El ataque del 13 de marzo en la aldea de Burj Qalaouiyah, uno de los más mortíferos en Líbano desde que comenzó la más reciente guerra entre Israel y Hezbollah el 2 de marzo, tuvo como objetivo un centro gestionado por el brazo sanitario de Hezbollah, la Sociedad de Salud Islámica, que ha perdido 24 miembros en las últimas dos semanas.
Desde que comenzó la guerra más reciente, el ejército israelí no solo ha atacado los activos militares del grupo, sino también sus instituciones civiles, en un aparente intento de debilitar aún más al grupo respaldado por Irán y tratar de alejar de él a sus simpatizantes.
Además de los centros de salud, Israel ha destruido más de una docena de sucursales de al-Qard al-Hasan, el brazo financiero de Hezbolla. Otros ataques dañaron gravemente la sede de la cadena Al-Manar TV, perteneciente al grupo, y sus emisoras de radio Al-Nour.
En un ataque aéreo israelí efectuado el miércoles contra un apartamento en el centro de Beirut, Mohammed Sherri, jefe de programas políticos de Al-Manar TV, perdió la vida junto con su esposa.
Israel ha acusado a Hezbollah de utilizar instalaciones sanitarias con fines militares y ha afirmado que al-Qard al-Hasan —oficialmente una organización benéfica que otorga préstamos sin intereses— financia las actividades militares del grupo. El Ministerio de Salud de Líbano niega las afirmaciones israelíes de que las instalaciones sanitarias del grupo se utilicen con fines militares.
“Esta es una guerra diferente que no terminará con un alto el fuego”, señaló Hilal Khashan, politólogo de la Universidad Americana de Beirut. “Esta guerra no terminará antes de que Israel logre su objetivo completo; es decir, la eliminación de Hezbollah no solo como movimiento militar, sino que el objetivo final es borrar a Hezbollah del panorama político libanés”.
Hezbollah enfrenta una presión interna y externa para desarmarse y sabe que esta reciente lucha es crucial. Los intensos enfrentamientos a lo largo de la frontera sur de Líbano entre combatientes del grupo y tropas israelíes que avanzan han provocado la muerte de decenas de hombres armados libaneses.
El lunes, durante una visita al frente norte, el jefe del ejército israelí, el general Eyal Zamir, afirmó que Hezbollah ahora libra “una guerra por su propia existencia y paga un alto precio por haber entrado en esta batalla”. Agregó que las presiones ejercidas por el ejército de Israel no harán más que “aumentar cada vez más”.
Hezbollah promete seguir luchando “Esta es una batalla existencial. No es una batalla limitada ni simple”, declaró el líder de Hezbollah, Naim Kassem, en un discurso televisado el fin de semana. Kassem prometió que su grupo lucharía hasta el final y que nunca se rendiría.
Israel sostiene que Líbano no ha logrado desarmar al grupo de acuerdo con los propios planes del gobierno libanés y que, por lo tanto, Israel llevará a cabo la misión por sí mismo.
A diferencia de conflictos anteriores con Israel, el actual se produce mientras el gobierno libanés ha calificado de ilegales las actividades militares de Hezbollah y las autoridades han detenido a varios miembros del grupo por portar armas sin licencia.
Al igual que en guerras anteriores, Hezbollah es criticado por sus oponentes en Líbano, quienes culpan al grupo respaldado por Irán de desencadenar esta guerra al disparar cohetes contra Israel. Hezbollah lanzó los cohetes para vengar la muerte del líder supremo de Irán, Ali Jamenei, menos de dos días después de que Estados Unidos e Israel iniciaran sus ataques contra la República Islámica, lo que desencadenó una guerra en Oriente Medio.
Israel respondió con una campaña de ataques aéreos contra varias partes de Líbano que hasta ahora ha dejado más de 1.000 muertos y más de 1 millón de desplazados de sus hogares en el sur y el este del país, así como en los suburbios del sur de Beirut.
“Hezbollah tomó una iniciativa suicida que no cambiará la ecuación”, señaló el legislador Samy Gemayel, quien encabeza el partido nacionalista Kataeb, y añadió que Teherán utiliza a Líbano “como plataforma para defender a Irán”.
Una guerra anterior de 34 días entre Israel y Hezbollah en 2006 terminó en empate. Un conflicto de 14 meses que comenzó en octubre de 2023 —cuando Hezbollah disparó cohetes en apoyo a los palestinos un día después del ataque del 7 de octubre de 2023, liderado por Hamás, contra el sur de Israel— provocó la muerte de gran parte del mando político y militar de Hezbollah y dejó al grupo gravemente debilitado, pero no destruido.
Ataques seguidos de reacción
Después de que varios ataques aéreos alcanzaran instituciones de Hezbollah incluso en el centro de Beirut, los residentes protestaron y obligaron al grupo a cerrar una sucursal de al-Qard al-Hasan en el corazón de la capital. Cediendo a la presión, los trabajadores retiraron el letrero de la institución financiera y desmontaron los cajeros automáticos, marcando el fin de su presencia en el centro de Beirut.
Amnistía Internacional ha dicho que las sucursales de al-Qard al-Hasan no son objetivos militares legítimos según el derecho internacional humanitario y que los ataques deberían investigarse como crímenes de guerra.
“El ejército israelí parece haber asumido que etiquetar algo como afiliado a Hezbollah —ya sean trabajadores sanitarios, viviendas en aldeas fronterizas o instituciones financieras— lo convierte en un objetivo. Eso está mal”, afirmó Heba Morayef, directora regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.
Mahmoud Karaki, de la Sociedad de Salud Islámica de Hezbollah, indicó que, durante la última guerra en 2024, su grupo perdió 153 miembros en ataques israelíes. Pero prometió que el grupo continuaría su labor, como lo ha hecho en guerras anteriores.
“Al atacarnos a nosotros, atacan la red de seguridad de la gente y su permanencia en las zonas bajo ataque”, señaló Karaki.
El portavoz en árabe del ejército israelí alegó que Hezbollah utiliza ambulancias para transportar armas y combatientes, una acusación que el grupo de paramédicos niega enérgicamente.
Hezbollah y funcionarios iraníes han dicho que cualquier pausa en los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán también debería incluir el cese de los ataques israelíes en Líbano.
El alto cargo de Hezbollah Mahmoud Qamati dijo el lunes a la cadena libanesa Al-Jadeed TV que “Irán no abandonará a Líbano ni a la resistencia, ni permitirá que Líbano siga siendo vulnerable”, y añadió que “Líbano será parte de esta victoria y no se quedará solo”.
Cuando se le preguntó al ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, si Teherán podría aceptar un alto el fuego para detener los ataques contra Irán mientras continúan en Líbano, respondió: “No lo creo”.
“No creemos en un alto el fuego; creemos en poner fin a la guerra. Y poner fin a la guerra significa exactamente eso: poner fin a la guerra en todos los frentes”, declaró Araghchi a Al Jazeera English, y añadió que esto incluye a Líbano, Yemen, Irak, Irán y “otros países de la región”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP