La ballena fue descubierta el sábado cerca de Raymond, Washington, en el río Willapa, que desemboca en el océano, en la bahía de Willapa. Actualmente hay varias ballenas grises en la bahía durante su migración primaveral de 8.000 kilómetros (5.000 millas), desde las zonas de parto en Baja California, México, hacia el norte, hasta las zonas de alimentación en Alaska.
El principal problema al que se ha enfrentado la población de ballenas grises en la parte oriental del océano Pacífico desde 2019 es la menor disponibilidad de alimento en los mares de Bering y Chukchi, al norte, frente a la costa de Alaska, declaró a The Associated Press el domingo John Calambokidis, biólogo investigador del Cascadia Research Collective, un organismo de investigación sin fines de lucro.
“Las ballenas grises enfrentan una grave crisis, y el origen de la misma parece ser la depredación de sus presas en el Ártico”, explicó Calambokidis.
El Servicio Nacional de Pesca Marítima (NOAA Fisheries, en inglés), que depende de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), declaró la existencia de un evento inusual de mortalidad para las ballenas grises orientales —es decir, las del Pacífico oriental— desde finales de 2018 hasta finales de 2023. En ese periodo se registraron 690 varamientos de ballenas grises, desde Alaska hasta México.
Los investigadores de NOAA Fisheries concluyeron que la causa preliminar fueron “cambios en sitios específicos del ecosistema en las áreas de alimentación subárticas y árticas de las ballenas, que provocaron cambios en la alimentación, desnutrición, disminución de las tasas de natalidad y aumento de la mortalidad”.
Las autoridades creían que la población se estaba recuperando, pero el conteo más reciente, de 2025, más bien mostró una disminución continua. La agencia federal estimó que había unas 13.000 ballenas grises, el conteo más bajo desde la década de 1970.
“Muchas de estas ballenas grises se ven muy demacradas, muy delgadas”, observó Calambokidis.
Su migración hacia el norte suele ser el periodo más difícil para ellas, el tramo más largo que pasan sin comer, lo que las obliga a agotar sus reservas nutricionales.
“Cuando eso ocurre, a menudo se ve a las ballenas grises en una búsqueda más desesperada de nuevas áreas para alimentarse”, explicó Calambokidis. Y añadió: “Ese es el contexto más probable para esta ballena”.
Los investigadores intentarán examinar a la ballena muerta, posiblemente incluso el lunes.
Ingresó el miércoles en el brazo norte del río Willapa, a través de una bahía situada a unos 298 kilómetros (185 millas) al suroeste de Seattle. Algunos residentes se reunieron en puentes a lo largo del río sólo para ver fugazmente al enorme mamífero, e inundaron las redes sociales con fotos y videos en los que se le ve expulsando aire por su espiráculo.
Aunque la ballena gris parecía delgada, se comportaba con normalidad y no parecía tener lesiones, indicó Cascadia Research Collective en una publicación en Facebook.
La organización le estaba dando a la ballena tiempo y espacio para que saliera del río por sí sola, pero cuando los investigadores intentaron localizarla el viernes, el animal había avanzado más río arriba, a aguas intransitables para embarcaciones, expresó Calambokidis.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP