La deportación de Ábrego García a El Salvador el año pasado se convirtió en causa de vergüenza para funcionarios de Trump cuando se les ordenó devolverlo a Estados Unidos. Ábrego García sostuvo que, tanto el momento en que se presentaron los cargos penales como las declaraciones incendiarias sobre él por parte de altos funcionarios del gobierno, demostraban que la fiscalía actuaba con ánimo de venganza.
El juez federal de distrito Waverly Crenshaw, al resolver desde Nashville, concedió la petición de Ábrego García para desestimar el caso por “procesamiento selectivo o vengativo”.
Si no hubiera sido por la “demanda exitosa de Ábrego García que impugnó su traslado a El Salvador, el gobierno no habría presentado esta acusación”, expresó Crenshay, y desestimó los alegatos de que hay “nuevas pruebas” en su contra.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.