A tres semanas de los combates, el costo empieza a hacerse evidente. Al menos 13 militares estadounidenses han muerto y más de 230 han resultado heridos. El gobierno está pidiendo al Congreso 200.000 millones de dólares más para la guerra. Hay países aliados que están siendo atacados y miles de soldados norteamericanos están siendo desplegados sin que se vislumbre un plan de salida.
“La verdadera pregunta es: ¿Qué es lo que, en última instancia, estamos tratando de lograr?”, dijo a The Associated Press el senador Thom Tillis, republicano por Carolina del Norte.
“En general apoyo cualquier cosa que elimine a los mulás”, manifestó. “Pero al final del día, tiene que haber una especie de formulación de la estrategia, cuáles son nuestros objetivos”.
Trump dijo a última hora del viernes que estaba considerando “reducir” las operaciones militares, incluso mientras delineaba nuevos objetivos y metas.
El Congreso permanece inmóvil La decisión del presidente republicano de lanzar la guerra está poniendo a prueba la determinación del Congreso, controlado por su partido. Ese partido en gran medida ha respaldado al mandatario, pero pronto tendrá que tomar decisiones difíciles.
En virtud de la Ley de Poderes de Guerra, el presidente puede llevar a cabo operaciones militares durante 60 días sin la aprobación del Congreso. Hasta ahora, los republicanos han rechazado con facilidad varias resoluciones de los demócratas destinadas a detener la campaña militar.
Pero la administración tendrá que mostrar una estrategia más integral de cara al futuro o arriesgarse a una reacción adversa del Congreso, dijeron legisladores, sobre todo porque al mismo tiempo se les pide aprobar miles de millones en nuevo gasto.
La ocurrencia de Trump de que la guerra terminará “cuando lo sienta en los huesos” ha generado alarma.
“¿Cuando lo sienta en los huesos? Eso es una locura”, declaró el senador Mark Warner, demócrata por Virginia y principal demócrata en el Comité de Inteligencia del Senado.
El presidente de la Cámara dice que la misión está “casi terminada” El partido del presidente parece poco dispuesto a desafiarlo directamente, incluso mientras el conflicto se prolonga. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha dicho que la operación militar terminará rápidamente.
Johnson, republicano por Luisiana, dijo a la AP y a otros en el Capitolio esta semana: “Sí creo que la misión original está prácticamente cumplida ahora”.
“Estábamos tratando de eliminar los misiles balísticos y sus medios de producción, y neutralizar la marina, y esos objetivos se han cumplido”, afirmó.
Reconoció que la capacidad de Irán para amenazar barcos en el estrecho de Ormuz está “alargando esto un poco”, especialmente porque los aliados de Estados Unidos en gran medida han rechazado la solicitud de ayuda del presidente.
“En cuanto logremos calmar un poco la situación, creo que está prácticamente terminado”, insistió Johnson.
Pero los objetivos declarados por la administración —poner fin a la capacidad de Irán de obtener un arma nuclear y degradar sus reservas de misiles balísticos, entre otros— han desconcertado a los legisladores por considerarlos cambiantes y difíciles de precisar.
Warner expresó: “¿Cambio de régimen? Poco probable. ¿Deshacerse del uranio enriquecido? No sin tropas sobre el terreno”.
“Si yo estuviera asesorando al presidente, le habría dicho: antes de emprender una guerra por voluntad propia, exponga con claridad al pueblo estadounidense cuáles son nuestros objetivos”, añadió.
El Congreso conserva el poder de la chequera El Pentágono ha dicho a la Casa Blanca que busca 200.000 millones de dólares adicionales para el esfuerzo bélico, una cantidad extraordinaria que difícilmente obtendrá respaldo. El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, de Nueva York, calificó la cifra de “absurda”.
Las asignaciones presupuestarias aprobadas por el Congreso para el Departamento de Defensa este año superan los 800.000 millones de dólares, y el proyecto de ley de recortes fiscales de Trump otorgó al Pentágono 150.000 millones de dólares adicionales durante los próximos varios años para diversas mejoras y proyectos.
La senadora Mazie Hirono, demócrata por Hawai, aseveró que el país tiene otras prioridades.
“¿Qué tal no quitar fondos a Medicaid, lo que afectará a millones de personas? ¿Qué tal asegurarnos de que SNAP tenga financiamiento?”, planteó, en referencia a los programas de atención médica y asistencia alimentaria que fueron recortados como parte de las reducciones fiscales republicanas del año pasado.
“Estas son cosas que deberíamos estar haciendo por el pueblo estadounidense”, sostuvo.
Muchos legisladores recuerdan la decisión del presidente George W. Bush, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, de acudir al Congreso para solicitar una autorización para el uso de la fuerza militar: una votación para respaldar sus acciones militares propuestas en Afganistán y, más tarde, en Irak.
Tillis reconoció que Trump tiene margen de maniobra bajo la Ley de Poderes de Guerra para llevar a cabo la campaña militar, pero advirtió que eso pronto cambiará.
“Cuando llegas a la marca de los 45 días, tienes que empezar a articular una de dos cosas: una autorización para el uso de la fuerza para sostenerla más allá de eso o una ruta de salida muy clara”, explicó.
“Esas son realmente las opciones en las que la administración tiene que estar pensando”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP