Un ejecutivo afirmó que la decisión rompe una promesa personal del presidente, Donald Trump.
Las empresas afirman que las centrales se ven lastradas por regulaciones medioambientales y presiones del mercado, y pedían ayuda a través del decreto.
Sin embargo, el Departamento de Energía ha decidido que la orden es innecesaria y la Casa Blanca se ha mostrado de acuerdo.
Trump se había comprometido a emprender esa medida en conversaciones privadas con directivos de Murray Energy Corp. and FirstEnergy Solutions Corp., después de varios actos públicos en julio y a principios de agosto, según misivas a las que tuvo acceso The Associated Press.
La decisión refleja un patrón que empieza a aparecer en el gobierno de Trump: las osadas declaraciones del presidente, tanto públicas como privadas, no siempre se trasladan a la práctica.
FUENTE: Associated Press



