El juicio ha sido seguido de cerca como la prueba inicial de si es posible celebrar juicios justos durante el conflicto en curso y de cómo resistirá el sistema judicial ucraniano la vasta tarea de procesar miles de complejos casos de crímenes de guerra.
Los críticos sostienen que la sentencia a Vadim Shishimarin, un soldado de 21 años que se declaró culpable de matar a un civil y fue declarado culpable en mayo, era excesivamente duda dado que confesó el crimen, dijo que seguía órdenes y expresó arrepentimiento.
En el recurso, su abogado, Viktor Ovsyannikov, solicitaba una reducción de la pena a 10 años. Además, dijo que es altamente probable que Shishimarin regrese a Rusia en un intercambio de prisioneros.