La diosa griega está de pie sobre un pedestal y sostiene una manzana de oro que le fue otorgada por su belleza: un ideal clásico de belleza tan antiguo como, bueno, la Grecia antigua.
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SUSCRIBITENUEVA YORK (AP) — Una de las primeras imágenes que vemos en “Costume Art” (El arte del vestido), la nueva exposición de moda que se inaugurará en la Met Gala el lunes, es un vestido columna resplandeciente de Dolce & Gabbana, con lentejuelas doradas centelleantes que rodean una imagen de Afrodita.
La diosa griega está de pie sobre un pedestal y sostiene una manzana de oro que le fue otorgada por su belleza: un ideal clásico de belleza tan antiguo como, bueno, la Grecia antigua.
Pero la idea de “Costume Art”, que examina el cuerpo vestido a través de siglos de historia del arte, no es celebrar la forma clásica. Más bien, señala Andrew Bolton, veterano curador del Instituto del Vestido del Museo Metropolitano de Arte, se trata de usar esa forma como plataforma.
“Ahora, recorremos y recuperamos el cuerpo”, afirma, mientras guía a una reportera por las relucientes galerías Conde M. Nast que la muestra inaugurará.
El cuerpo corpulento. El cuerpo con discapacidad. El cuerpo embarazado. El cuerpo que envejece. La nueva exposición, que los invitados a la gala verán antes de que abra al público el 10 de mayo, es la muestra más conscientemente positiva respecto al cuerpo que el museo ha intentado. Quizá su rasgo más destacado sea un grupo de nuevos maniquíes, basados en personas reales con una amplia variedad de tipos de cuerpo.
Incluso hay, en la sección del “cuerpo que envejece”, una enorme sudadera con capucha gris, estampada con la frase: “ESTOY JUBILADO. (Esto es lo más elegante que me pongo.)” Por si estás cansado de todo el asunto del glamour brillante.
Bolton llevó a The Associated Press por la exposición a finales de la semana pasada, mientras un enorme equipo de instaladores se afanaba martillando, clavando, colocando poses y, en general, ajustando los 400 artículos en exhibición. Estos son algunos de los puntos destacados.
La gala del Met del año pasado, una recaudación de fondos para el Costume Institute, ingresó una cifra récord de 31 millones de dólares. Esa suma descomunal por sí sola, que crece cada año, puede explicar por qué el museo ha concedido a su único departamento autofinanciado unas nuevas instalaciones destacadas, acondicionadas a partir de un antiguo espacio comercial en la planta principal del museo, justo al lado del Gran Vestíbulo. “Estamos en el epicentro del museo”, apunta Bolton, con evidente orgullo. Allí se albergarán todas las futuras exposiciones de moda, lo que facilitará el acceso a los visitantes y permitirá que las muestras duren más tiempo; “Costume Art” estará expuesta durante 8 meses.
La exposición recorre siglos de historia del arte emparejando objetos artísticos con prendas de moda, y plantea que no solo la moda es arte, ese es, de hecho, el código de vestimenta de la gala, sino, de manera más profunda, que el arte es moda. Su primera galería principal lleva por título “El ser corporal en su diversidad” y comienza con vestidos vaporosos de estilo griego, acompañados de imágenes en vasijas o frascos griegos. Pero pronto la muestra se aparta de las formas clásicas para adentrarse en aquellas que la moda ha ignorado tradicionalmente.
Bolton sostiene que el cuerpo embarazado ha sido ignorado o estereotipado en el arte. Aquí presenta a diseñadores, a menudo mujeres, que trabajaron a finales del siglo XX o después, que han explorado y acentuado la forma de la gestación. El llamado “vestido de embarazo” de la diseñadora británica Georgina Godley, que apareció en su colección “Bump and Lump” de 1986, es una celebración directa del vientre embarazado prominente. Se empareja con una escultura de 1920 poco común (para la época) del artista francés Edgar Degas, “Mujer embarazada”: una figura desnuda que se sostiene el vientre y parece reflexionar sobre lo que está por venir.
Entre las prendas expuestas aquí se incluye la corsetería de la diseñadora Michaela Stark, quien posó ella misma para tres de los nuevos maniquíes. Uno de ellos muestra el conjunto de corsetería “Fat Not Fertile” (“Gorda, no fértil”), que combate el tópico de que un cuerpo más grande representa reproducción y fertilidad. Stark utiliza corsés para ceñir la carne y resaltarla, no ocultarla, para “devolver el poder a la forma femenina”. El conjunto se presenta junto a una antigua estatuilla de mármol que se asemeja al mismo tipo de cuerpo.
Un subconjunto impactante de la sección del Cuerpo Recuperado explora el cuerpo con discapacidad, dividido a su vez en distintos tipos: física, sensorial y cognitiva.
En uno de los conjuntos, un maniquí basado en la atleta paralímpica, modelo y actriz Aimee Mullins lleva unas botas de Alexander McQueen de aire victoriano, que en realidad son prótesis. El atuendo se acompaña de una escultura de 1965, “El amputado”, de John Gutmann.
La activista irlandesa por los derechos de las personas con discapacidad Sinéad Burke, que nació con enanismo, también posó para dos maniquíes. Uno viste una gabardina Burberry, recortada para ajustar el largo, e incluye parte de una manga desechada, transformada en un tocado. El otro es un vestido “Mickey and Minnie” de Vivienne Westwood y Malcolm McLaren, emparejado con una antigua estatua egipcia de un enano danzante.
La modelo y activista Aariana Rose Philip, que usa silla de ruedas, también posó para un maniquí, colocado en su propia silla, con unos shorts de mezclilla y una camiseta con el lema: “Queer Capital”. La instalación se acompaña de una obra de la artista Lucy Jones, quien, al igual que Philip, vive con parálisis cerebral.
Una discapacidad menos visible se explora con un abrigo de la diseñadora escocesa Nadia Pinkney, quien rindió homenaje en su colección “Remember Me Knot” tanto a su abuela como a su bisabuela, que tuvieron Alzheimer. El patrón del abrigo, derivado, según los curadores, de escáneres cerebrales, pretende reflejar los “enredos fisiológicos” que la enfermedad inflige en la estructura del cerebro.
Se empareja con una litografía de Willem de Kooning, cuya propia experiencia con el Alzheimer afectó su obra en la etapa final de su carrera.
La segunda galería principal está dedicada no tanto a la diversidad como a lo común: aquello que nos une a todos. Como el envejecimiento, que la exposición busca replantear como “un modo de sofisticación más que un declive biológico”. Y la mortalidad. También hay toda una sección sangrienta sobre, bueno, la sangre.
Esto incluye la chaqueta de noche “Martyr to Love” de Westwood, en la que cuentas brillantes representan un torso musculoso y un abalorio rojo intenso retrata sangre que gotea de una herida. Se presenta junto a “Hombre de dolores con los brazos extendidos”, del pintor alemán Albrecht Dürer.
“Costume Art” abre al público el 10 de mayo y estará en exhibición hasta el 10 de enero de 2027.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP

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