Sheinbaum ratificó en su habitual conferencia diaria que México, al igual que Canadá, insistirá en la ampliación por otros 16 años del T-MEC –vigente desde el 1 de julio de 2020—.
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SUSCRIBITECIUDAD DE MÉXICO (AP) — La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum afirmó el martes que está a la expectativa de lo que pueda decidir Washington cuando el miércoles comience la revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Sheinbaum ratificó en su habitual conferencia diaria que México, al igual que Canadá, insistirá en la ampliación por otros 16 años del T-MEC –vigente desde el 1 de julio de 2020—.
La revisión se dará en medio de un clima de tensión generado por los aranceles que impuso el presidente Donald Trump a varios países, entre ellos a sus socios, desde el inicio de su segundo mandato en 2025.
México ha logrado sortear buena parte de los gravámenes que Washington implementó, pero los productos mexicanos que no están cubiertos por el T-MEC, así como los camiones medianos y pesados, enfrentan un impuesto de 25%. También está vigente un gravamen de 50% al acero y el aluminio y una cuota compensatoria del 17% al tomate mexicano.
“Estamos tranquilos en el sentido de que hemos hecho todo lo que tenemos que hacer”, dijo la mandataria y agregó que, independiente de la decisión que tome la administración Trump, “eso no quiere decir que se acabe el tratado mañana”.
En el caso de que Estados Unidos decida no extender el T-MEC vendrá un proceso de “revisión formal” que podría implicar “algunas adecuaciones”, explicó Sheinbaum, y aclaró que de darse grandes cambios en el tratado deberá pasar por los Congresos de los tres socios.
Alterno al proceso de revisión del tratado, México y Estados Unidos tendrá el 20 de julio en la capital mexicana la tercera ronda de diálogos bilaterales en materia comercial que se iniciaron en mayo.
Durante las dos primeras las partes abordaron asuntos relativos a las reglas de origen, la seguridad económica, la agricultura y la industria automotriz.
Sobre las conversaciones bilaterales, Sheinbaum manifestó que su administración está trabajando para que Washington “disminuya de manera importante” los aranceles impuestos a los productos mexicanos y continúe el T-MEC.
Además de las tensiones en materia comercial, México ha enfrentado en los últimos meses fuertes presiones y reclamos de parte de Estados Unidos en asuntos de seguridad y migración que también han perturbado las relaciones.
Las fricciones se crisparon tras la muerte de dos agentes de la CIA en abril en un accidente automovilístico en el estado fronterizo de Chihuahua luego del desmantelamiento de un laboratorio de droga. En esa oportunidad México reclamó a Washington que no había sido informado de la presencia en el país de los dos agentes estadounidenses ni de sus actividades.
Las tensiones se elevaron tras anunciarse a fines de ese mismo mes que la fiscalía de Nueva York había acusado de narcotráfico al gobernador oficialista del estado de Sinaloa, Rubén Rocha, y a otros nueve funcionarios activos y retirados, y solicitó su detención preventiva con fines de extradición.
Ante ese contexto Ildefonso Guajardo, exsecretario mexicano de Economía y quien participó en las negociaciones con Estados Unidos que llevaron al T-MEC, afirmó que México llega al proceso de revisión en un “grado alto de vulnerabilidad” y en medio de una “incertidumbre creciente” que ha impactado los compromisos de inversión en América del Norte.
Guajardo manifestó dudas de que se llegue al fin del tratado trilateral, pero “el problema es con qué calidad de T-MEC nos vamos a quedar”.
FUENTE: AP

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