Un cartón de huevos en un supermercado en Windham, Maine el 27 de enero del 2025. (AP foto/Robert F. Bukaty)
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La gasolina fue clave en la desaceleración
El principal factor detrás del enfriamiento fue la caída de los precios de la energía.
El índice energético retrocedió 5,7% en junio, mientras que la gasolina bajó 9,7% en el mes.
Ese descenso ayudó a compensar aumentos más moderados en alimentos y vivienda, dos categorías que siguen pesando con fuerza en el presupuesto familiar.
La caída en la gasolina se produjo después de una etapa de menor tensión en los mercados energéticos, aunque ese alivio podría ser temporal por el nuevo repunte del petróleo.
La inflación núcleo también dio una señal positiva
Si se excluyen alimentos y energía, dos categorías volátiles, la inflación núcleo permaneció sin cambios en junio.
En términos interanuales, el índice núcleo subió 2,6%, por debajo del 2,9% registrado en mayo.
Este dato es especialmente relevante para la Reserva Federal, que observa la inflación subyacente para decidir si mantiene, sube o baja las tasas de interés.
Aunque el índice núcleo sigue por encima de la meta del 2%, la lectura de junio sugiere que las presiones internas sobre los precios se están moderando.
Electricidad, ropa y autos usados también bajaron
La desaceleración no se limitó a la gasolina.
Los precios de la electricidad cayeron 1% entre mayo y junio, aunque siguen siendo más altos que hace un año.
La ropa bajó 0,6% en el mes, mientras que los autos y camionetas usados retrocedieron 0,2%.
También se reportaron descensos en seguros de vehículos, comunicaciones y algunos servicios médicos.
La amplitud de las bajas sorprendió a analistas, que esperaban una moderación menos marcada.
Alimentos y alquileres siguen subiendo, pero más despacio
Los alimentos aumentaron 0,2% en junio y acumulan una subida anual de 2,7%.
Los alquileres también se moderaron: el índice de renta subió apenas 0,1% en el mes.
La vivienda sigue siendo una de las categorías más importantes del IPC, por su peso dentro del gasto de los hogares.
Por eso, cualquier desaceleración sostenida en alquileres puede ayudar a reducir la inflación general en los próximos meses.
Alivio para consumidores, pero no victoria definitiva
El dato de junio ofrece alivio a los consumidores, pero no significa que la inflación esté completamente controlada.
Después de cinco años de precios elevados, muchos hogares siguen sintiendo que el costo de vida permanece alto, incluso si la velocidad de los aumentos se modera.
Los alimentos, los seguros, la vivienda, la electricidad y varios servicios continúan siendo más caros que antes de la ola inflacionaria.
Para millones de estadounidenses, la inflación baja en las estadísticas, pero el presupuesto familiar sigue presionado.
La Fed gana margen, pero mantiene cautela
El enfriamiento del IPC reduce la presión inmediata sobre la Reserva Federal para subir las tasas de interés.
Sin embargo, el banco central sigue dividido sobre el rumbo de la política monetaria.
Algunos funcionarios consideran que la inflación aún es demasiado alta y que podría requerir un endurecimiento adicional.
Otros prefieren esperar más datos antes de tomar nuevas decisiones, especialmente porque el descenso de junio estuvo muy influido por una caída temporal de la gasolina.
Kevin Warsh promete “tolerancia cero” con la inflación alta
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, afirmó ante el Congreso que la institución mantiene “tolerancia cero” frente a una inflación elevada.
Warsh sostuvo que la prioridad sigue siendo llevar los precios de regreso a la meta del 2%.
Aunque evitó anticipar una decisión concreta, su mensaje dejó claro que la Fed no está lista para declarar victoria.
La lectura de junio ayuda, pero el banco central quiere confirmar que la desaceleración es sostenida.
Christopher Waller advierte sobre inflación núcleo
El gobernador de la Fed Christopher Waller había advertido que seguía preocupado por la inflación núcleo y por los aumentos persistentes en servicios.
Waller señaló que, si los datos subyacentes volvían a ser altos, la Fed tendría que considerar endurecer la política monetaria en el corto plazo.
El informe de junio, al mostrar inflación núcleo plana, ofrece una señal más favorable.
