Kio le hizo honor a su nombre ese mismo día, cuando se aferró a su madre Kumili, de 13 años de edad.
El zoológico de esta ciudad del este de Alemania indicó que Kio goza de un “desarrollo muy estable, está fuerte y comienza a sentarse sin ayuda”.
Con la llegada de Kio, ahora el zoológico cuenta con tres gorilas jóvenes, lo que considera magnífico “para su desarrollo social y para el zoológico en sí”.