“El Oski”, creador de contenido cubano, confesó que pasó de apoyar con fervor a Donald Trump a temer la deportación, tras el endurecimiento de las políticas migratorias.
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SUSCRIBITECubano con I-220A que se tatuó a Donald Trump ahora teme la deportación. Su caso refleja el limbo migratorio de miles de cubanos en EE.UU
“El Oski”, creador de contenido cubano, confesó que pasó de apoyar con fervor a Donald Trump a temer la deportación, tras el endurecimiento de las políticas migratorias.
Un cubano con estatus migratorio I-220A, conocido en redes sociales como “El Oski”, pasó de declararse orgullosamente seguidor del expresidente Donald Trump a reconocer que hoy vive con miedo, incertidumbre legal y temor a la deportación.
En una entrevista con Local 10 News, el joven relató que su admiración por Trump fue tan intensa que decidió tatuarse su rostro en el pecho, un proceso que requirió tres sesiones de unas cuatro horas cada una.
“En ese momento estaba muy entusiasmado con Trump”, recordó.
Con el paso del tiempo, ese entusiasmo se fue diluyendo a medida que se intensificó la aplicación de las leyes migratorias en Estados Unidos.
“Tengo miedo”, confesó, al reconocer que él y muchos otros cubanos siguen expuestos a la posibilidad de deportación.
El Oski forma parte de los cientos de miles de cubanos que ingresaron al país por la frontera sur y fueron liberados con un documento I-220A, que no garantiza un camino automático a la legalización.
Su llegada ocurrió en 2019, y aseguró que estaba convencido de que, para este punto, Trump habría impulsado una solución migratoria para cubanos como él. Sin embargo, afirmó que ocurrió “todo lo contrario”.
“Esto no es lo que esperabas. No es lo que yo esperaba”, lamentó, describiendo su situación como un “limbo” migratorio.
A pesar del miedo, El Oski aseguró que no se arrepiente del tatuaje y que mantiene la esperanza de que su caso y el de miles de cubanos se resuelva favorablemente.
Su historia refleja el dilema de una comunidad que apostó por un liderazgo político con la expectativa de estabilidad migratoria, pero que hoy enfrenta la dureza de un sistema sin vías claras de regularización.
El abogado de inmigración Mark Prada explicó que el Gobierno federal no reconoce el I-220A como una entrada legal para efectos de ajuste de estatus.
Como resultado, los cubanos con este documento no pueden solicitar la residencia permanente bajo la Ley de Ajuste Cubano.
Prada estima que al menos 400,000 cubanos se encuentran en esta misma situación y confirmó que está impugnando las políticas migratorias de la administración Trump en los tribunales.
“Hemos estado argumentando que todos ellos han sido puestos en libertad condicional y que el papeleo es solo papel”, afirmó.
El caso de El Oski se enmarca en una tendencia creciente de decepción entre cubanos que respaldaron con fuerza a Trump y hoy cuestionan el impacto humano de las medidas migratorias.
No se trata, según analistas, de un rechazo ideológico total, sino de un choque entre expectativas y realidad, particularmente visible en el sur de Florida.
En diciembre pasado, la senadora republicana por Florida Ileana García, una de las aliadas hispanas más visibles de Trump y fundadora de “Latinas for Trump”, marcó distancia al calificar la política migratoria vigente como “inhumana”.
García aclaró que su postura no implica romper con el Partido Republicano, pero advirtió sobre una “cacería” contra personas que cumplen la ley y temen regresar a sus países de origen.
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