Una pequeña comunidad de Winfield, Kansas, quedó conmocionada después de que un hombre de 53 años matara presuntamente a sus cuatro hijos menores y a la madre de los niños antes de quitarse la vida dentro de la vivienda familiar.
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SUSCRIBITEUna familia de Winfield, Kansas, fue hallada muerta después de que un hombre llamara al 911 para confesar que había matado a su pareja y a sus cuatro hijos
Una pequeña comunidad de Winfield, Kansas, quedó conmocionada después de que un hombre de 53 años matara presuntamente a sus cuatro hijos menores y a la madre de los niños antes de quitarse la vida dentro de la vivienda familiar.
El hecho ocurrió durante la mañana del martes 11 de agosto y dejó un saldo de seis personas fallecidas, incluido el agresor.
La tragedia comenzó a conocerse después de que el propio hombre realizara una estremecedora llamada al 911 en la que, según las autoridades, afirmó que había matado a su familia y que estaba a punto de suicidarse.
Las víctimas fueron identificadas como Carol, de 9 años; Ronald Jr., de 7; Sarah, de 5; y Kelly Magee-Williams, de 3 años, además de su madre, Kelly L. George, de 44.
El presunto responsable también fue encontrado muerto dentro de la vivienda.
El jefe de la Policía de Winfield, Robbie DeLong, reconoció durante una conferencia de prensa el impacto que provocó el caso.
El funcionario aseguró que no había enfrentado una tragedia de estas características durante sus más de dos décadas de carrera policial.
La cronología comenzó alrededor de las 8:50 a.m., cuando el servicio de emergencias recibió una llamada realizada presuntamente por el propio agresor.
Según explicó DeLong, el hombre comunicó a los operadores que había matado a toda su familia y que pretendía quitarse la vida.
Casualmente, varios agentes se encontraban aproximadamente a dos cuadras de la vivienda atendiendo un accidente de tránsito que no tenía relación con el caso.
La cercanía permitió una rápida respuesta policial, aunque no fue suficiente para evitar el desenlace.
Cuando el primer policía llegó a la vivienda y se aproximó a la entrada, escuchó un disparo procedente del interior.
El agente retrocedió inmediatamente y las autoridades establecieron un perímetro de seguridad ante la posibilidad de encontrarse frente a una persona armada y atrincherada.
La situación provocó la movilización de unidades adicionales.
Más de dos horas después de la llamada inicial, un equipo regional SWAT y agentes del Departamento del Sheriff del Condado de Cowley se incorporaron al operativo.
Poco antes de las 11:00 a.m., las autoridades forzaron la entrada principal.
En el interior encontraron los cuerpos de los cuatro menores, su madre y el presunto agresor.
Jason Diaz, agente especial de la Oficina de Investigaciones de Kansas (KBI), explicó que las primeras evidencias coincidían con el contenido de la llamada realizada al 911.
Según los investigadores, el último disparo escuchado por la policía habría sido el que el agresor utilizó para quitarse la vida.
La investigación también reveló que las autoridades locales habían tenido contactos previos relacionados con el hombre.
Durante las semanas anteriores, la Policía de Winfield había recibido varias llamadas por comportamientos descritos como agresivos o erráticos, incluidos enfrentamientos verbales y gritos dirigidos a otras personas.
Las autoridades también habían acudido anteriormente a la zona por reportes de disparos.
Sin embargo, según explicó el jefe policial, los agentes no habían encontrado elementos suficientes que permitieran anticipar un crimen de esta magnitud o adoptar otras medidas.
Los antecedentes judiciales revelaron además que el hombre figuraba como delincuente sexual registrado en Kansas.
Según registros judiciales citados por medios estadounidenses, en 1998 se había declarado culpable de cargos relacionados con conductas sexuales ilegales contra una menor de 15 años, además de agresión.
El antecedente vuelve ahora a formar parte de la investigación sobre su historial.
Las autoridades, no obstante, indicaron que los incidentes previos conocidos no permitían anticipar que terminaría cometiendo el ataque contra su familia.
La Oficina de Investigaciones de Kansas asumió un papel central en la investigación para intentar establecer qué ocurrió durante las horas anteriores a los asesinatos y cuál pudo haber sido el móvil.
Los investigadores comenzaron a entrevistar a vecinos y tienen previsto hablar con familiares y otras personas relacionadas con las víctimas.
Uno de los principales objetivos será reconstruir los acontecimientos anteriores a la llamada al 911 y determinar si existieron señales adicionales que pudieran ayudar a explicar la tragedia.
Tras el operativo, las autoridades intentaron tranquilizar a los residentes de Winfield.
El jefe DeLong aseguró que no buscan a otros sospechosos y que, según las evidencias disponibles, se trató de un episodio ocurrido exclusivamente dentro del entorno familiar.
“Este fue un incidente aislado. No hay ninguna amenaza en curso”, afirmó.
La investigación continúa mientras una comunidad intenta asimilar una tragedia que dejó muertos a cuatro niños y su madre dentro de su propia vivienda.

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