Militares y policías bajo mando del nuevo ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, despejaron la ruta en la madrugada sin que se registraran incidentes.
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SUSCRIBITELA PAZ, Bolivia (AP) — Las fuerzas del orden habilitaron el viernes una ruta a los valles bajos que abastecen de alimentos a La Paz, asediada por una ola de protestas que ya lleva 36 días en reclamo de la renuncia del presidente Rodrigo Paz, mientras el Congreso trata una ley para declarar un eventual estado de excepción.
Militares y policías bajo mando del nuevo ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, despejaron la ruta en la madrugada sin que se registraran incidentes.
Hasta ahora cientos de familias de La Paz debían caminar kilómetros por cerros para abastecerse de verduras y frutas que desde más de un mes escasean en la ciudad.
En tanto, manifestantes reforzaban un bloqueo en los accesos a una planta estatal en la vecina ciudad de El Alto que abastece de combustible y gas licuado doméstico. Esa ciudad es el epicentro de las duras protestas y es por donde ingresan vitales suministros desde Santa Cruz y Cochabamba, las regiones agrícolas del país.
Hasta el momento los operativos de policías y militares, que no llevan armas letales, han dado escaso resultado. Tras el paso de las fuerzas del orden regresan los bloqueos.
El conflicto ha disparado los precios de los alimentos en la capital política de Bolivia que desde hace semanas está virtualmente paralizada, con escaso transporte y protestas de choferes por la escasez de combustible. Según el vocero presidencial José Luis Gálvez hasta el momento han fallecido 10 personas por falta de auxilio médico debido a los cortes de rutas. Los hospitales han reportado escasez de oxígeno medicinal.
En tanto, el sector empresario estimó en 2.000 millones de dólares las pérdidas provocadas por las protestas.
Paz, que lleva poco más de seis meses en el gobierno, ha priorizado el diálogo con los movilizados y la apertura de “corredores humanitarios” en La Paz y ha evitado sacar a las fuerzas del orden con armamento para evitar posibles incidentes que agravarían el conflicto, según el gobierno.
“Estamos en un momento de inflexión entre la democracia y la dictadura”, dijo hace unos días el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, en referencia al cambio de ciclo político tras los 20 años de gobierno populista de Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025) en los que se potenciaron los sindicatos que ahora piden la renuncia de Paz.
“Está en marcha un golpe de Estado”, declaró el viernes Manfred Reyes Villa, el alcalde de Cochabamba, la otra región más afectada por los bloqueos carreteros después de La Paz.
Paz ha recibido el apoyo humanitario de varios países para trasladar alimentos. El mayor respaldo provino del gobierno estadounidense, cuyo secretario de Estado Marco Rubio habló por teléfono con Paz la víspera para “reafirmar el compromiso de Estados Unidos de apoyar la democracia boliviana y al gobierno del presidente Paz en la reconstrucción del país tras 20 años de políticas socialistas fallidas”.
Paz firmó en marzo junto a varios mandatarios conservadores el Escudo de Américas, una iniciativa multinacional impulsada por el mandatario estadounidense Donald Trump para coordinar esfuerzos en la lucha contra las organizaciones criminales.
FUENTE: AP

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