WASHINGTON (AP) ? En la víspera del momento decisivo, el senador independiente de Maine, Angus King, dejó el lunes abierta la posibilidad de apoyar la legislación del controversial oleoducto Keystone XL, la cual al parecer está a sólo un voto de alcanzar los 60 requeridos para ser aprobada.
"Probablemente no", dijo King a reporteros. No obstante, en varias ocasiones rechazó descartarse a favor de la legislación, la cual tiene el apoyo explícito de los 45 republicanos en el Senado y de 14 demócratas.
King hizo sus comentarios mientras la senadora de Luisiana Mary Landrieu, principal partidaria demócrata de la iniciativa de ley, afirmaba nuevamente que la medida tiene los 60 votos necesarios. El republicano que encabeza la campaña a favor de la ley, el senador John Hoeven, fue más cauto. "Pienso que vamos a llegar ahí", señaló, aunque agregó que hasta ahora ha contabilizado sólo 59 partidarios firmes.
La iniciativa de ley ha sido víctima de un bloqueo en el Senado en el pasado reciente, pero Landrieu, con su carrera política en riesgo, lanzó una campaña la semana pasada para encontrar suficientes demócratas convencidos para aprobarla. Ella se encuentra atrás en las encuestas de intención de voto ante el legislador republicano Bill Cassidy para la segunda vuelta electoral el 6 de diciembre en Luisiana, pero está haciendo campaña presentándose como legisladora apta y madura, con la capacidad de aprobar una legislación bipartita vital para su estado rico en petróleo.
La Cámara de Representantes aprobó la semana pasada una legislación para permitir que prosiga la construcción, y Cassidy se adjudicó gran parte del mérito.
Aun si la iniciativa es aprobada en el Congreso, la Casa Blanca ha desalentado cualquier conjetura de que el presidente Barack Obama la promulgará.
El mandatario ha dicho que quiere permitir que se complete un proceso de revisión ambiental, y además permitir que el tribunal Supremo de Nebraska determine la legalidad de una ley que permite a funcionarios del estado seleccionar la ruta propuesta para el oleoducto.
Partidarios de la medida dicen que el oleoducto generaría empleos, además de que aseguraría que el crudo sea procesado en Estados Unidos. Quienes se oponen argumentan que el proyecto podría dañar el medio ambiente, y que mucho del petróleo terminaría siendo exportado al extranjero.