Coiba es una remota isla del Pacífico situada a unos 50 kilómetros de la costa sur del país donde operaba una colonia penal que hace décadas llegó a albergar hasta 2.500 reos, pero que tras su cierre, el 27 de agosto de 2004, pasó a ser conocida principalmente por su riqueza natural y por su condición de área protegida.
En un comunicado divulgado el domingo, la Presidencia informó que el Ministerio de Seguridad ejecuta un plan para extremar el control sobre cabecillas de estructuras criminales y reducir su capacidad de incidencia y articulación delictiva.
Según el gobierno, la medida responde a la vulnerabilidad que presenta el centro de detención de Punta Coco, una cárcel de máxima seguridad que alberga los reos de más peligrosidad, desde donde presuntamente se estarían coordinando actividades ilícitas.
Las autoridades indicaron que este “centro dependiente del Servicio Nacional Aeronaval cuenta con fuerzas altamente capacitadas en el combate al narcotráfico y con equipamiento de última generación para neutralizar cualquier actividad ilícita” y que esta acción forma parte de la estrategia del gobierno para reforzar la seguridad y reducir la criminalidad que afecta al país.
De acuerdo con estadísticas del Ministerio Público, de enero a abril de 2026 se han registrado 193 homicidios, un incremento de 10% frente al mismo periodo del 2025.
Los reclusos han sido trasladados de manera escalonada al centro penitenciario ubicado en la estación aeronaval Teniente Nelson Tenas, dentro del Parque Nacional Coiba y su Zona Especial de Protección Marina, declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2005.
A causa de uno de estos traslados, el pasado 2 de junio ocurrió un motín en el centro penitenciario La Joyita y fallecieron tres reos y se escaparon 195 condenados por crímenes graves como homicidios y violación. Las autoridades indicaron que se logró capturar a la mayoría de ellos en los días posteriores.
La historia de la isla está estrechamente ligada al sistema penitenciario panameño. Durante la década de 1970, bajo el régimen militar, Coiba llegó a albergar hasta 2.500 reclusos distribuidos en 24 campamentos custodiados por la Guardia Nacional. Años después, la Comisión de la Verdad realizó excavaciones en la isla para investigar desapariciones ocurridas durante la dictadura militar y se encontraron algunos desaparecidos enterrados en el cementerio de la isla.
Por su parte, surgieron opiniones que rechazan la reapertura del penal en la isla. “La seguridad de Panamá no se construye sacrificando su patrimonio natural más valioso”, publicó en X Eloisa Lasso, científica e investigadora panameña de Coiba AIP.
FUENTE: AP