It Again”. No suenan anticuadas, quizá por el efecto sin esfuerzo de la posición de Robyn como una fuerza pop visionaria; es una clara precursora de las estrellas modernas (¿Charli xcx?).
O quizá haya una explicación más simple, como lo expresa Robyn en “Blow My Mind” en la que canta “I’m still having fun” (“Sigo divirtiéndome”).
Para el oyente casual, Robyn es más conocida como la fuerza detrás de “Dancing on My Own” de 2010, una canción de electropop, tanto de su época como una que la supera con facilidad, un clásico de la pista de baile escrito desde la perspectiva de una protagonista autodestructiva que sale al club para ver a su ex con otra mujer. Suena eufórica. Es absolutamente solitaria. Y emocionante.
Es bueno que esa música resuene aquí. En esta colección no hay un “Dancing on My Own”, ¿cómo podría haberlo?, la perfección no llega tan a menudo, pero sí hay empuje. Por ahora, la disco triste se ha corrido un poco a un lado para hacer espacio a otro tipo de libido. Y, como Robyn lo deja claro aquí: está bien ser concupiscente.
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“Sexistential”, de Robyn Cuatro estrellas de cinco. Para repetir: “Dopamine”, “Sexistential” La puedes saltar: “It Don't Mean A Thing” Para fans de: Charli xcx (perdón), látex, revelaciones bajo luz estroboscópica
FUENTE: AP