Sin embargo, el nuevo repunte del petróleo puede complicar la lectura de julio.
Medio Oriente vuelve a presionar el petróleo
El principal riesgo para la inflación ahora viene del frente energético.
Los precios del petróleo subieron tras la nueva escalada entre Estados Unidos e Irán y las tensiones por el estrecho de Ormuz.
Reuters reportó que el Brent volvió a subir con fuerza después de que Trump anunciara un bloqueo sobre el tráfico iraní y una posible tasa del 20% por proteger el paso marítimo.
Ormuz es una de las rutas más importantes del mundo para el comercio de petróleo y gas.
Cualquier interrupción puede encarecer rápidamente la energía y trasladarse a la gasolina.
Gasolina barata en junio, pero riesgo de rebote
La gasolina cayó casi 10% en junio, pero los precios ya empezaron a repuntar por la crisis geopolítica.
Según AAA, el precio promedio nacional de la gasolina subió en la última semana, aunque todavía se mantiene por debajo de los niveles de hace un mes.
Ese rebote podría aparecer en los datos de inflación de julio si el petróleo se mantiene elevado.
En otras palabras: junio fue un alivio, pero Ormuz puede devolver presión sobre los surtidores.
Mercados reaccionan con cautela
Los mercados recibieron el dato de inflación como una buena noticia.
Una lectura más baja reduce el temor a subidas agresivas de tasas y puede aliviar la presión sobre acciones, bonos y consumidores.
Pero la reacción fue moderada por el alza del petróleo y la incertidumbre geopolítica.
Los inversores ahora observan dos variables al mismo tiempo: la tendencia de la inflación núcleo y la posibilidad de un shock energético por Medio Oriente.
Inteligencia artificial también entra en el debate inflacionario
Funcionarios de la Fed han señalado otro factor emergente: las inversiones masivas en infraestructura de inteligencia artificial.
La expansión de centros de datos puede aumentar la demanda de electricidad, chips, memoria, semiconductores y equipos tecnológicos.
Empresas como Apple, Microsoft y Dell han anunciado subidas de precios en algunos productos electrónicos, como laptops, tablets y consolas.
Ese fenómeno podría generar presiones específicas en ciertas categorías, aunque no necesariamente en toda la economía.
Walmart baja precios y Trump lo celebra
En contraste, Walmart anunció recortes de precios en miles de productos, incluyendo alimentos, juguetes y ropa.
Trump celebró la medida en redes sociales como una señal de alivio para los consumidores.
Si otros minoristas siguen ese camino, podría aumentar la competencia y ayudar a contener algunos precios.
Sin embargo, el efecto dependerá de la magnitud de los descuentos y de si los costos de energía y transporte no vuelven a subir.
El dato llega en un momento político sensible
La desaceleración de la inflación llega en un momento clave para Trump y los republicanos, de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato.
Aunque el dato de junio es positivo, muchos votantes siguen descontentos con la economía por el encarecimiento acumulado de los últimos años.
Para la Casa Blanca, la baja del IPC puede servir como argumento de recuperación.
Pero si la gasolina vuelve a subir por Ormuz, ese alivio podría evaporarse rápidamente.
La pregunta central: ¿desinflación real o pausa temporal?
El informe de junio abre una pregunta clave: ¿Estados Unidos está entrando en una fase sostenida de desinflación o solo recibió un alivio temporal por la baja de la gasolina?
La respuesta dependerá de los próximos meses.
Si la inflación núcleo sigue bajando y los alquileres continúan moderándose, la Fed podría tener más margen para pausar o suavizar su política.
Si el petróleo sube y los servicios vuelven a acelerar, el banco central podría retomar una postura más dura.
Una buena noticia con advertencia
El dato de junio fue mejor de lo esperado.
La inflación bajó, la gasolina cayó, la inflación núcleo se enfrió y varias categorías mostraron alivio.
Pero el escenario sigue frágil.
La guerra en Medio Oriente, el estrecho de Ormuz, la volatilidad del petróleo, los costos de inteligencia artificial y la presión acumulada sobre los hogares impiden cantar victoria.
Por ahora, Estados Unidos recibe una señal positiva.
Pero la inflación todavía no está derrotada.