Eugene de Kock, apodado “Prime Evil” ("Maldad Suprema") por su papel en la muerte de activistas antiapartheid, negó su participación en el destacado caso de los Cradock Four —pero afirmó que la policía de entonces tenía fotos de unos 6.000 activistas antiapartheid descritos como “terroristas conocidos” a quienes se debía rastrear y matar si no era posible detenerlos.
Los Cradock Four no estaban entre ellos, sostuvo. Matthew Goniwe, Fort Calata, Sicelo Mhlauli y Sparrow Mkonto —tres de ellos maestros— fueron secuestrados por la policía en un retén y asesinados. Sus cuerpos fueron hallados quemados, en uno de los casos más impactantes de la era del apartheid.
De Kock declaró que uno de los agentes de policía implicados en los asesinatos le había pedido ayuda para colaborar en un encubrimiento.
“Quería saber si yo podía conseguir otra arma de fuego”, manifestó de Kock, y añadió que le preguntaron “si podíamos interferir con la balística”.
De Kock, comandante de una unidad policial especial de contrainsurgencia durante el apartheid, fue condenado en 1996 a dos cadenas perpetuas y otros 212 años de prisión tras ser declarado culpable de asesinato, secuestro y otros cargos por su papel en el secuestro, la tortura y el asesinato de activistas. Fue liberado bajo libertad condicional en 2015.
Con 77 años, de Kock fue escoltado por la policía hasta un tribunal en la ciudad sureña de Gqeberha, donde fueron asesinados los Cradock Four. Su imagen fue difuminada en la transmisión oficial de video después de que el juez dictaminara que no se le mostrara, según la Fundación para los Derechos Humanos, que representa a algunas de las familias de las víctimas.
Dos investigaciones del caso realizadas durante el apartheid fueron ampliamente consideradas encubrimientos. Una que comenzó en 1987 concluyó que los hombres fueron asesinados por personas desconocidas. La otra, iniciada en 1993, determinó que fueron asesinados por policías no identificados.
La investigación más reciente comenzó el año pasado tras la presión de las familias. Los seis expolicías implicados nunca fueron procesados pese a haber sido identificados y a que se les negó la amnistía durante el proceso de Verdad y Reconciliación posterior al apartheid. Los seis han muerto.
Las autoridades sudafricanas han reabierto otras investigaciones sobre atrocidades del apartheid en los últimos años. Entre ellas figuran la muerte en 1967 del ganador del Premio Nobel de la Paz Albert Luthuli, el asesinato en 1981 del abogado Griffiths Mxenge y la muerte en 1977 bajo custodia policial del emblemático luchador antiapartheid Steve Biko.
El presidente sudafricano Cyril Ramaphosa ordenó el año pasado una investigación separada para determinar si los gobiernos posteriores al apartheid encabezados por su partido bloquearon intencionalmente las investigaciones y los procesos judiciales por crímenes cometidos durante la era de la segregación.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP