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El Partido Comunista de China endurece la disciplina interna. Por qué es importante

BEIJING (AP) — Los líderes del Partido Comunista de China concluyeron esta semana una muy observada reunión de cuatro días respaldando una prioridad central del presidente Xi Jinping: endurecer la disciplina interna y combatir la corrupción. Las decisiones podrían preparar el terreno para efectuar cambios de personal en órganos clave de liderazgo el próximo año, cuando se espera que Xi logre un cuarto mandato como líder del partido.

El quinto pleno del Comité Central adoptó el jueves una resolución para reforzar la disciplina y combatir la corrupción. También ratificó la expulsión de más de 30 altos funcionarios del partido, entre ellos, uno que hasta principios de este año era el principal general del ejército, y promovió al Buró Político al general restante que forma parte de la comisión que supervisa las fuerzas armadas de China, uno de los principales órganos de toma de decisiones.

El viernes, los funcionarios del partido detallaron planes para ejecutar las decisiones del pleno, con énfasis en una disciplina más estricta.

Esto es lo que hay que saber y por qué es importante:

Casi 1.000 altos funcionarios han sido sancionados desde que Xi llegó al poder

Xi ha convertido la lealtad y la lucha contra la corrupción en rasgos definitorios de su gobierno desde que llegó al poder en 2012, pero funcionarios del partido reconocieron el viernes que las violaciones disciplinarias persisten.

“Los problemas de mala conducta y las infracciones disciplinarias son persistentes, están arraigados y se repiten”, declaró Zhang Fuhai, subdirector de la Comisión Central de Inspección Disciplinaria, en una rueda de prensa con otros funcionarios para abordar las decisiones del pleno. “Los esfuerzos para abordarlos requieren un compromiso inquebrantable a largo plazo”.

Zhang indicó que los organismos disciplinarios y de supervisión habían abierto 8,1 millones de casos y sancionado a 7,9 millones de personas desde el 18vo Congreso Nacional del partido en 2012, cuando Xi se convirtió en su líder. Entre los sancionados había 963 altos funcionarios bajo la gestión directa de la dirigencia central del partido.

El partido promete mantener castigos severos

Otro de los funcionarios también dejó claro que el castigo continuará y será duro.

“Al castigar severamente a los funcionarios que se han corrompido, se alienta y se protege a quienes sirven con integridad”, señaló Huang Jianfa, subdirector del Departamento Central de Organización del partido. “En la práctica, algunos miembros y funcionarios del partido no actúan o tardan en actuar por diversas razones: algunos carecen de motivación y no están dispuestos a actuar; otros temen meterse en problemas y no se atreven a actuar; y otros más carecen de las habilidades para actuar con eficacia”.

Dongshu Liu, profesor del departamento de asuntos públicos e internacionales de la City University of Hong Kong, señaló que la expulsión de altos funcionarios “sin duda refleja los nuevos esfuerzos de Xi por endurecer el control, especialmente sobre el sistema militar”.

Xi ha expulsado a funcionarios en el pasado por dudas sobre su lealtad o por corrupción flagrante, pero las purgas más recientes sugieren su frustración por la falta de entusiasmo de los funcionarios ante su ambiciosa agenda de políticas, afirmó Benjamin Hillman, profesor de la Australian National University.

Un control más estricto podría desalentar la iniciativa, según analistas

Algunos analistas sostienen que una disciplina más estricta podría volver a los funcionarios más cautelosos y menos dispuestos a tomar la iniciativa. Beijing también quiere que los funcionarios sean innovadores y eficaces, lo que dificulta encontrar el equilibrio.

“Hay un famoso argumento en ciencia política llamado ‘dilema entre competencia y lealtad’, que básicamente sostiene que no se puede tener a alguien que sea muy competente y también muy leal a uno”, explicó Liu. A su juicio, el enfoque de Xi podría traducirse en un sistema que “sacrifique aún más su meritocracia para promover a personas menos competentes pero leales a Xi en lo personal, lo que también significa que la capacidad para resolver problemas es cuestionable”.

Una disciplina más dura podría llevar a un cumplimiento superficial, como celebrar reuniones, talleres y sesiones de capacitación, para demostrar lealtad sin hacer realmente nada, sostuvo Hillman.

“Los funcionarios son cada vez más cautelosos a la hora de intentar cosas nuevas porque los errores pueden salir caros”, añadió.

Ruby Osman, asesora principal de políticas en el Tony Blair Institute for Global Change de Londres, dijo que Xi claramente ve la corrupción como la mayor amenaza para el control del partido sobre el poder a largo plazo.

“Beijing no solo está preocupado por los cuadros corruptos, sino también por los ineficaces”, afirmó. Pero advirtió que “garantizar que las prioridades de Beijing se cumplan realmente en toda la vasta burocracia de China suele ser más fácil de decir que de hacer”.

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Leung informó desde Hong Kong. La periodista de The Associated Press Huizhong Wu en Bangkok contribuyó a este reportaje.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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